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Navidad sin estrés


un psicólogo nos ofrece algunas recomendaciones que nos ayudarán a vivir las fiestas de forma más relajada

EFE/REPORTAJES | 12/16/2016, 6 a.m.
Navidad sin estrés
Las compras se han convertido en una seña de identidad del periodo navideño. | EFE/JOEL CARRETT

-“No quiero ir a cenar otra vez a casa de tus padres, ya fuimos el año pasado. Acordamos que este año pasaríamos la Nochebuena con mi familia”.

-“Lo sé, pero viven muy lejos y me da pereza recorrer tantos kilómetros”.

-“Bien, pues entonces me iré sin ti”.

 El estrés que se genera alrededor de la mesa de Navidad, en ocasiones es difícil de superar....

EFE/EPA/NARONG SANGNAK

El estrés que se genera alrededor de la mesa de Navidad, en ocasiones es difícil de superar....

Conversaciones como estas son frecuentes en algunos hogares cuando se acerca la Navidad. Los encuentros con la familia política o con la propia, la agenda repleta de eventos y los muchos gastos en los que se suele incurrir en estas fechas, pueden desencadenar verdaderas situaciones de estrés.

“Estamos sometidos a una enorme presión para que todo sea perfecto; nos toca compartir más tiempo con familiares con los que no hay necesariamente mucha química; nos vemos presionados a gastar y consumir por encima de nuestra capacidad económica; cambiamos nuestras rutinas; nos desplazamos; rompemos aquello que nos da estabilidad… y aparece el estrés”, explica el psicólogo Alberto Soler.

El especialista señala que habitualmente se manifiesta con síntomas físicos, pero en otros casos “es más bien una percepción subjetiva de malestar y ‘ganas de que pase esto rápido’. Así, los enfados y las prisas son, a veces, manifestaciones de este estrés”.

ÉPOCA DE COMPRAS.

Las compras se han convertido en una seña de identidad del periodo navideño. Regalos para familiares y amigos, comida, bebida, adornos, o incluso ropa nueva para lucir en los múltiples eventos que se suceden durante estos días, hacen que la cuenta bancaria se resienta.

Además, metidos en la dinámica de comprar, no es raro dejarse llevar y acabar con más artículos de los que realmente se necesitan. En este sentido, es importante valorar si de verdad nos hace falta el artículo que vamos a adquirir y no caer en la compra impulsiva.

“La principal característica de una compra impulsiva es su elevado componente emocional. No se parte del análisis previo de la necesidad de comprar el producto ni se hace un balance decisional de elementos a favor y en contra.”, detalla Alberto Soler, quien comenta que las marcas y comercios se esfuerzan por incrementar el número de compras impulsivas, que les reportan gran cantidad de beneficios.

Del mismo modo, el psicólogo indica que la mayoría de las familias asume más gastos durante las celebraciones de lo que les gustaría.

“La presión social es responsable de ello. Temen no estar a la altura de su entorno y se acaba produciendo lo que se conoce como ‘una carrera hacia el abismo’. Se asumen demasiadas cosas de facto, como que es necesario hacer regalos o que éstos deben ser de un importe determinado, cuando no tendría por qué ser así. Los regalos no sólo se compran, también pueden ser cosas no materiales, manualidades, etc. Y, en caso de tratarse de objetos comerciales, no es necesario que sean de un precio elevado”, expone.

En este periodo del año también tienden a acumularse las reuniones y eventos de todo tipo, con los compañeros del trabajo, con los amigos y con la familia. Muchas personas disfrutan enormemente de estos encuentros, mientras otras darían cualquier cosa por poder librarse de ellos.