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Pulso con Mark Hugo López


Si uno necesita saber quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos —y uno está en Washington, DC— debe acudir a Mark Hugo López.

Alberto Avendaño | 2/12/2016, 1:15 p.m.
Pulso con Mark Hugo López
MANO A MANO. El director de Investigación Hispana del Pew, Mark Hugo López (izq.) con el director de El Tiempo Latino, Alberto Avendaño. | Alfredo Duarte/Para El Tiempo Latino</source>

Si uno necesita saber quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos —y uno está en Washington, DC— debe acudir a Mark Hugo López. Estadounidense de origen mexicano, López estudió economía en la Universidad de Berkeley y se doctoró en Princeton. Sus estudios, sondeos y análisis de la realidad hispanounidense hacen de este hombre una fuente imprescindible de datos para entendernos como comunidad. López es director de investigaciones sobre temas hispanos para el Pew Research Center.

Una conversación con el doctor López no le cura a uno ninguna enfermedad, pero sin duda rebaja el nivel de ansiedades raciales que algunos políticos gustan arrojar al rostro de poblaciones tantas veces ninguneadas, como la inmigrante. Dicho esto, hablar con López es también un ejercicio antidogmático. Una de sus frases más frecuentes es “ya veremos” —We’ll see what happens. Porque el análisis cuantitativo de los hechos precisa del análisis cualitativo de esos datos para ayudarnos a estar más cerca de la realidad humana. Y la realidad humana que me interesó analizar en una reciente entrevista con López fue la de los hispanounidenses.

Los hispanos son el 18% de la población de Estados Unidos, dice López, estamos hablando de 57 millones de personas que contribuyeron con más de la mitad de la población del país desde el comienzo del siglo XXI y se proyecta que será uno de los segmentos de la población estadounidense que crecerá más en el futuro. Está claro: los latinos somos parte de la experiencia estadounidense, pero además moldeamos la realidad anglo. “Una cuarta parte de los hispanos e hispanas de Estados Unidos se casan con no hispanos lo cual, sin duda, está redefiniendo lo estadounidense”, explica.

Y mientras esto ocurre, apunta López, un estudio del Pew descubre un cambio en el flujo migratorio que rompe estereotipos.

“En 1965 habían llegado unos 59 millones de inmigrantes a Estados Unidos. Este año de 1965 es importante porque es cuando el Congreso aprueba una ley en la que se eliminan las restricciones migratorias cuyo perfil, hasta entonces, favorecía racialmente a los inmigrantes que procedían de Europa. A partir de 1965, más de la mitad de los inmigrantes llegarán de Latinoamérica. México, Centroamérica, Cuba… Pero ya ha ocurrido un cambio: en los últimos años la inmigración mexicana ha disminuido hasta el punto de que hoy Latinoamérica ha dejado de ser la mayor fuente de inmigrantes hacia Estados Unidos. Hoy llegan más asiáticos y algunos datos parecen indicar que China e India han superado a México en cuanto al origen de los nuevos inmigrantes. Nuestras proyecciones en el Pew Research Center apuntan a que los asiáticos serán el mayor grupo inmigrante en 2050”.

O sea, que si el aspirante a la nominación republicana a la presidencia, Donald Trump, llega a la Casa Blanca en lugar de construir un muro contra la inmigración mexicana, deberá abrir una puerta y pedirle por favor a los mexicanos que regresen. Es un chiste. Pero aunque el flujo migratorio ya no será mayoritariamente hispano, la influencia política crecerá por poder demográfico.