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Vigilia en memoria de las víctimas del incendio en Silver Spring


A un año de la tragedia que dejó muertos, heridos y desplazados

El Tiempo Latino/Redacción | 8/10/2017, 1:46 p.m.
Vigilia en memoria de las víctimas del incendio en Silver Spring
VICTIMAS DEL INCENDIO: Deibi Jiménez Morales (8 años), Fernando Josué Fernandez Orellana (3 años), Augusto Jiménez, Aseged Mekonen, Maria Auxiliadora Castellón Martinez, Saeda Ibrahim y Saúl Paniagua. | ETL

La comunidad de Silver Spring en el condado de Montgomery realizará hoy jueves 10 de agosto a las 8pm una vigilia en memoria de las víctimas del incendio en el complejo de apartamentos Flower Branch ocurrida en la madrugada del 11 de agosto de 2016 y que dejó siete muertos, más de 30 heridos y al menos un centenar de personas sin hogar.

La vigilia se realizará en el estacionamiento de Flower Branch Apartments en el 8644 Piney Branch, Silver Spring MD, y se anuncia la presencia de la representante de la Asociación de Propietarios de Flower Branch, Felicia Charlouis-Prospere, el padre Eric López, de la Iglesia Católica San Camilo, el padre Vidal Rivas de la Iglesia Episcopal San Mateo, Gustavo Torres, Director Ejecutivo de CASA y el Concejal Tom Hucker, (D-5).

Este viernes 11 de agosto se cumple un año de la tragedia en Flower Branch, en donde una explosión y un incendio destruyeron el hogar de unas 100 personas, con un saldo fatal de siete muertos y más de 30 heridos.

LA TRAGEDIA

A primeras horas de la mañana del 11 de agosto de 2016, el guatemalteco Encarnación Ortíz, quien había ayudado a evacuar su edificio en la noche del incendio, habló para El Tiempo Latino sobre la tragedia. “Este es un barrio tranquilo, con muchos centroamericanos y africanos, chinos y de todas partes y lo que ha pasado es terrible”, dijo Ortíz durante la transmisión de Facebook Live de este semanario.

“Aquí no toman atención delas inspecciones del gas”, expresó Alberto Carrillo durante la misma emisión de Facebook.

Días después, las autoridades del condado de Montgomery confirmarían que el siniestro del complejo de viviendas ubicado, en la cuadra 8700 de Arliss Street, había sido provocado por el gas.

El 16 de agosto, el ejecutivo de Montgomery, Isiah Leggett y el Senador Federal por Maryland, Ben Cardin, visitaron a las víctimas de la mortal explosión.

Dos días antes, el 14 de agosto, había tenido lugar una vigilia y diversos actos de solidaridad comunitaria en el Long Branch Community Center —el lugar de acogida que luego visitarían el ejecutivo Leggett y el senador Cardin.

Unas 300 personas celebraron ese domingo un servicio religioso multiconfesional al que asistieron sacerdotes, predicadores, frailes, rabinos e imanes.

El Tiempo Latino habló con la hondureña Yamileth Reyes, quien junto a sus tres hijos, un sobrino y otros familiares salieron ilesos de la tragedia.

“Nos escapamos por una ventana que voló y pudimos ir al piso de abajo... Es un momento muy trágico uno no quiere ni recordar esas imágenes”, dijo Reyes mientras se secaba las lágrimas en el centro de acopio de donaciones que la organización CASA habilitó en esa oportunidad.

“Mi familia está bien pero mis vecinos murieron”, dijo y añadió que su familia tenía amistad con Saúl Paniagua, de 65 años, quien sería identificado como uno de los fallecidos.

“La gente ha sido muy generosa”, contó Reyes sobre las ayudas recibidas.

Cuando el jueves 11 de agosto las noticias contaban la tragedia ocurrida la noche anterior, la organización CASA se puso en acción. Uno de los seis locales de la organización, en el 734 de la University Boulevard, se convirtió en el centro de acopio. Las donaciones fueron tantas que no dieron abasto y tuvieron que traer tres contenedores extras y pedir la ayuda de varios voluntarios para organizarlas.

A partir del 20 de agosto, residentes y vecinos que fueron desplazados por la magnitud del siniestro intentaban regresar a la normalidad. Y del refugio en Long Branch fueron reubicados.

Claudia Loayes intentaba entonces reanudar su vida en medio de la dura memoria y la sensación de “haberlo perdido todo”. La guatemalteca que vivía en el segundo piso del inmueble se salvó junto a su esposo e hija al escapar por las escaleras y, al ver que éstas se derrumbaban, decidieron saltar desde un balcón.

El 23 de agosto, Loayes regresó al lugar de la tragedia. Se paró frente a los escombros entre la malla metálica y la cinta amarilla de peligro. Observó lo que quedaba de su apartamento y señaló lo que una vez fue su hogar.