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Longoria y Palomarez: las raíces


Premio Ohtli 2015

Alberto Avendaño-oped | 5/8/2015, 10:35 a.m.
Longoria y Palomarez: las raíces
El presidente de la Cámara de Comercio Hispana de EEUU, Javier Palomarez, y la actriz Eva Longoria, el 5 de mayo de 2015 reciben el Premio Ohtli en el Instituto Cultura de México en Washington, DC. | Ivonne Alemán Zanatta-ETL

Esa fiesta mexicana de Estados Unidos, el Cinco de Mayo, albergó en su seno washingtoniano una recepción tan reivindicativa como emocional en el Instituto Cultural Mexicano. El Premio Ohtli 2015 —la condecoración civil más importante que otorga el gobierno de México a conciudadanos o hispanos que han dejado huella en Estados Unidos— recayó en dos personas de atmósferas diferentes y raíces comunes.

La actriz y activista comunitaria, Eva Longoria, y el empresario y presidente de la Cámara de Comercio Hispana de Estados Unidos, Javier Palomarez.

Recuerdo a Longoria hace unos años, cuando en una entrevista —haciendo referencia a sus raíces mexicanas— me dijo que ni ella ni su familia habían cruzado ninguna frontera para ser estadounidenses, sino que la frontera les cruzó a ellos. Natural del sur de Texas, Corpus Christi, Longoria puede trazar sus raíces a Asturias, España, y a unos ancestros que poblaron la Nueva España en un territorio que luego perteneció a México para finalmente —¿o por ahora?— formar parte de Estados Unidos. Longoria dice que no es un poco esto o lo otro, sino que es “cien por cien mexicana y cien por cien estadounidense”. Sin duda, Longoria desafía las leyes de la matemática, la física y la ortografía: Ella no entiende de guiones “méxico-americanos”. Es, dice, la orgullosa habitante de pleno derecho de dos culturas, una ciudadana bicultural que no tiene que elegir entre “loving enchiladas and apple pie”. Y está comprometida con la educación como llave para el progreso de la nueva realidad hispanounidense. Esa realidad que Palomarez reinventa en las procelosas aguas del mundo empresarial, en un país donde los hispanos crean más pequeñas empresas que nadie y que cuenta con más de 2 millones de empresarios hispanos que contribuyen más de $500 mil millones anualmente a la economía.

Palomarez acarició su medalla y rememoró su infancia en el seno de una familia de trabajadores del campo. Una infancia de carencias que fue el comienzo de un camino —ohtli—, el llegar a ser, el hacerse lento y persistente de lo hispanounidense. Palomarez, quien al final de la ceremonia me regaló un abrazo sentido, agradeció el galardón —en español— en nombre de su mamá.

Longoria compartió con Palomarez la pasión de quienes saben de dónde vienen para ofrecer el ohtli a los demás. El investigador mexicano Miguel León Portilla explica que los poetas nahuas se preguntaban “¿Cuál es el camino que ha de seguir el corazón?” La respuesta: “Melahuac Ohtli, el camino recto, el que te llevará a realizar tu destino”. Al despedirse los nahuas dicen "¡Cualli Ohtli!", ¡Buen camino! El que todos debemos transitar.

Alberto Avendaño es Editor Ejecutivo de El Tiempo Latino alberto@eltiempolatino.com @albertoavendan1