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¿Es posible que un nazi cambie de ideas?


Qué hay en la mente de alguien que odia

Sharon Jayson | Kaiser Health News | 8/25/2017, 4:26 p.m.
¿Es posible que un nazi cambie de ideas?
Los que estudian el comportamiento humano atribuyen el discurso del odio más a los problemas profundos de personalidad que a una enfermedad mental diagnosticable. | Lydia Zuraw/KHN

King, de 42 años, quien creció en el sur de la Florida, dijo que se inclinó hacia el nacionalismo blanco cuando era niña, aprendiendo primero insultos raciales de sus padres. Cuando iba creciendo se cuestionó su identidad sexual y sintió que no encajaba. A los 12, contó, un acosador en la escuela le rasgó la camisa, exponiendo su sujetador y humillándola delante de sus compañeros de clase.

"En ese momento decidí que, si yo me convertía en la acosadora, nadie podría volver a hacerme eso", dijo King. Así, a los 15 se convirtió en un skinhead neonazi, y a los 23 fue condenada a tres años de cárcel por un crimen de odio. King tenía un tatuaje de una esvástica en su mano derecha; ahora lo cubrió con la imagen de un gato.

Los jóvenes con un pasado problemático son especialmente vulnerables, explicó el psicólogo Ervin Staub, de Holyoke, Massachusetts, quien es profesor emérito de la Universidad de Massachusetts-Amherst y estudia los procesos sociales que conducen a la violencia.

"¿Por qué la gente se uniría a esos grupos? Por lo general, implica que no encuentran ninguna otra forma socialmente aceptable y significativa para satisfacer necesidades importantes: de identidad, de ser útiles, de sentirse conectados", dijo Staub.

Agregó que “generalmente se trata de personas que sienten que no tendrían éxito, o la oportunidad de tener éxito, a través de canales normales de éxito en la sociedad. Pueden provenir de familias que son problemáticas o de familias donde están expuestos a este tipo de puntos de vista extremos sobre la superioridad y el nacionalismo blancos. Si no siente que tiene mucha influencia y poder en el mundo, obtiene una sensación de poder al ser parte de una comunidad y especialmente de una comunidad bastante militante".

Un informe de 2015 del National Consortium for the Study of Terrorism and Responses to Terrorism (conocido como START) reveló que en un grupo de ex miembros de grupos violentos de supremacía blanca, casi la mitad (45%) reportó haber sido víctima de abuso físico infantil y cerca del 20% dijo haber sufrido abuso sexual cuando eran niños.

El estudio del sociólogo Pete Simi, de la Universidad Chapman en Orange, California, sugiere que las influencias sobre estos seguidores pueden estar relacionadas más con los lazos sociales del grupo que con la ideología.

Simi, un experto en violencia y grupos extremistas que ha entrevistado a cientos de antiguos creyentes, co-escribió “American Swastika: Inside the White Power Movement’s Hidden Spaces of Hate” con el sociólogo Robert Futrell de la Universidad de Nevada-Las Vegas.

Ahora que estos grupos están cortejando a los millennials, están cambiando su imagen, dijo Futrell.

"Es un intento por alejarse del pasado cuando la imagen de un supremacista blanco en todas nuestras mentes era el KKK [Ku Klux Klan] con una capucha y una capa o un neonazi con la cabeza afeitada y los tatuajes. Eso ha ido cambiando en la última década", dijo.

Los grupos que abogan por la superioridad blanca siempre han atacado a "personas jóvenes e impresionables que son solitarias o tienen un pasado traumático", dijo Futrell. "Lo que es diferente ahora es la variedad de formas con las que el movimiento de poder blanco las está atrayendo. Internet es una bendición para aquellos que son estigmatizados y se sienten relativamente impotentes".