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Los 15 años en Latinoamérica


Transición que marca el paso “de niña a mujer”, para celebrar a la señorita con derecho a enamorado

10/9/2015, 11:56 a.m.
Los 15 años en Latinoamérica
QUINCEAÑERAS. De izquierda a derecha, Mónica Enríquez Hernández, Diana Gutiérrez Enríquez y Saray Enríquez Ortega. | EFE

FELICES. Celebraron sus 15 años en Capulhuac, México.

EFE

FELICES. Celebraron sus 15 años en Capulhuac, México.

Miles de adolescentes latinas sueñan con su fiesta de 15 años. Con suerte y dinero, ese día podrán lucir vaporosos vestidos con diez centímetros de tacón, para ver la vida desde otra perspectiva.

15 años en Capulhuac

Pero no solo estas deslumbrantes jovencitas son protagonistas en el día señalado. No. Los padres muestran orgullosos a sus retoñas y se visten de luces para la ocasión.

La celebración de los 15 años es una fecha muy importante para las mujeres de América Latina y para las de habla hispana radicadas en Estados Unidos. Se trata de un festejo solo superado en grandilocuencia, tal vez, por las nupcias.

PREPARADA. Mónica Enríquez Hernández vestida ya para la fiesta.

EFE

PREPARADA. Mónica Enríquez Hernández vestida ya para la fiesta.

El pueblo se llama Capulhuac, “Canal de capulines” en náhuatl. Está ubicado en el Estado de México y tiene 30.838 habitantes. De una casa baja salen risueñas y sin maquillar las cumpleañeras, que son primas entre sí y están muy unidas desde pequeñas. Diana Gutiérrez, Saray Enríquez y Mónica Enríquez madrugan, desayunan y empiezan el “making of” de la fiesta. El programa del evento incluye una ceremonia en la iglesia de San Bartolomé Capulhuac. Las tres, colocadas frente al altar, escuchan el sermón: estudiar una carrera, porque es muy importante estar formado y en segundo lugar, ”no tener novio, que una persona no está realmente preparada hasta los 25 años, que es cuando uno ya tiene la cabeza amueblada”.

Acto seguido reciben la comunión y una medallita de oro cada una, previamente bendecida por el cura. Empieza así la parte de la fiesta.

Las tres cumpleañeras coinciden en que el momento del vals ha sido uno de los más emotivos. Seis chambelanes contratados por las familias bailaron con ellas.

Rabindranath Coyote tiene 19 años y es de Toluca. De profesión, chambeán profesional desde hace 4 años. Cuenta que esta tradición ha ido cambiando. “Se trata de presentar a la niña ante la sociedad. Poco a poco se ha ido transformando. Ahora lo que más le gusta a la gente es el show, el espectáculo y el baile”.

Las tres niñas danzan con sus padres y padrinos bajo atentas miradas y, más tarde, los chambelanes bailan solos, dejando boquiabiertos a los invitados.

Llega el momento edulcorado. Un bizcocho, crema y relleno de fresas. Cada una de las niñas tiene su tarta con una muñeca que lleva puesto el color de su vestido. En el centro de la pista le dan un mordisco, suenan las mañanitas y se reparte el pastel .

En esta ocasión, los padres de las tres primas han podido deleitarlas con una fiesta de alto copete. Una limusina; un cantante que imitó a Rafael y a Alejandro Fernández; un grupo de música y un lugar que hizo las veces de discoteca.

Los padrinos, los padres y la familia cercana se reunieron al día siguiente para comerse lo que había sobrado. En este caso acudieron alrededor de 70 personas, hubo banda de música. y se preparó cochinita pibil.

Mireya Enríquez, madre de Diana Gutiérrez, dijo que ”la importancia de esta fiesta es estar en familia y en demostrarle el amor, el cariño y el respeto a mi hija. Esto infunde respeto porque la estamos dando a conocer a la sociedad”.

Saray Enríquez, de 15 años, es consciente del amor desplegado por sus padres para organizarle esta fiesta . Viste un traje azul con bordado dorado, escote palabra de honor y lleva una corona. Su padre, Rogelio Enríquez, también está emocionado. “La finalidad de esta fiesta es una unión de familia y amigos”, dijo Enríquez.

Mónica Enríquez, la tercera en cumplir años, acepta que, a partir de ahora, se hace mayor y tiene más responsabilidades. Ella ha elegido el rosa claro para su vestido. Pero quien más lo ha disfrutado ha sido Diana Gutiérrez. “Para mí es un sueño hecho realidad que siempre había tenido desde pequeña. Es como un cuento de hadas, algo mágico. Ha sido mucho mejor de lo que yo esperaba”, comentó extasiada.

El momento más emocionante, dice, ha sido bailar el vals con su padre. “Me ha dicho que le eche ganas y que valore todo lo que se me ha dado. Mi sonrisa lo dice todo. Hoy he sido princesa por un día”.