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¿Está la Alcaldesa perdiendo el control sobre su ciudad?

Bowser enfrenta un Concejo Municipal con políticas progresistas
PLAN. La Alcaldesa de D.C., en el pódium, anuncia un plan con el Concejo Municipal para la construcción de un nuevo estadio de fútbol durante una conferencia de prensa en junio de 2015. En la foto aparecen de izq. a der.: Charles Allen, Jack Evans, Bowser, Phil Mendelson, Kenyan McDuffie, Brandon Todd, Mary Cheh y LaRuby May.

PLAN. La Alcaldesa de D.C., en el pódium, anuncia un plan con el Concejo Municipal para la construcción de un nuevo estadio de fútbol durante una conferencia de prensa en junio de 2015. En la foto aparecen de izq. a der.: Charles Allen, Jack Evans, Bowser, Phil Mendelson, Kenyan McDuffie, Brandon Todd, Mary Cheh y LaRuby May.

La Alcaldesa Muriel Bowser está luchando para enfrentarse a un Concejo Municipal de Washington, D.C., agresivamente liberal, que en las últimas seis semanas ha legalizado el suicidio asistido en la capital de la nación y garantizado a los nuevos padres dos meses de permiso postnatal pagado.

Bowser, una demócrata moderada cuyas raíces están en los barrios afroamericanos de clase media del noreste de Washington, se encuentra cada vez más en desacuerdo con un Concejo Municipal infundido con las tendencias izquierdistas de los millennials que recién han llegado al Distrito.

Ahora que va camino a su tercer año en el cargo, la Alcaldesa parece estar perdiendo terreno, marginada mientras los legisladores locales hacen realidad una lista de deseos de políticas progresistas sin su cooperación y, a veces, pese a su oposición.

El resultado podría determinar si la ciudad se centra más en las prioridades nacionales de la izquierda política como los programas de bienestar social y la regulación de la economía o en la agenda convencional de Bowser centrada en asuntos citadinos como las escuelas, la delincuencia y la falta de vivienda.

La última demostración del apuro en que se encuentra la Alcaldesa se produjo la semana pasada, cuando los miembros del Concejo aprobaron preliminarmente un programa de 250 millones de dólares al año que gravará a los negocios locales a fin de proveer a los trabajadores del sector privado algunos de los beneficios médicos y familiares más expansivos de la nación.

Bowser ha dicho repetidamente que no quiere llevar a cabo el plan que crea una nueva agencia con un presupuesto mayor que el del Departamento de Obras Públicas, alegando gastos y beneficios desproporcionados para las personas que viajan diariamente entre Virginia y Maryland para ir al trabajo.

Pero en un signo de su debilidad en la Alcaldía o Ayuntamiento, parece que tendrá poca opción: El Concejo Municipal aprobó el proyecto de ley en primera discusión con la supermayoría necesaria para anular un veto.

“La dinámica es diferente, por que toda la forma y la inclinación política del Concejo han cambiado drásticamente en sólo dos ciclos electorales”, dijo Bryan Weaver, activista de la vecindad y ex candidato al Concejo Legislativo. “Esto realmente demuestra que es una nueva era. Será difícil para la Alcaldesa”.

La derrota de Bowser con respecto al asunto sobre vacaciones pagadas podría presagiar otras luchas mientras trata de contrarrestar lo que algunos critican como las formas de gasto libre de los dominantes nuevos miembros del Concejo.

Incluso en las grandes ciudades demócratas, los Alcaldes o Intendentes Municipales cuyas funciones incluyen combatir el crimen y la administración fiscal a veces actúan como factor para controlar los costosos o provocativos impulsos de los legisladores locales.

Pero Bowser tendrá pocas ventajas tácticas a la mano cuando intente cumplir ese papel. El próximo mes, cuando los miembros recién elegidos del Concejo Municipal estén sentados, el bloque de cuatro aliados en los que ella confió cuando asumió el cargo el año pasado se reducirá a uno: Brandon Todd, su sucesor elegido para ocupar su antiguo asiento del Concejo.

Algunos temen que la combinación de una Alcaldesa debilitada y un Concejo de tendencia de izquierda e inexperto podría significar problemas ya que la ciudad busca preservar su duramente ganada estabilidad fiscal, con importantes inversiones requeridas en los próximos años para su sistema de tránsito y preguntas sobre el futuro del financiamiento del gobierno Federal bajo el Presidente electo Donald Trump.

“Con tantas personas nuevas en el Concejo, hay mucho que aprender acerca de nuestra situación fiscal particular”, dijo la activista política del Distrito Marie Drissel. En la actualidad, agregó, la Alcaldesa “realmente no tiene el tipo de apoyo” que necesitaría para poner freno a normativas fiscalmente imprudentes.

El equilibrio político del Ayuntamiento (o Cabildo Municipal) se verá aún más afectado por el regreso del ex Alcalde Vincent Gray, que sigue teniendo respecto e influencia a pesar del escándalo de las finanzas de la campaña electoral de 2010 que amenazó con acabar con su carrera.

Gray, un demócrata relativamente centrista que fue elegido al Concejo en noviembre, es un potencial aliado de la Alcaldesa desde el punto de vista ideológico. Pero muchos se preguntan si pueden superar la hostilidad que se desató durante la contundente campaña electoral de 2014, y que Gray perdió ante Bowser.

En una entrevista, Gray dijo que esperaba “trabajar constructivamente” con la Alcaldesa a pesar de su historia, particularmente en asuntos importantes para sus electores en las zonas más pobres de la ciudad. “Espero que ella y yo podamos encontrar un terreno común”, dijo.

Grey se unirá a un grupo de legisladores locales cuyas relaciones con la Alcaldesa y su personal se han desgastado, más recientemente en el conflicto sobre las vacaciones familiares.

El Concejal independiente David en la víspera de la votación, diciendo que ella misma “no puede invocar el coraje para tomar una posición” con relación al permiso de trabajo pagado y en lugar de eso estar trabajando para deshacerse de la ley a través del Concejal demócrata LaRuby May, uno de sus aliados salientes.

Tales púas o puntas no son particularmente afiladas para los estándares establecidos en recientes enfrentamientos en el Edificio John A. Wilson. En mayo, durante un debate sobre los refugios para personas sin hogar de la ciudad, una furiosa Bowser llamó al presidente del Concejo Municipal, el demócrata Phil Mendelson, “un maldito mentiroso” durante un tenso intercambio de palabras que terminó en la prensa.

“No creo que sea útil”, dijo el ex concejal Sekou Biddle. Especialmente cuando un político no ejerce la lealtad natural de sus colegas, dijo, es crucial filtrar el veneno de las relaciones personales en la Alcaldía.

“Es importante tener un espíritu generoso”, dijo Biddle. “Tienes que, en la medida de lo posible, asumir una intención positiva hacia las otras personas”.

Bowser rechazó una solicitud de entrevista del Washington Post.

Su portavoz, Kevin Harris, dijo que la Alcaldesa había sido “increíblemente efectiva” en implementar su agenda a través del Concejo.

“Un voto en un tema no cambia un extenso historial de aprobación de leyes y presupuestos que han puesto al Distrito en una situación

Grosso, atacó a la Alcaldesa en un comunicado de prensa el 5 de diciembre, mucho mejor que cuando ella tomó el poder”, dijo Harris.

La Concejal independiente Elissa Silverman, una progresista que ha servido en el Concejo Municipal desde el año pasado, dijo que la Alcaldesa había hecho poco para encontrar un terreno común con los opositores en áreas donde hay un acuerdo más amplio, como la falta de vivienda y la educación.

“Mi esperanza es que la Alcaldesa busque construir una coalición con el Concejo en el futuro”, dijo Silverman. “Creo que estos últimos dos años han sido más acerca de todo o nada, un enfoque ‘si no estás conmigo estás contra mí’, lo que ha limitado nuestra capacidad para trabajar juntos en las áreas donde estamos de acuerdo”.

Silverman disputó lo que ella calificó como la caricatura de un fugitivo Concejo Municipal que despilfarraba el dinero de los contribuyentes. Ella dijo que las prioridades del Concejo han sido similares a ésas en ciudades demográficamente similares -tales como San Francisco, Los Ángeles y Nueva York- y en gran parte dentro de los límites de la ortodoxia del partido Demócrata.

“El permiso de trabajo pago está en el programa de gobierno del Partido Demócrata”, dijo. “No estamos siendo locos radicales izquierdistas aquí”.

Hay muchos matices en los papeles políticos y dinámicas de poder dentro del Ayuntamiento de D.C. Uno de los golpes progresivos del Distrito este año, un plan para elevar gradualmente el salario mínimo a 15 dólares la hora fue dirigido por Bowser, no por el Concejo.

Hay muchos matices en los papeles políticos y dinámicas de poder dentro del Ayuntamiento de DC.

Tampoco la Alcaldesa ha sido totalmente ineficaz en la lucha contra el giro a la izquierda de la política de la ciudad. Bowser ha defendido la legalización de la marihuana en el Distrito, promulgada a través de una medida de votación en 2014 por los mismos votantes que la pusieron en el cargo.

Pero ella estableció límites cuando a principios de este año el Concejo buscaba permitir “clubes” donde los fumadores de marihuana pudieran reunirse. Respondiendo a sus llamados, los miembros del Concejo abandonaron la idea.

Incluso en el histórico proyecto de ley de permiso familiar, la magnitud de la victoria para los miembros progresistas del Concejo no está clara. Está previsto que la votación final del proyecto de ley sea el 20 de diciembre, dándole tiempo a Bowser para presionar por enmiendas antes de que se apruebe.

El Concejo tiene interés en asegurar incluso el renuente respaldo de la Alcaldesa, que será responsable de la ejecución del programa.

Mientras tanto, el ritmo vertiginoso de la agenda progresista de la ciudad podría verse frenado un poco por Mendelson, quien aboga por una moratoria de dos años sobre regulaciones laborales adicionales para aliviar los efectos del impuesto de la ley de vacaciones pagadas a las empresas.

Dorothy Brizill, veterana activista y vigilante de las prácticas del gobierno local, dijo que la Alcaldesa y el Concejo podrían ser forzados a tomar una causa común si el Distrito enfrenta una intromisión del gobierno federal dominado por los republicanos que asumirá el poder en un mes.

El nuevo Congreso y la administración presidencial que tienen autoridad final sobre el presupuesto y la legislación de la ciudad podrían apuntar a las leyes y políticas locales sobre las cuales los funcionarios electos del Distrito no tienen desacuerdo, como el control de armas o el financiamiento de salud bajo la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Costo.

“Nadie sabe lo que un Republicano en la Casa Blanca, como Trump, va a significar para el Distrito de Columbia”, dijo Brizill. “Creo que la Alcaldesa y el Concejo van a tener una serie de problemas en sus manos”.