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Cuando las heridas no sanan, las terapias pueden costar hasta $5 mil millones


Los médicos que atienden a los 6,5 millones de pacientes con heridas crónicas en el país conocen lo profundo de sus padecimientos

Por Marisa Taylor/Kaiser Health News | 8/11/2017, 1:11 p.m.
Cuando las heridas no sanan, las terapias pueden costar hasta $5 mil millones
PACIENTE. Carol Emanuele en su casa de Philadelphia. Emanuele fue diagnosticada con diabetes en 2015 y sobrevivió a un melanoma en estadio 4 en sus treinta y pico. | Eileen Blass para Kaiser Health News

La cirujana y capitán Pat McKay examina como está curándose la piel del comandante Peter Snyder en el Walter Reed National Military Medical Center

H. Darr Beiser para Kaiser Health News

La cirujana y capitán Pat McKay examina como está curándose la piel del comandante Peter Snyder en el Walter Reed National Military Medical Center

Carol Emanuele venció al cáncer. Pero en los dos últimos años ha estado peleando su batalla más difícil: tiene una herida abierta en la parte inferior de su pie que le impide caminar y que es propensa a una infección mortal.

En su desesperación por tratar sus heridas diabéticas, le han recetado una serie de tratamientos vertiginosos. Placenta liofilizada. Células del prepucio del pene. Altas dosis de oxígeno presurizado. Y esas son sólo algunas de las opciones de tratamiento que enfrentan los pacientes.

“Hago todo, pero nada parece funcionar”, dijo Emanuele, de 59 años, quien sobrevivió a un melanoma en estadio 4 en sus treinta y pico. “Le gané al cáncer, pero esto es peor”.

Los médicos que atienden a los 6,5 millones de pacientes con heridas crónicas en el país conocen lo profundo de sus padecimientos. Sus heridas abiertas y ulcerosas no sanan por meses y algunas veces años, dejando huesos y tendones al desnudo que provocan asco incluso a los familiares más cercanos.

Muchos pacientes terminan inmovilizados, incapacitados para trabajar, y dependientes del Medicare y el Medicaid. En su búsqueda por sanar, recurren a costosos y a veces dolorosos procedimientos, y productos que a menudo no funcionan.

Según estimados, solo el Medicare gasta al menos $25 mil millones al año en estas heridas. Pero muchos tratamientos ampliamente utilizados no están apoyados en investigaciones confiables. El negocio de $5 mil millones al año prospera, mientras que algunos productos pueden ser poco más que el proverbial aceite de serpiente. La gran mayoría de los estudios son diseñados o realizados por empresas que fabrican estos productos. Al mismo tiempo, la investigación académica independiente es escasa para un problema creciente.

"Es un área increíblemente mala en términos de calidad de la investigación", dijo Sean Tunis, quien como director médico del Medicare de 2002 a 2005 se enfrentó con las decisiones de cobertura sobre la atención de heridas. "No creo que tengan algo que implique cantarles a las heridas, pero no me sorprendería".

Una revisión de 2016 del tratamiento para úlceras de pie diabético halló que “pocos estudios publicados eran de alta calidad, y la mayoría eran susceptibles a prejuicios”. El equipo que hizo la revisión incluyó a William Jeffcoate, profesor

del Departamento de Diabetes y Endocrinología del Nottingham University Hospitals NHS Trust. Jeffcoate ha supervisado otras revisiones del mismo tratamiento desde 2006 y concluyó que “la evidencia para apoyar muchas de las terapias que se usan rutinariamente es pobre”.

Una revisión aparte del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) de 10.000 estudios que examinaron tratamientos de heridas en la pierna conocidas como úlceras venosas halló que solo 60 de ellos cumplían con los estándares científicos básicos. De los 60, la mayoría eran tan malos que los resultados no fueron confiables.

Mientras que los científicos luchan para lograr tratamientos más eficaces, los pacientes con heridas crónicas están muriendo. La tasa de mortalidad a cinco años para los pacientes con algunos tipos de heridas diabéticas es más del 50% más alta que para los cánceres de seno y de colon, según un análisis dirigido por el doctor David Armstrong, profesor de cirugía y director de Southern Arizona Limb Salvage Alliance.