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Sueños que nacen bajo la luz de la luna


Madre, esposa y microempresaria latina dedica sus horas libres al fútbol.

Gabriela López | Especial para El Tiempo Latino | 7/20/2017, 3:26 p.m.
Sueños que nacen bajo la luz de la luna

La falta de electricidad y el implacable resplandor de la luna eran los cómplices perfectos para un grupo de niños que jugaban al fútbol, con una pelota hecha de calcetines viejos en El Negrito, Yoro, al norte de Honduras. Todo era divertido, recuerda Doris Fugón, quien vivió está hermosa época en su país natal.

¨Fuimos pobres, pero gracias a Dios tuvimos una infancia divertida, aunque sea con una pelotita de calcetín, pero son cosas inolvidables. La luna me encanta y siempre que la miro aquí -Maryland- me da nostalgia porque me recuerdo de todo lo que viví, nosotros jugábamos bajo la luna, recuerdo que con mis hermanas jugábamos de ser artistas, son cosas que ya no van a volver¨.

Doris Fugón dedica sus horas libres al fútbol.

Gabriela López para ETL

Doris Fugón dedica sus horas libres al fútbol.

Veintisiete años atrás Doris tuvo que abandonar todo en su país, en busca de mejores oportunidades en los Estados Unidos, pero a lo que nunca pudo renunciar fue a la pasión por el fútbol, aunque a su mamá nunca estuvo de acuerdo, ella nunca faltaba a las chamuscas al salir de la escuela, ¨siempre me gustó el fútbol, pero a cada rato me castigaban, porque mi mamá con gran sacrificio nos compra los zapatillos para ir a la escuela y yo los llevaba rotos todo el tiempo; sólo me duraban un mes y luego me tocaba andar descalza. Yo sabía que me iban a castigar, pero seguía jugando¨. La catracha lleva diez años practicando este deporte en este país y actualmente juega tres partidos por semana, es una de las pocas latinas que juegan en el equipo.

Doris es hija de madre soltera y la segunda de seis hermanos, trabajó desde los trece años para poder ir a la escuela, culminó el plan básico; sin embargo, no pudo costear su carrera profesional. ¨Siempre tuve eso de querer salir adelante, entonces agarré camino para acá. Mi mamá, ni nadie se dio cuenta hasta como a los 15 días de estar en Estados Unidos le llamé y le dije ¨estoy aquí¨, expresó entre risas recordando aquel momento.

Con tan sólo 17 años, debió caminar por varios días el desierto, montó el tren ¨La Bestia¨, viajó en bus y en varios tráileres a quienes les pedía jalón, hasta tocar suelo americano en Houston, Texas, en marzo de 1990. ¨Gracias a Dios me protegió hasta aquí, en ese tiempo no era tan peligroso como hoy. Quizás fui demasiado liberal que para mí fue una aventura bonita y sin familia aquí, sin nada¨. Luego se instaló en el Estado de Maryland.

Trabajando de hacer limpieza en casas y restaurantes, logró ayudar económicamente a su mamá y hermanos; y tiempo después consiguió traer a ¨la doña¨, como cariñosamente le llama a su progenitora, Josefina Borjas. ¨Estuvimos todos acá, mis hermanos hicieron su vida, viven en Minnesota, al igual que mi mamá, gracias a Dios hoy es residente y la vida de todos cambió¨, dijo satisfecha.

Doris conoció al amor de su vida el mismo año que llegó a Norteamérica, su nombre es Saúl Rodríguez y él ha sido su principal apoyo, ¨es mi mejor amigo y el mejor de los padres también, es de El Salvador y lo conocí aquí, y como dicen fue el destino, un flechazo a primera vista¨, dijo entre risas y claramente enamorada.

Con mucho amor y esfuerzo han logrado mantener su relación durante 27 años. Tienen dos hijos, Katerin de 26 años y Erick de 22; el próximo año su hija conseguirá la segunda carrera universitaria, mientras su hijo está por graduarse de electricista. ¨Ahorita que mis hijos están grandes, estamos realizándonos como pareja y dedicándonos más tiempo, gracias a Dios estamos jóvenes todavía y disfrutando¨.

Saúl, nunca falta a los partidos de fútbol e incluso juegan en el mismo equipo. ¨No se pierde ningún partido mío, si hay frío o es verano allí anda. Las compañeras siempre se ríen y me dicen que él es el amuleto de la buena suerte – risas-. Juego los viernes partidos mixtos y la pasamos muy bien, especialmente porque mi esposo juega conmigo, es muy bonita experiencia¨.

Gracias a la experiencia adquirida por varios años en limpieza y su buen trabajo, Doris se fue abriendo campo en este oficio y edificó su propia compañía llamada ¨Doris Cleaning Service¨. ¨Este país nos dio una buena oportunidad, tengo mi negocio propio, una pequeña compañía de limpieza, y gracias a eso he podido sacar adelante a mi familia, a mis hijos¨.