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Estados Unidos bombardea base aérea militar siria en primer ataque directo a gobierno de Bashar al-Assad

El ataque expone a los EE.UU. a un riesgo más elevado de una confrontación directa con Rusia e Irán, ambos apoyando a Assad
Un mapa de Siria en donde se muestra Idlib, la localidad atacada con químicos | The Washington Post

Un mapa de Siria en donde se muestra Idlib, la localidad atacada con químicos | The Washington Post

El ejército de los Estados Unidos lanzó aproximadamente 50 misiles de crucero en una base aérea militar siria tarde el jueves, en el primer ataque directo americano al gobierno del Presidente Bashar al-Assad desde que la guerra civil comenzó en ese país hace seis años.

La operación, que la administración Trump autorizó en retaliación por un ataque con químicos que mato multitudes de civiles esta semana, dramáticamente expande el involucramiento del ejército de los EE.UU. en Siria, y expone a los Estados Unidos a un riesgo más elevado de una confrontación directa con Rusia e Irán, ambos apoyando a Assad en su intento por aplastar su oposición.

Los misiles fueron lanzados desde dos destructores navales en el Mediterráneo oriental. Ellos apuntaron a una base aérea llamada Shayrat en la provincia Homs, la cual es el lugar desde donde se cree que partieron los aviones que ejecutaron el ataque químico en Idlib.

En comparación, en el inicio de la guerra de Irak en 2003 se usaron unos 500 misiles de crucero y 47 misiles fueron disparados en la apertura de la campaña estatal anti-Estado Islámico en Siria en 2014.

El ataque podría poner en más peligro a cientos de tropas estadounidenses que permanecen en Siria. Ellos están asesorando a fuerzas locales en anticipación a un ataque grande en la ciudad siria de Raqqa, la capital de facto del Estado Islámico.

La decisión de atacar, llega después de 48 horas de deliberaciones intensas de oficiales de los Estados Unidos, y representa un distanciamiento importante de la reticencia a entrar con el ejército en la guerra civil siria y a cambiar el enfoque de la campaña contra el Estado Islámico de la administración anterior

Oficiales senior de la Casa Blanca se reunieron el miércoles por la noche para discutir el problema de Siria en una sesión que duró hasta el jueves por la mañana. El Secretario de Defensa, Jim Mattis; el Secretario de Estado, Rex Tillerson; y el Viceteniente General del Ejército H.R. McMaster, asesor de seguridad; se han comunicado en repetidas ocasiones desde el ataque químico del martes, dijeron los oficiales.

El Comando Central de los Estados Unidos ha tenido planes para atacar al gobierno sirio durante años y actualmente tienen recursos importantes en la región, permitiendo una respuesta rápida tan pronto se tome una decisión.Mientras la Casa Blanca de Obama comenzó operaciones en contra del Estado Islámico en 2014, se mantuvo alejada de un ataque planificado a locaciones del gobierno sirio después de ataques químicos similares contras civiles sirios ejecutados en 2013.

El ataque que se presume fue de gas enervante del pasado jueves en el norte de Idlib con fotos que circularon alrededor del mundo de niños muertos, parecería haber motivado al Presidente Trump y algunos de sus asesores de alto rango a endurecer su posición en contra del líder sirio.

El ataque agrega nueva complejidad al prolongado conflicto de Siria, que incluye combatientes peleando contra el gobierno sirio y otros enfocados en luchar contra el Estado Islámico, un grupo que a pesar de dos años de ataques estadounidenses y de aliados prueba ser una fuerza potente.

Dentro de la administración, algunos oficiales pidieron acción inmediata contra Assad, advirtiendo contra lo que alguien describió como “parálisis por análisis”. Pero otros estuvieron preocupados por efectos de segundo y tercer orden, incluyendo la respuesta de Rusia, quien también ha instalado sistemas sofisticados de defensa aérea en Siria de acuerdo a oficiales que hablaron en condición de anonimato para discutir decisiones internas.

La posición de la administración Trump con respecto al gobernante parece haber cambiado rápidamente a raíz del ataque químico, mientras oficiales senior expresaban nuevo criticismo en contra del líder sirio.

El jueves temprano, Tillerson sugirió que los Estados Unidos y otros países deberían considerar de alguna manera quitar del poder al presidente Bashar al-Assad, pero no dijo cómo. Solo hace unos días, la Casa Blanca ha dicho que remover a Assad no era algo realista con el Secretario de Prensa Sean Spicer diciendo que era necesario aceptar “la realidad política” en Siria.

“Estamos considerando una respuesta apropiada por este ataque con armas químicas”, dijo Tillerson en Palm Beach, Florida, en donde Trump estaba reuniéndose el jueves con el Presidente Chino, Xi Jinping. “Esto es un asunto serio. Requiere una respuesta seria”, dijo Trump.

El encuentro con el líder chino continúa el viernes y algunos oficiales de EE.UU. creen que el ataque debería servir también como una advertencia de la disposición de los Estados Unidos de atacar a Corea del Norte, si China no actúa para truncar las ambiciones nucleares de ese gobierno.

No quedó claro de inmediato si es que el ataque del jueves marcó el inicio de una campaña más amplia en contra del gobierno de Assad. Mientras el operativo del jueves fue el primer ataque internacional a blancos del gobierno sirio, los Estados Unidos impactó accidentalmente un grupo de soldados sirios en el este de Siria el año pasado en lo que oficiales concluyeron que fue el resultado de error humano.

La administración del presidente Obama había insistido que Assad no podría permanecer en Siria después de la guerra, y apoyaba a los grupos rebeldes que han tratado infructuosamente de derrocarlo.

Un oficial de alto rango del Departamento de Estado dijo que Tillerson habló por teléfono el miércoles con el Ministro de Relaciones Exteriores ruso Sergei Lavrov sobre el ataque químico.

“Buscamos el análisis ruso o la interpretación de lo que ellos piensan que pasó”, dijo el oficial.

No está claro si los EE.UU. proporcionaron alguna advertencia a Rusia sobre el ataque en las instalaciones militares de Assad.

Los Estados Unidos tiene un amplio arsenal en la región, incluyendo docenas de aviones de ataque en el portaviones USS George H.W. Bush que está en el Medio Oriente, junto a destructores con misiles-guiados y cruceros que pueden lanzar misiles de crucero Tomahawk.

En adición, una fuerza naval anfibia en la región incluye la 24th Marine Expeditionary Unit con jets Harrier y embarcaciones Cobra. El Pentágono tiene también muchos aviones en la región realizando operaciones a diario en contra del grupo Estado Islámico, incluyendo operaciones desde la base aérea Incirlik en el norte de Turquía.

El ataque parecería haber involucrado solo misiles. Aviones de combate de los EE.UU., si es que fueron utilizados, tendrían que haber enfrentado una modesta red de defensas de aire Sirias y potencialmente misiles tierra-a-aire más avanzados proporcionados por Rusia.

Uno de los sistemas más comunes de Assad, el S-200, fue usado para apuntar jets israelitas el mes pasado, pero los misiles fueron interceptados por los sistemas de defensa de Israel. El S-200 tiene un rango de unas 186 millas de acuerdo a documentos militares estadounidenses y puede impactar blancos volando a unos 130 mil pies.

Los misiles rusos S-300 y S-400, localizados principalmente alrededor de la base aérea Khmeimim en el oeste de Siria, tienen un rango más corto que los S-200 pero cuentan con sistemas de radar más avanzados y vuelan considerablemente más rápido que los antiguos misiles similares usados por fuerzas sirias/ El S-300 tiene un rango de 90 millas y puede ser usado también para detener misiles crucero estadounidenses.



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