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José Argueta, el trotamundos de los deportes


Su pasión por la fotografía la ha convertido en arte en los grandes escenarios deportivos

Miguel Guilarte | 2/17/2017, 9:50 a.m.
José Argueta, el trotamundos de los deportes
PASIÓN. El periodista gráfico de El Tiempo Latino, José Luis Argueta, con parte de su colección de artículos deportivos el martes 14 de febrero de 2017 en la redacción de este semanario en Washington, DC. | Ivonne Alemán-Zanatta/ETL

ORGULLO. El fotógrafo de El Tiempo Latino, José Luis Argueta, muestra la placa que ganó en 2016 con el Premio a la Excelencia en Foto Comunitaria otorgado por la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas.

Miguel Guilarte/ETL

ORGULLO. El fotógrafo de El Tiempo Latino, José Luis Argueta, muestra la placa que ganó en 2016 con el Premio a la Excelencia en Foto Comunitaria otorgado por la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas.

Salió de Guatemala hace casi 30 años, rumbo a los Estados Unidos y en busca de un futuro mejor.

Una vez en el área de Washington, su afición por el fútbol le ayudó a descubrir el arte que, por más de dos décadas, lo ha paseado por grandes escenarios deportivos, locales, nacionales e internacionales.

Sereno en la mirada y con la gentileza que lo caracteriza, el laureado fotógrafo de deportes de El Tiempo Latino, José Luis Argueta, accedió a compartir algunos de los gratos recuerdos y anécdotas que ha acumulado durante todos estos años en el ejercicio de su profesión.

El tiempo ha sido el mejor testigo en el devenir de la carrera de Argueta, quien concedió esta entrevista casualmente el “Día de la Amistad”, quizás como un regalo para los lectores y la familia de El Tiempo Latino, de alguien que en todos estos años ha sido un amigo de la comunidad.

Y como si hubiese sido ayer, José Luis recuerda con plena lucidez, cómo empezó a trabajar en este semanario en 1996, el mismo año que se inauguró la Major League Soccer y con ella el DC United.

COLECCIÓN. José Luis Argueta muestra algunos de los recuerdos que ha acumulado durante sus 21 años de fotografía deportiva.

Ivonne Alemán-Zanatta/ETL

COLECCIÓN. José Luis Argueta muestra algunos de los recuerdos que ha acumulado durante sus 21 años de fotografía deportiva.

“Yo quería ser parte de alguna manera de toda esa fiesta que comenzaba en la ciudad y tuve la fortuna de asistir al partido inaugural en el estadio RFK. Tomé fotos como aficionado desde la tribuna pero eso no me bastó”, dijo Argueta el martes 14 de febrero de 2017, en las oficinas de El Tiempo Latino en Washington, DC, mientras enseñaba parte de su colección de camisetas, zapatos y banderas que gentilmente trasladó desde su galería personal. La camiseta del ex mediocampista boliviano Marco Antonio “El Diablo” Etcheverry, pionero de la MLS y el DC United, destaca en la colección.

“Para tomar fotos en la cancha se necesitaba trabajar para algún medio de comunicación. Fue entonces cuando un día recogí ediciones de los cuatro periódicos que circulaban en el área, hice una elección al azar y, para mi fortuna, salió El Tiempo Latino”, recordó.

Fue así cómo se decidió a tocar las puertas de este semanario y el editor de esos tiempos, el puertorriqueño Carlos Cabán, le dio la primera oportunidad. Su pequeña cámara, no fue impedimento para que José comenzara a desarrollar ese ojo clínico con el que ha fotografiado por 21 años a grandes estrellas del deporte local, nacional e internacional.

Aún con todo ese palmarés, Argueta admite que “el juego más importante” que ha cubierto fue la Final de la Copa MLS de 1996, ganada por el DC United a LA Galaxy con un dramático gol de oro de Eddie Pope en la prórroga. “Era un equipo sensacional”, dice. “Además de Etcheverry y Pope, estaban Raúl Díaz Arce, Mario Gori, Jaime Moreno y John Harkes”, recuerda José Luis sobre el equipo inaugural que ese año ganó en el Foxboro Stadium en Boston, MA, la primera de las cuatro estrellas que guarda en sus vitrinas. “La final fue jugada en condiciones totalmente adversas para el fútbol por los coletazos del Huracán Bertha que afectaba la región. Mi cámara era relativamente pequeña pero lo que sí era grande era mi deseo de cumplir con las expectativas y corresponder a la confianza que me dio Cabán”, relató.