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En La Cocina VA los inmigrantes y restaurantes ganan


Programa ofrece alternativas para la industria laboral mientras alimenta a familias en necesidad

Milagros Meléndez-Vela | 4/19/2017, 1:05 a.m.
En La Cocina VA los inmigrantes y restaurantes ganan
ESTUDIANTES. Los estudiantes Oscar Leguía e Hingris Estrada, con el chef Christian Irabian y la fundadora de La Cocina VA, Patricia Funegra. | Milagros Meléndez-Vela

Con el dinero que obtiene de su trabajo acaba de obtener las certificaciones como entrenadora. “Ahora puedo complementar mi carrera de entrenadora con el de la nutrición y puedo ayudar a sustentar a mi familia”, indicó Pérez, quien junto a su esposo mantienen a sus hijos adolescentes en Perú.

Otra de las funciones del programa es proveer alimentos a los albergues y viviendas donde viven familias de escasos recursos.

“Preparamos 100 porciones de alimentos al día. Eso es 3 mil por programa. Es decir 10 mil al año”, especificó Funegra.

Más que preparar alimentos

CLASES. Los estudiantes toman las clases durante 13 semanas, de lunes a viernes, de 9am a 5pm. Éstas consisten en teoría y práctica.

CLASES. Los estudiantes toman las clases durante 13 semanas, de lunes a viernes, de 9am a 5pm. Éstas consisten en teoría y práctica.

Las clases no sólo consisten en enseñar a los alumnos a cocinar, sino que les otorga herramientas para que puedan tener éxito en el campo laboral.

“El 90 por ciento de las clases se enfocan en aprender a desarrollarse como empleados. Solo el 10 por ciento son las clases de cocina”, expresó el chef Christian Irabian. “Aquí les enseñamos a las personas cómo trabajar en equipo, resolver conflictos y desarrollar habilidades que los lleven al éxito en esta industria”, agregó Irabian, de origen mexicano.

Los estudiantes logran una certificación universitaria. “Nuestro entrenamiento tiene el respaldo de una organización de estudios avanzados, el Northern Virginia Community College”, dijo Funegra.

Esperanza para mujeres en crisis

La Cocina VA trabaja en un 90 por ciento con mujeres. “Muchas de ellas vienen de situaciones muy difíciles. Han sufrido abuso doméstico, violencia y pobreza crónica. Otras han sido víctimas del tráfico humano”, dijo Funegra. “Poder darles las herramientas de trabajo a estas mujeres es una esperanza que cambia sus vidas”, añadió.

En la clase que se graduará este sábado 21, una de las mujeres sufre abuso doméstico. Ella prefirió no hablar en público.

Un programa modelo recibido por Donald Trump

Las clases son:

De lunes a viernes de 9am a 5pm

En la iglesia Mount Olive, 1500 N Glebe Road, Arlington VA 22207

Se ofrecen becas completas. Todos los materiales y uniformes están incluidos.

Más información en www.lacocinava.org

703-864-5029 ó 703-380-6378.

En los tres años de establecido, La Cocina VA está en crecimiento y aspira a un plan de expansión ambicioso. En 2014 empezó con un presupuesto de $250 mil y dos personas a tiempo completo. Ahora se ha duplicado a $500 mil con cuatro personas a tiempo completo, entre chefs, personal administrativo y especialistas en ubicar a las personas en empleos.

Funegra ha recibido varios premios como emprendedora porque combina los programas de ayuda social con la empresa privada. El presupuesto proviene de fondos privados en su mayoría y los ingredientes, del Capital Area Food Bank.

En marzo, Funegra fue recibida por el Presidente Donald Trump en su despacho, junto a otras mujeres emprendedoras. Antes participó en un encuentro con la hija de Trump, Ivanka Trump.

“Recibí la invitación por parte de la Cámara de Comercio Hispana de Estados Unidos”, indicó.

Funegra cuenta con un plan para expandir el programa en una cocina mucho más amplia y con más estudiantes.

Por ahora cada promoción cuenta con 10 aprendices que son seleccionados bajo ciertos criterios. Las clases se dan en la iglesia metodista Mount Olive, de Arlington, de lunes a viernes de 9am a 5pm.

La inmigrante peruana ve cumplir su sueño que empezó a formarse cuando trabajaba en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en estrategias de planeamiento y desarrollo. “Inicié este proyecto como una necesidad para ayudar a la comunidad inmigrante”, dijo.

Aún hay mucho más por hacer. “Necesitamos el apoyo de corporaciones para expandirnos”, dijo.