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Judas, Caifás, Antipas, Pilato: los "villanos" de la Semana Santa


Varios fueron los personajes involucrados en la muerte de Cristo en la cruz. Aquí pasamos revista a los más importantes.

Michael Nissnick | 4/14/2017, 12:51 p.m.
Judas, Caifás, Antipas, Pilato: los "villanos" de la Semana Santa
El beso de Judas | Pintura de Giotto

El drama de la Pasión de Cristo, recordado cada Semana Santa, tuvo lugar en el contexto del Israel del siglo I de nuestra era, una sociedad profundamente judía pero bajo el control del imperio romano en calidad de provincia o reino vasallo.

La muerte de Jesús involucró a los principales actores políticos y religiosos de entonces, así como a uno de sus seguidores más íntimos, sobre quien históricamente han caído todas las acusaciones posibles, aunque esta postura se ha venido revisando en el último siglo. En las líneas siguientes conoceremos a estos “villanos” más allá de las páginas de la Biblia.

Judas Iscariote

En su “Divina Comedia”, Dante Alighieri destina el rincón más profundo del infierno a los traidores. Allí, un monstruoso Lucifer devora a los mayores felones de la historia en cada uno de sus tres rostros. En los dos laterales purgan pena eterna Bruto y Casio, los asesinos de Julio César. Y en la cara del centro, el príncipe de los demonios mastica sin descanso a Judas Iscariote.

Durante siglos, el último de los doce apóstoles ha llevado el triste honor de ser el traidor por excelencia. Expresiones como “ser un Judas” o “el beso de Judas” son hasta hoy parte del lenguaje cotidiano. No es para menos, pues en los evangelios se lo menciona una veintena de veces y no precisamente en términos elogiosos. En el mejor de los casos se le califica de “ladrón” y en el peor como la encarnación del mismísimo Satanás.

Además, el nombre “Judas” remite a “judío”, por lo que su figura ha sido utilizada hasta la saciedad durante dos mil años para simbolizar a los judíos como asesinos de Cristo, una excusa perfecta para el antisemitismo.

Pero últimamente esta imagen tan negativa se ha venido revisando. Tanto desde la literatura como desde el ensayo y la historia, autores de la talla de Jorge Luis Borges, Juan Bosch, Nikos Kazantzakis y Amos Oz, entre otros, ha revalorizado la figura de Judas y enfatizado su rol indispensable en la labor redentora de Jesús: sin su “traición” (deseada o incluso planificada por el propio Cristo), no hubiera habido crucifixión y por ende tampoco resurrección ni salvación para el género humano.

Este punto de vista se vio reforzado en 2006, cuando la National Geograhic hizo público el “evangelio de Judas” un texto apócrifo del siglo II redactado por los gnósticos, una antigua secta enfrentada al cristianismo oficial y que predicaba la superioridad absoluta del espíritu sobre la materia. En este escrito, la traición de Judas es indispensable para que Jesús se libere de su cobertura material, como proclama su pasaje más conocido, en el que Cristo le dice al Iscariote: “Tú los superarás a todos ellos (los demás apóstoles), pues tú sacrificarás el cuerpo en el que vivo”.

Caifás

En tiempos de Jesús, la más alta autoridad judía era el Sumo Sacerdote, quien tenía a su cargo el Templo de Jerusalén, el santuario más importante del judaísmo, y presidía el Gran Sanedrín, compuesto por setenta y un miembros y máxima asamblea político-administrativa de Israel, con amplia autonomía en asuntos internos, aunque incapaz de aplicar la pena de muerte sin la autorización del gobernador romano Poncio Pilato.