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Jefe de Disney dice: ‘Star Wars’ no es una película política – pero se equivoca


Ben Guarino/The Washington Post | 12/16/2016, 10:38 p.m.
Jefe de Disney dice: ‘Star Wars’ no es una película política – pero se equivoca

Eso es evidente en los pequeños detalles de “Star Wars”, no sólo en la trama. John Mollo, quien fabrica trajes de fantasía, se refirió a los cascos nazis y a la armadura de la Primera Guerra Mundial mientras diseñaba el armario de Darth Vader. Los soldados del Imperio, llamados Stormtroopers, son una referencia a las tropas de asalto alemanas de la Primera Guerra Mundial llamadas sturmtruppen.

En 2005, los críticos alabaron “La venganza de los Sith”, como la película más política de “Star Wars” hasta la fecha. En el New York Times, A.O. Scott escribió que George Lucas había creado por primera vez un “contexto político comprensible”, particularmente en una escena en la que Padmé, una senadora de la República Galáctica interpretada por Natalie Portman, fue testigo del surgimiento del imperio de Palpatine. Scott escribió:

“Así es como la libertad muere Padmé, en medio de estruendosos aplausos, observa cómo senadores, sus temores y sueños de gloria manipulados hábilmente por Palpatine, votan para darle nuevos poderes. La ‘Venganza de los Sith’ es sobre cómo una república desmantela su propia democracia, cómo la política es militarizada, y cómo una ideología maniquea socava el ejercicio racional del poder. Lucas está claramente apuntando su sable de luz en la dirección de algunos líderes políticos del mundo real...

En un momento dado, Darth Vader, que ya se hallaba en el lado oscuro y haciéndose eco de las palabras de George W. Bush, dice a Obi-Wan: “Si no estás conmigo, eres mi enemigo”. Respuesta de Obi-Wan es probable que aparezca como un sticker de parachoques durante la próxima campaña electoral: “Sólo un Sith piensa en blanco y negro”.

(Algunos defienden la política del Imperio. Cuando el Jedi amante de la paz fracasa, el “Imperio puede reclamar genuinamente que está trayendo el orden y la rectitud a la Galaxia”, escribió Richard B. Spencer en un artículo titulado “The Fash Awakens”, en referencia a la presencia del espíritu fascista en el mundo contemporáneo).

Más recientemente, un par de tuits con tintes de política galáctica desencadenaron el boicot contra “Star Wars”. En noviembre, el viernes después de la elección de Donald Trump, el escritor “Rogue One”, Chris Weitz, tuiteó: “Tenga en cuenta que el Imperio es una organización de supremacía blanca (humana)”.

Su compañero guionista Gary Whitta respondió: “opuestos por un grupo multicultural dirigido por mujeres valientes”.

El tuit fue eliminado, pero el sentimiento quedó marcado en algunos partidarios de Trump. El 8 de diciembre, dos días antes del estreno de “Rogue One” en Los Ángeles, el medio hermano del presidente Barack Obama, Malik Obama, escribió un tuit que decía: “Háganle un Boycot a Star Wars!”, agregando la etiqueta #DumpStarWars. La etiqueta que rápidamente se hizo tendencia, fue creada por un partidario de Trump, Jack Posobiec, un director de proyectos especiales del grupo Citizens for Trump, y se extendió hacia el extremo del ala derechista de Twitter, el “alt-right”, un pequeño movimiento de extrema derecha que busca la supremacía de los blancos.

A partir de ahí, sin embargo, la desinformación sobre “Rogue One” burbujeó a través de Twitter tanto como el gas del empantanado planeta de Yoda, Dagobah. “Los escritores de Star Wars dijeron que las personas que votan a favor de Trump apoyan a Hitler”, tuiteó Mike Cernovich, un autodefinido “nacionalista estadounidense” quien ha utilizado su popular cuenta en redes sociales para expresar sus preocupaciones sobre la salud neurológica de Hillary Clinton y un círculo de pedófilos dirigido por Clinton en Washington.