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A Putin no le gusta el fútbol, pero el Mundial 2018 es intocable


Es un proyecto crucial en sus aspiraciones de alcanzar económicamente a Occidente

EFE | 5/29/2015, 1:21 p.m.
A Putin no le gusta el fútbol, pero el Mundial 2018 es intocable
El presidente ruso, Vladímir Putin, no admite que por ningún concepto su país pueda perder la organización del Mundial de fútbol de 2018. | EFE

Descartada Chechenia por sus problemas de seguridad, aunque será el lugar de concentración de alguna de las selecciones, las prioridades son Moscú, San Petersburgo, Kazán (capital de Tatarstán) y Sochi.

Además, también se disputarán partidos en Yekaterimburgo, capital de los Urales; Volgogrado, antigua Stalingrado; las industriales Nizhni Nóvgorod y Samara; Saransk y el enclave báltico de Kaliningrado.

El plan maestro no sólo incluye la construcción de estadios, sino también aeropuertos, carreteras, hoteles y, en algunos casos, vías de alta velocidad.

Este mismo lunes la compañía española Talgo inaugurará el enlace entre Moscú y Nizhni Nóvgorod, 400 kilómetros que los aficionados podrán cubrir en tres horas y media.

El reconstrucción del estadio olímpico Luzhnikí, sede de la final del Mundial, está muy avanzada y los operarios ya han comenzado a colocar las tribunas, que acogerán más de 80.000 espectadores.

Ya han sido inaugurados los estadios del Rubín Kazán y del Spartak Moscú, mientras el del Dinamo Moscú, donde previsiblemente tendrá lugar la ceremonia de inauguración, preservará la antigua fachada del campo donde jugaba el legendario guardameta soviético Lev Yashin, "La Araña Negra".

El único punto negro es el estadio de San Petersburgo, salpicado por retrasos, encarecimiento de costes y escándalos de malversación de fondos públicos, aunque nadie duda de que estará listo para la Copa Confederaciones en 2017, la antesala de la Copa Mundial.