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La corta y problemática historia de la protección de Obama a estudiantes transgénero


Derek Hawkins | The Washington Post | 2/25/2017, 10:49 a.m.
La corta y problemática historia de la protección de Obama a estudiantes transgénero
Participantes agitan una bandera símbolo de la comunidad LGBT. | EFE

A pesar de las buenas intenciones que pudieron tener la protecciones que anunció el Presidente Barack Obama para los estudiantes transgénero, desde el principio habían tenido un cimiento turbulento.

Apenas la administración de Obama acababa de dar a conocer las protecciones el año pasado y ya la administración de Trump las revocó este miércoles diciendo que fueron diseñadas sin suficiente análisis legal. Se necesitó poco más que una simple firma del nuevo Fiscal General para deshacer una de las principales iniciativas de derechos civiles por parte de Obama.

Pero al mismo tiempo, no había se había requerido mucho más que una firma para promulgar las protecciones, y eso es lo que ha hecho que la nueva administración del Presidente Donald Trump las haya desestimado.

El pasado mayo, cuando el debate nacional acerca de los derechos de los transgénero se encontraba caldeado, la administración de Obama dictó que las escuelas del país deberían dejar que los estudiantes transgénero usaran los baños, vestuarios y otras instalaciones de acuerdo a su identidad de género en lugar del de su sexo por nacimiento.

La directriz se dio en forma de una carta al estilo “Queridos Colegas” dirigida a instituciones educativas. En esa carta se alegaba que prohibir a los estudiantes usar los baños que correspondían a su identidad de género contribuía a la discriminación sexual, violando el Título IX de la Ley Federal en contra de la discriminación.

En la carta se les requería a las escuelas que otorgaran a los estudiantes “acceso igualitario a los programas y actividades educativas, incluso en circunstancias en las que otros estudiantes, padres o miembros de la comunidad tuvieran objeciones o preocupaciones”. En la carta se podía leer que “el deseo de acomodarse a las incomodidades de otros no puede justificar una política que deja por fuera y crea desventajas a una clase particular de estudiantes”.

Tenía un lenguaje firme, sin lugar a dudas, pero no llevaba consigo le fuerza de la ley. La carta era más que todo una “guía” explicando la posición de la administración frente a los derechos de estudiantes transgénero. Sin embargo, la directriz era clara: juegan con nuestras reglas o se les cortará el financiamiento federal.

La comunidad LGBT y sus aliados celebraron los nuevos lineamientos, diciendo que era necesario hacer sentir seguros y bienvenidos a los estudiantes transgénero.

Pero los conservadores argumentaron que era una intromisión del gobierno federal y que, en algunos casos, podía verse como un atropello a las políticas locales y estatales. El Gobernador Republicano del estado de Texas, Dan Patrick, lo llamó un “chantaje”. Al mismo tiempo, en una publicación que se podría calificar casi profética, el bloggero del Washington Post, Ed Rogers, dijo que “estas son exactamente las propuestas por decreto que han llevado a que Donald Trump tome auge”.

Desde el punto de vista de algunos, la administración de Obama había “alborotado el avispero”. La directriz se dictó en un momento en el que el país estaba inmerso en una agria batalla alrededor de los derechos de los transgénero, en parte provocado por el debate acerca del “proyecto de ley de baños” en Carolina del Norte, que prohibía a personas transgénero usar baños que no correspondían con su sexo biológico. Además, varias demandas relacionadas con el acceso a baños públicos se estaban presentando en la Corte Federal, generando un cuestionamiento acerca de si la directriz era necesaria.