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Con visitas a domicilio ayudan a padres latinos a criar hijos más sanos


Anna Gorman | Kaiser Health News | 8/24/2017, 2:24 p.m.
Con visitas a domicilio ayudan a padres latinos a criar hijos más sanos
Rosendo Gil, quien fue enfermero en su natal México, dijo que es crucial ganarse la confianza de sus clientes. Una pareja a la que ha ayudado, Blas López y Lluvia Padilla, dicen que, en los últimos tres años, Gil les ha enseñado cómo cuidar mejor de su hija Lelaine (los tres en la foto con Gil). “Contamos con él”, dijeron. | KHN

Estudios han demostrado que los programas de visitas a domicilio ayudan a reducir el maltrato infantil y el abandono, mejoran la salud infantil y materna, y promueven la preparación escolar. La visita a domicilio también ahorra dinero que se gastaría más tarde en el sistema de bienestar infantil, educación especial, atención médica y otros servicios, según indican investigaciones.

"Estos niños van a ser muy costosos si no podemos ayudarlos temprano", dijo Darcy Lowell, directora ejecutiva de Child First, un programa de visitas domiciliarias con sede en Connecticut que apunta a las familias más vulnerables. "La visita domiciliaria es una estrategia preventiva. El lugar en el que realmente vamos a ver los efectos es a largo plazo".

Healthy Families America, con sede en Chicago, envía a trabajadores sociales, enfermeras y otros a hogares en 35 estados para promover relaciones constructivas entre padres e hijos, y para apoyar a las mamás y a los papás cuando deciden volver a la escuela o buscan trabajo.

Su directora nacional, Cydney Wessel, dijo que muchos participantes quieren evitar los errores cometidos por sus propios padres, y luchar por criar a sus hijos en hogares sin violencia ni abuso de sustancias. "Bajo situaciones estresantes, los padres suelen reproducir la forma en la que fueron criados" si no tienen a alguien que los guíe por un camino diferente, explicó Wessel.

López y Padilla, por ejemplo, estaban decididos a disciplinar a Leilanie sin pegarle. "No quiero seguir el mismo patrón", dijo Padilla.

La pareja contó que, durante los últimos tres años, Gil les ha enseñado mucho acerca de los bebés, incluso que cargarlos seguido no los vuelve pegotes. Hace poco Gil le trajo a Leilanie un libro, “Mommy’s Best Kisses”, y les reiteró la importancia de leerle todos los días.

"Es como un amigo", dijo López, quien fue trabajador estacional y ahora está tratando de obtener su diploma de escuela secundaria. Hemos contado con él.

Gil también ha ayudado a la pareja a vivir por su cuenta y comunicarse mejor entre sí, dijo López. Los ayudó a encontrar servicios cuando Leilanie tardó en hablar y alentó a López, quien padece la enfermedad de Crohn, a tomar su medicina.

Gil dijo que es crucial ganarse la confianza de sus clientes, lo que a veces logra contándoles acerca de su propio padre alcohólico o los desafíos que enfrentó criando a sus hijas. "Eso abre la puerta", dijo Gil, quien era enfermero en su natal México. Agregó que, con el tiempo, ve los cambios: los padres mantienen actualizadas las vacunas de sus hijos, alaban a sus hijos o buscan atención para su salud mental.

López y Padilla están entre las aproximadamente 100 familias que atiende el Imperial County Home Visiting Program, que recibe todo su presupuesto anual, de $630,000, del gobierno federal.

En el condado de Butte, en el norte de California, las visitas domiciliarias son críticas: el área es rural y las mujeres no tienen fácil acceso a servicios médicos y sociales, dijo Diana Sánchez, directora del programa Butte Baby Steps. Su programa, parte de Healthy Families America, trabaja con madres en riesgo de 29 años y menores que están embarazadas o han tenido un bebé en los últimos tres meses.