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No se puede culpar a una potencia extranjera de la violencia en Charlottesville


Las ideas que se manejan en la extrema derecha estadounidense no son una invención de Moscú.

Adam Taylor | The Washington Post | 8/14/2017, 2:50 p.m.
No se puede culpar a una potencia extranjera de la violencia en Charlottesville
Con cánticos como "¡Las vidas de los blancos son importantes!", "¡No nos reemplazarán!" y "¡Los judíos no nos reemplazarán!", varios cientos de nacionalistas y supremacistas blancos llevando antorchas marcharon en un desfile por el campus de la Universidad de Virginia el 11 de agosto. | Evelyn Hockstein — The Washington Post

Charlottesville, Virginia - una ciudad universitaria cerca de dos horas de Washington - está generalmente lejos del radar nacional de Estados Unidos. Pero este fin de semana, mientras una alianza de extrema derecha, incluyendo a los llamados alt-right, nacionalistas blancos, neonazis y miembros de Ku Klux Klan se dirigían a la ciudad para marchar contra la planeada remoción de una estatua del general Robert E. Lee, del Ejército Confederado, estaba en el centro de la historia más grande de la nación.

Los enfrentamientos estallaron cuando la extrema derecha sostuvo una marcha nazista de antorchas el viernes por la noche y otra vez al día siguiente. El sábado por la mañana, el estado de Virginia había declarado el estado de emergencia. No mucho tiempo después, un hombre con una aparente viaja obsesión con imágenes de los nazis supuestamente embistió su coche contra una multitud que se oponía a la protesta, matando a una persona e hiriendo a otros 19. Más tarde ese día, fue acusado de asesinato en segundo grado.

Trump condena a blancos nacionalistas

El presidente Donald Trump denunció al Ku Klux Klan y los neonazis por su nombre y anunció que el Departamento de Justicia ha iniciado una investigación de derechos civiles sobre el asesinato de una persona que protestaba contra en una manifestación de blancos supremacistas en Charlottesville, Virginia. La breve condena vino como una forma de apaciguar las crecientes críticas de su respuesta inicial a la violencia. (Lea la nota completa en el Washington Post)

Para una disputa que aparentemente se centraba en elementos todavía disputados de la historia estadounidense -la guerra civil y la esclavitud- había un toque internacional a los símbolos utilizados por algunos de los manifestantes de extrema derecha. El Centro de Derecho de la Pobreza del Sur descubrió banderas y otros artículos que hacían referencia a la Alemania nazi y la Italia fascista, mientras que James Alex Fields Jr., el hombre acusado de asesinato, había publicado una foto del presidente sirio Bashar Assad en su página de Facebook.

Algunos observadores también vieron una influencia extranjera mucho más directa en el trabajo en Charlottesville. Molly McKew, escritora y consultora de política exterior, argumentó en Twitter que las protestas de extrema derecha deberían provocar una conversación sobre "la influencia rusa y las operaciones en Estados Unidos". Jim Ludes, vicepresidente de Investigación e Iniciativas Públicas del Centro Pell para Relaciones Internacionales y Políticas Públicas, añadió que había "vínculos inequívocos entre los grupos de derecha en Charlottesville y Rusia".

Twitter

Aliados

Tal conversación sobre la influencia de Rusia en la extrema derecha estadounidense ha aumentado durante el año pasado, en línea con las acusaciones de que Rusia trató de influir en las elecciones estadounidenses de 2016.

En un ejemplo, una organización llamada Alliance for Securing Democracy, un grupo bipartidista que intenta centrar la atención en la interferencia rusa en la política occidental, dijo que 600 cuentas de Twitter vinculadas a operaciones de influencia rusas habían promovido el hashtag #FireMcMaster que pedía el derrocamiento del Teniente General H. R. McMaster, el asesor de seguridad nacional de Trump y objeto de desprecio por muchos partidarios del presidente Donald Trump.