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Niegan la apelación de deportación a una activista local


Wendy Uruchi Contreras, quien trabajaba para la organización CASA, debe abandonar el país de inmediato, dejando a su esposo y sus dos hijos

Michael E. Miller. The Washington Post | 1/26/2017, 8:51 a.m.
Niegan la apelación de deportación a una activista local
Giovani Jiménez, en el centro de la foto, se limpia una lágrima mientras está rodeado por su hijo, Alex, de 13 años, y su hija, Lucia, de 7 años, en una manifestación de CASA fuera de la oficina de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos. | FOTO: Washington Post | Ricky Carioti

Una activista de inmigración, cuyo estatus de indocumentada la llevó a ser arrestada por conducir ebria, perdió su lucha legal por permanecer en el país.

Wendy Uruchi Contreras, una organizadora de Virginia que trabajaba para el grupo local de derechos migratorios CASA, recibió esta semana una orden de deportación a España después de que funcionarios de Inmigración y Aduanas (ICE) le negaran los recursos de última instancia, según explicó su esposo, Giovani Jiménez.

"Estamos devastados", dijo Jiménez, quien vive en Fredericksburg, Virginia, con sus dos hijos Alex, de 13 años, y Lucia, de 7 años, ambos nacidos en Estados Unidos. "Mis niños están llorando, pero sabemos que no hay nada más que podamos hacer".

Jiménez dijo que se enteró de la decisión la semana pasada, días antes de la toma de posesión del presidente Trump.

Los funcionarios de ICE no respondieron a una solicitud de comentarios sobre el caso. Uruchi, una ciudadana española de 33 años nacida en Bolivia, estuvo bajo custodia federal desde julio, cuando se declaró culpable de conducir ebria.

En su apelación, Uruchi pidió a los fiscales que ponderaran su caso tomando en cuenta su trabajo como activista comunitaria y su expediente que, antes de esta falta, era limpio.

Sin embargo, bajo las pautas de la administración de Obama, los inmigrantes condenados por conducir bajo los efectos del alcohol representan una prioridad para la deportación. Su apelación fue denegada.

"Se centraron en una cosa, que ella obtuvo ese DUI (Driving Under the Influence o conducir bajo influencia del alcohol), y fue como si ellos se olvidaron del resto al otro lado de la escala" dijo Enid Gonzalez, abogado de inmigración de Uruchi.

Ahora que Trump es presidente, la perspectiva de apelaciones de deportación exitosas es aún más sombría, dijo González.

Como candidato, Trump prometió construir un muro a lo largo de la frontera con México y deportar muchos más de los estimados 11 millones de inmigrantes indocumentados del país, especialmente aquellos con antecedentes penales.

"Sólo desde 2013, el gobierno de Obama ha permitido que 300,000 extranjeros criminales regresen a Estados Unidos", dijo el ex presidente durante un discurso de inmigración en Phoenix. "Se trata de individuos identificados por ICE, pero que no fueron detenidos o procesados para ser deportados porque no habría sido políticamente correcto".

Pero Kim Propeack, directora de comunicaciones de CASA, lo ve de manera diferente.

"La situación de Wendy ilustra nuestro fracaso como país al no crear un sistema de inmigración basado en la unidad familiar y los intereses de los niños", dijo Propeack, quien ayudó a Uruchi con su apelación.

"Wendy contribuirá a la sociedad donde quiera que esté", agregó Propeack. "Su deportación es una pérdida para nosotros".

Uruchi llegó a Estados Unidos desde España en 2002 bajo el programa de exención de visados de Estados Unidos, que permite a los visitantes de 38 países permanecer hasta 90 días sin visa.

Giovani Jiménez, a la derecha, cepilla el cabello de su hija Lucía mientras Alex espera para ir a visitar a Uruchi en la cárcel regional Virginia Peninsula en septiembre. Ella será deportada esta semana.

Giovani Jiménez, a la derecha, cepilla el cabello de su hija Lucía mientras Alex espera para ir a visitar a Uruchi en la cárcel regional Virginia Peninsula en septiembre. Ella será deportada esta semana.

Ella y Jiménez, su actual esposo, habían conversado online, pero sólo se vieron por primera vez cuando él la recogió en el aeropuerto internacional Dulles. Al final de sus tres meses, Uruchi decidió quedarse ilegalmente en Estados Unidos con Jiménez en lugar de regresar a Madrid, donde temía de su abusivo padrastro.