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Enamorado del deporte, la música y la vida


A sus 70 años, Luciano "El Coquí Deportivo" Rodríguez sigue activo en sus dos pasiones

Miguel Guilarte | 4/13/2017, 10:06 p.m.
Enamorado del deporte, la música y la vida
ALEGRE. Luciano Rodríguez, "El Coquí Deportivo" con la camiseta de la selección nacional de Venezuela, La Vinotinto, en un concierto en Baltimore, MARYLAND. | Cortesía Luciano Rodríguez

LOCUTOR. Transmitiendo un partido de los Nacionales de Washington.

Cortesía LR

LOCUTOR. Transmitiendo un partido de los Nacionales de Washington.

A sus siete décadas bien vividas, el venezolano Luciano “El Coquí Deportivo” Rodríguez, asegura que labró su camino en Estados Unidos gracias al deporte, la actividad que le ha permitido trabajar, viajar, conocer a mucha gente, incluidos miles de deportistas y entrenadores y, especialmente, servir a su comunidad.

De esos 70 años, Rodríguez lleva más de la mitad en este país, después de llegar al área de Washington en 1979, ciudad en la que se convirtió en un servidor y pionero de la entonces naciente comunidad latina de la región.

Nacido en Maturín, en el estado venezolano de Monagas, en 1947, Rodríguez tuvo que emigrar con su familia a Puerto La Cruz, Anzoátegui, también en el oriente venezolano, al ser su padre un perseguido por la Seguridad Nacional, la represiva policía política de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez.

Con apenas doce años, salió de Puerto La Cruz rumbo a Caracas y en esa capital llegó a vivir en la urbanización El Paraíso, cerca del Estadio Nacional.

FAMILIA. Rodríguez con sus hijos Luciano y Lucia y sus nietos.

Cortesía de la familia

FAMILIA. Rodríguez con sus hijos Luciano y Lucia y sus nietos.

El destino le tenía preparada una grata sorpresa al adolescente Luciano, al caer en manos nada menos que de Brígido Iriarte, un espectacular atleta venezolano que compitió en los Juegos Olímpicos de Helsinky 1952, y quien sembró en Rodríguez la semilla del deporte, para más tarde recoger los frutos de lo que con el tiempo se convirtió en su principal pasión.

Vivir cerca del Estadio Nacional, hoy llamado Brígido Iriarte, y el Velódromo Teo Capriles, impulsó a Rodríguez a la práctica de especialidades como béisbol, natación, ciclismo, tenis, pista y campo.

“Todo lo que estuviera relacionado con el deporte yo lo hacía porque vivía ahí, cerca de esos dos templos del deporte venezolano donde se han formado y desarrollado grandes atletas del país”, dijo

PERCUSIONISTA. Luciano repicando la tumbadora.

Cortesía LR

PERCUSIONISTA. Luciano repicando la tumbadora.

Rodríguez en una gentil entrevista que concedió a El Tiempo Latino el lunes 10 de abril, tres días después de celebrar su cumpleaños número 70, tal como ha sido su tradición, rodeado de sus amigos y compartiendo otra de sus grandes pasiones: la música.

Así se trazó Luciano su destino. “A los 15 años me dediqué solo al béisbol, jugué en Los Criollitos, en estadios como La Planicie y Chato Candela, en la parroquia 23 de Enero”, recordó Rodríguez sobre su incursión en el béisbol infantil, junior y Doble A en esa populosa zona caraqueña, llamada así por haber sido la fecha en que en 1958 cayó la dictadura de Pérez Jiménez.

Más tarde ingresó a una escuela de entrenadores deportivos en el Velódromo Teo Capriles, institución en la que se graduó y tuvo como compañeros a deportistas de la talla de los ex basquetbolistas Ramón “Tulo” Rivero y Luis Kunda Tovar, pioneros de esa especialidad a nivel

SONERO. Luciano con la charrasca en sus manos.

Cortesía LR

SONERO. Luciano con la charrasca en sus manos.

profesional en Venezuela en la llamada Liga Especial.

“Como me lesioné un brazo y no pude jugar más béisbol, me dediqué a dirigir, fui coach de tercera base del equipo categoría Doble A del Ministerio de Obras Públicas (MOP)”, continuó Rodríguez, quien compartía esa labor con la enseñanza del béisbol en el Liceo Militar Gran Mariscal de Ayacucho.