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Un negocio para chuparse los dedos

La guatemalteca Thelma Barrios ofrece un festín típico en Maryland
DEDICACIÓN. Thelma Barrios con su carreta y bolsa llena de deliciosos tamales en Silver Spring, Maryland.

DEDICACIÓN. Thelma Barrios con su carreta y bolsa llena de deliciosos tamales en Silver Spring, Maryland.

En cercanías al Consulado de Guatemala, ubicado en Silver Spring, Maryland, encontramos caminando a una mujer de casi de 60 años, empujaba una carretilla de color negro. Con una sonrisa amable dio los buenos días e inmediatamente ofreció tamales de pollo que ella misma había elaborado esa mañana.

El sacrificio de aguantar calor o frío, caminar por varias millas o levantarse de madrugada a cocinar, lo recompensa con el fruto que da su negocio “por mis clientes yo estoy bendecida, porque, aunque sea un tamal o un arroz en leche me compran”.

Gabriela López para ETL

El sacrificio de aguantar calor o frío, caminar por varias millas o levantarse de madrugada a cocinar, lo recompensa con el fruto que da su negocio “por mis clientes yo estoy bendecida, porque, aunque sea un tamal o un arroz en leche me compran”.

Su nobleza y sencillez sobresalen a flor de piel, su nombre es Thelma Barrios y es originaria del departamento de Sibilia, Quetzaltenango, en Guatemala. Emigró a los Estados Unidos, en septiembre de 1987 y asegura que en ese tiempo “todo era fácil” por lo cual no le fue complicada su llegada.

Durante años trabajó limpiando cocinas en restaurantes, y hace casi una década decidió trabajar por cuenta propia vendiendo lo que más sabe hacer. Hoy por hoy su venta la surte de tamales, paches, chuchitos y atoles de diversas clases, “me gusta porque es mi negocio, allá en Guatemala yo siempre vendía tamales y pensándolo bien acá sale un poco mejor que tener un trabajo”, dijo sonriente.

El sacrificio de aguantar calor o frío, caminar por varias millas o levantarse de madrugada a cocinar, lo recompensa con el fruto que da su negocio “por mis clientes yo estoy bendecida, porque, aunque sea un tamal o un arroz en leche me compran”.

La vida de Thelma no ha sido fácil como su llegada a este país, pues debió dejar a sus cuatro hijos de seis, cinco, tres y un año al cuidado de sus padres don Ignacio y doña Valentina; quedó huérfana de mamá y viuda hace unos años, y estuvo a punto de perder la vida en su último parto, “fue demasiada tristeza, yo definitivamente quería regresarme, cuando vine acá bajé de peso, llegué a pesar 90 libras, porque yo sentí mucho a mis hijos (pausa)… los extrañé siempre como no tiene idea, pero gracias a Dios ellos ya están acá conmigo, pero me ha costado demasiado” afirmó sin poder contener las lágrimas.

Carlos de León, el padre de sus hijos llegó a este país primero, luego mandó a traerla, para juntos construir un mejor futuro para sus pequeños. Ambos trabajaron día y noche para poder cumplir con su meta; mientras ella laboraba en restaurantes, él se dedicó a hacer entrega de productos por más de 20 años.

Con esfuerzo lograron darles estudio a sus hijos Marleny, Flor de María, Rony y Milvia en Guatemala, y a su quinta hija, Jennifer, quien nació en los Estados Unidos. “Sólo mi hijo se quedó en Guatemala, él está graduado de ingeniero y vive allá, mis hijas ya tienen familia y residen en Oklahoma y California”.

Otro momento fuerte lo enfrentaría en 1997. Su último embarazo se complicó y estuvo al borde de la muerte, su hija nació a los seis meses de gestación y ambas se aferraban a la vida, “estuve en peligro de muerte porque se me complicó la cesárea, porque ya estaba mayor cuando la tuve, me hicieron operaciones y todo, entre en coma como por tres días, pero gracias a Dios regresé a la vida”, dijo estremecida al recordar aquel terrible episodio.

Cuando la guatemalteca volvió del coma, recibió una propuesta que había esperado y soñado por años. Carlos no soportó imaginarse la vida sin ella, así que, a los 40 días de dar a luz y de tener conocimiento de que su pequeña estaba fuera de peligro, le pidió que fuera su esposa, “él siempre me hablaba de matrimonio, pero nunca lo habíamos cumplido, pero cuando vio que yo ya me sentía bien me dijo nos vamos a ir a casar”.

Con una hermosa sonrisa y los ojos llenos de ilusión Thelma recuerda claramente ese día y lleva grabado en el corazón el 27 de octubre de 1997, fecha en que sello el amor con su eterno compañero y padre de sus cinco hijos. “Nosotros nos conocimos en Guatemala, él era de otra aldea cercana a donde yo vivía. El murió hace tres años y medio, pero fue la voluntad del señor llevárselo. Estoy agradecida de haber tenido una pareja que me ayudó bastante, nos quisimos y vivimos 35 años juntos. Y estoy orgullosa de haber sacado a mis hijos adelante, y mi esposo también se fue muy orgulloso de eso, porque los dos trabajamos iguales, para verles el futuro a ellos”.

Luego de la muerte de su esposo, Barrios se quedó viviendo con su hija más pequeña que ahora tiene 20 años, en el área de Virginia. Hoy es la feliz abuela de seis varones y una hembra. Y su más grande deseo es que su familia sea feliz.