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Música, fútbol, y un corte de pelo: En Columbia Heights Francisca alegra la vida de sus clientes


La administradora de Latin Beauty Salon comparte su historia de éxito

Guillermo Mijares | Especial para El Tiempo Latino | 7/24/2017, 1:15 p.m.
Música, fútbol, y un corte de pelo:  En Columbia Heights Francisca alegra la vida de sus clientes
EXPERTA. Desde los 14 años la salvadoreña Francisca Celaya ha sido peluquera. Ella es la administradora de Latin Beauty Salon. | Guillermo Mijares | ETL

En un salón de belleza de un barrio con historia hispana en Washington, DC, muchos clientes latinos (mujeres y hombres acuden a este local) esperaban su turno para un corte de cabello con el sonido de la famosa canción “Despacito” de fondo, mezclándose con la narración de los comentaristas de fútbol en una televisión. Este es el ambiente que se vive a diario en Latin Beauty Salon ubicado en Columbia Heights.

“Dios bendice especialmente a cada cliente que entra en este lugar”, es lo que dice el anuncio de bienvenida ubicado a la entrada del salón de belleza. Francisca Celaya, la administradora de Latin Beauty Salon garantiza no solamente un buen corte de cabello siguiendo las últimas tendencias de la moda, pero también un buen ambiente en el lugar donde ha trabajado por 15 años. Esta trabajadora salvadoreña ha pasado casi toda su vida dedicándose a crear una buena imagen a través de un corte de pelo.

COLUMBIA HEIGHTS. En el vecindario de gran población latina, Latin Beauty Salon ofrece un ambiente cálido y acogedor a sus clientes.

Guillermo Mijares | ETL

COLUMBIA HEIGHTS. En el vecindario de gran población latina, Latin Beauty Salon ofrece un ambiente cálido y acogedor a sus clientes.

Desde los 14 años de edad, la señora Celaya ha realizado cortes de pelo. Todo empezó en su país, El Salvador, donde la carrera de su papa dirigió este camino en donde ha estado Francisca hasta el día de hoy. Pero no todo fue fácil para ella.

“No soy de la ciudad, soy de un área rural. Y en nuestra área no había luz, no había agua”, dijo Francisca a El Tiempo Latino cuando describía su infancia y juventud en El Salvador.

Esta no fue la única barrera entre Francisca y su carrera de peluquera. Ser mujer era un problema en el entorno en el que vivía, pues eso le dificultaba desarrollarse en su carrera.

“Papi, por favor déjeme cortar cabello como usted lo hace”, decía la pequeña Francisca a su padre. Desafortunadamente, en ese entonces su papá no creía que este tipo de trabajo era algo a lo que ella se debería dedicar en su futuro.

“Este trabajo es solamente para hombres, no es para mujeres”, le decía su padre a Francisca. “Finalmente, un compadre de mi papá fue mi primer cliente, y él mismo trataba de convencer a mi padre para que yo empezara a cortar cabello. Y de regreso, el compadre me regaló una vaquita. No una vaca de juguete, ¡sino una vaca de verdad!”, dijo entre risas Francisca a El Tiempo Latino. “Y me dijo el compadre, ‘tú vas a llegar a ser alguien grande porque tienes un buen talento para peluquería, y además, tendrás una vaquita para hacer poco más dinero’ ”.

Y esto terminó siendo una gran ayuda, especialmente porque en aquel tiempo un corte de pelo costaba solamente 25 centavos en su pueblo. Francisca no reunía suficiente para sus gastos solamente cortando cabello.

Mientras en El Salvador no era nada fácil empezar su carrera de peluquera, al llegar a los Estados Unidos, ella enfocó su pasión por los salones de belleza, un sentimiento que se mantiene fuerte hasta el día de hoy pues siente que al cuidar la imagen de los clientes ella realiza, de cierta forma, una contribución a la comunidad.