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Desintoxicarse uno mismo: una pesadilla digna de “Freddy Krueger”


Elvis Rosado se desintoxicó él mismo y tuvo éxito. Investigadores dicen que historias como éstas son raras.

Elana Gordon | WHYY | 7/20/2017, 3:06 p.m.
Desintoxicarse uno mismo: una pesadilla digna de “Freddy Krueger”
Elvis Rosado se desintoxicó él mismo y tuvo éxito. Investigadores dicen que historias como éstas son raras. | Elana Gordon/WHYY

Para cuando Elvis Rosado cumplió 25 años, era adicto a los opiáceos y ya había estado en la cárcel por vender drogas para poder solventar su adicción.

"Yo estaba en un estado en el que decía 'tengo que patear cosas, tengo que romper todo'", dijo.

Para Rosado, que vive en Philadelphia, las drogas se habían convertido en una forma de disociarse de "la realidad que era la vida". Despertaba necesitando físicamente los medicamentos para poder funcionar.

Su decisión de dejar de consumir lo impulsó a otro capítulo desafiante de su adicción y una de las experiencias físicas y mentales más intensas que pudo haber imaginado: la desintoxicación.

"Los síntomas son horribles", contó Rosado.

Hay centros de recuperación y tratamiento que pueden ayudar a las personas a dejar de usar drogas, de hecho, es una industria multimillonaria. Pero esta ayuda puede ser costosa, y las listas de espera para programas estatales o financiados por la ciudad generalmente son muy largas.

Así que, ¿desintoxicarse uno mismo puede ser la solución? En la mayoría de los casos, la respuesta es no.

De hecho, un movimiento creciente dentro del campo de la medicina de la adicción desafía por completo la idea de la desintoxicación y la presunción de que cuando la gente logra “limpiarse” de productos químicos, está en camino a la recuperación.

"Es un mito realmente pernicioso y tiene implicaciones erróneas", dijo el doctor Frederic Baurer, presidente de la Sociedad de Medicina de la Adicción de Pennsylvania.

Pero Rosado contó que, en ese momento, necesitaba poner fin a su "larga relación de amor" con la codeína. Al igual que la oxicodona y la morfina, la codeína es un opioide. En la cárcel, estos fármacos estaban disponibles fácilmente, recordó Rosado, a través de amigos y compañeros de celda.

Cuando decidió parar, no pidió ayuda al personal de la clínica de la cárcel, que podría haberle dado medicamentos para los síntomas de abstinencia. Rosado dijo que, si tomaba algo, "en mi cabeza era como si todavía hubiera estado usando. Así era como yo lo veía".

Las primeras horas fueron graduales, como el comienzo de una gripe, recordó. Pero entonces empezó a sudar y temblar, su corazón se aceleró y comenzó a vomitar. Luego de unas 12 horas, dijo Rosado, estaba recordando lo agradable que era la intoxicación alimentaria comparada con esto. Dijo que sus calambres en el estómago parecían "tener a Freddy Krueger dentro de ti tratando de abrirse camino".

Rosado no podía dormir; yacía en el suelo frío, temblando. "Tuve días en los que sentí que quería estar muerto", dijo.

"Mi compañero de celda seguía diciendo '¡Mírate! Usa una bolsa o ve a la enfermera".

Durante la semana siguiente, los síntomas intensos disminuyeron lentamente. Estaba exhausto, deprimido, irritable y dolorido.

Luego vino la siguiente fase: la tentación de recaer.

"Es una batalla", dijo Rosado.

Rosado recordó escuchar una voz en su cabeza diciéndole que sería mucho más fácil ceder. "Toma algo, toma un poco", le decía la voz.

La mayoría de las personas no pueden tolerar la desintoxicación de los opiáceos sin apoyo o medicamentos para aliviar los síntomas de abstinencia, dijo el doctor Kyle Kampman, psiquiatra especializado en adicción en la Universidad de Pennsylvania.