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Un negocio para chuparse los dedos


La guatemalteca Thelma Barrios ofrece un festín típico en Maryland

Gabriela López | Especial para El Tiempo Latino | 8/1/2017, noon
Un negocio para chuparse los dedos
DEDICACIÓN. Thelma Barrios con su carreta y bolsa llena de deliciosos tamales en Silver Spring, Maryland. | Gabriela López para ETL

En cercanías al Consulado de Guatemala, ubicado en Silver Spring, Maryland, encontramos caminando a una mujer de casi de 60 años, empujaba una carretilla de color negro. Con una sonrisa amable dio los buenos días e inmediatamente ofreció tamales de pollo que ella misma había elaborado esa mañana.

El sacrificio de aguantar calor o frío, caminar por varias millas o levantarse de madrugada a cocinar, lo recompensa con el fruto que da su negocio “por mis clientes yo estoy bendecida, porque, aunque sea un tamal o un arroz en leche me compran”.

Gabriela López para ETL

El sacrificio de aguantar calor o frío, caminar por varias millas o levantarse de madrugada a cocinar, lo recompensa con el fruto que da su negocio “por mis clientes yo estoy bendecida, porque, aunque sea un tamal o un arroz en leche me compran”.

Su nobleza y sencillez sobresalen a flor de piel, su nombre es Thelma Barrios y es originaria del departamento de Sibilia, Quetzaltenango, en Guatemala. Emigró a los Estados Unidos, en septiembre de 1987 y asegura que en ese tiempo “todo era fácil” por lo cual no le fue complicada su llegada.

Durante años trabajó limpiando cocinas en restaurantes, y hace casi una década decidió trabajar por cuenta propia vendiendo lo que más sabe hacer. Hoy por hoy su venta la surte de tamales, paches, chuchitos y atoles de diversas clases, “me gusta porque es mi negocio, allá en Guatemala yo siempre vendía tamales y pensándolo bien acá sale un poco mejor que tener un trabajo”, dijo sonriente.

El sacrificio de aguantar calor o frío, caminar por varias millas o levantarse de madrugada a cocinar, lo recompensa con el fruto que da su negocio “por mis clientes yo estoy bendecida, porque, aunque sea un tamal o un arroz en leche me compran”.

La vida de Thelma no ha sido fácil como su llegada a este país, pues debió dejar a sus cuatro hijos de seis, cinco, tres y un año al cuidado de sus padres don Ignacio y doña Valentina; quedó huérfana de mamá y viuda hace unos años, y estuvo a punto de perder la vida en su último parto, “fue demasiada tristeza, yo definitivamente quería regresarme, cuando vine acá bajé de peso, llegué a pesar 90 libras, porque yo sentí mucho a mis hijos (pausa)… los extrañé siempre como no tiene idea, pero gracias a Dios ellos ya están acá conmigo, pero me ha costado demasiado” afirmó sin poder contener las lágrimas.

Carlos de León, el padre de sus hijos llegó a este país primero, luego mandó a traerla, para juntos construir un mejor futuro para sus pequeños. Ambos trabajaron día y noche para poder cumplir con su meta; mientras ella laboraba en restaurantes, él se dedicó a hacer entrega de productos por más de 20 años.

Con esfuerzo lograron darles estudio a sus hijos Marleny, Flor de María, Rony y Milvia en Guatemala, y a su quinta hija, Jennifer, quien nació en los Estados Unidos. “Sólo mi hijo se quedó en Guatemala, él está graduado de ingeniero y vive allá, mis hijas ya tienen familia y residen en Oklahoma y California”.

Otro momento fuerte lo enfrentaría en 1997. Su último embarazo se complicó y estuvo al borde de la muerte, su hija nació a los seis meses de gestación y ambas se aferraban a la vida, “estuve en peligro de muerte porque se me complicó la cesárea, porque ya estaba mayor cuando la tuve, me hicieron operaciones y todo, entre en coma como por tres días, pero gracias a Dios regresé a la vida”, dijo estremecida al recordar aquel terrible episodio.