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La batalla final contra la septicemia


Anna Gorman | Kaiser Health News | 6/21/2017, 8:39 p.m.
La batalla final contra la septicemia
Dawn Nagel revisa al paciente Scott Steffens, de 67 años, en St. Joseph HoagHealth en el condado de Orange, California, el 27 de abril de 2017. Nagel informó a Steffens que necesita ser tratado para la sepsis. | Heidi de Marco | KHN

Dawn Nagel, quien es enfermera del Hospital St. Joseph en Orange, California, sabía que iba a tener un día ajetreado, con más de una docena de pacientes mostrando signos de septicemia, incluyendo. Entre ellos: un mecánico de 61 años con diabetes; un adulto mayor recuperándose de una neumonía. Una nueva mamá cuyo recuento de glóbulos blancos se había disparado después de dar a luz.

Nagel es parte de una nueva generación de enfermeras dedicadas al cuidado de pacientes con septicemia o sepsis, una condición que pone en peligro la vida y que ocurre cuando el esfuerzo del organismo por combatir una infección causa una inflamación generalizada. La enfermera tiene una misión clara: identificar y tratar a esos pacientes rápidamente para minimizar el riesgo de muerte. Nagel administra antibióticos, extrae sangre para pruebas, da fluidos y monitorea de cerca los conteos, todo en un horario muy ajustado.

"Somos la última línea de defensa", dijo Nagel. "Estamos aquí para salvar vidas. Si no los monitoreamos de cerca, podrían enfermarse y sufrir falla orgánica antes de que sepamos que tienen septicemia”.

La sepsis es la principal causa de muerte en los hospitales de los Estados Unidos, según Sepsis Alliance, un grupo nacional de defensa con sede en San Diego, California. Más de un millón de personas sufren de septicemia severa cada año en el país, y hasta el 50% muere a causa de ella. También es una de las condiciones más caras de tratar para los hospitales, con un costo de $24 mil millones anuales.

La mayoría de los hospitales de los Estados Unidos tienen programas destinados a reducir la septicemia, pero pocos han designado enfermeras y coordinadores de sepsis como St. Joseph's. Eso debe cambiar, dijo Tom Ahrens, que forma parte del consejo asesor de Sepsis Alliance.

"Desde el punto de vista clínico, desde los costos, tiene un gran impacto", dijo Ahrens, científico investigador del Barnes-Jewish Hospital en St. Louis.

Las normas federales recientes podrían ayudar a fomentar este cambio: en 2015 los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS) comenzaron a requerir a los hospitales que midieran e informaran sobre sus esfuerzos de tratamiento de la septicemia. Entre ellos, deben asegurarse de que ciertos pasos se hayan completado dentro de las primeras tres horas después de que se identifique la sepsis, incluyendo la obtención de hemocultivos, administración de líquidos intravenosos y que los pacientes comiencen un tratamiento con un antibiótico de amplio espectro.

La sepsis es difícil de diagnosticar, pero si se detecta a tiempo, puede tratarse con eficacia. De no ser así, los pacientes corren el riesgo de sufrir shock séptico, lo que puede conducir a la falla orgánica y la muerte.

St. Joseph Hoag Health, un sistema médico integrado en el condado de Orange, California, que opera St. Joseph y otros seis hospitales, comenzó a emplear enfermeras dedicadas a casos de septicemia en todo el sistema en 2015. Hoag Hospital en Newport Beach y su instalación hermana homónima en Irvine fueron los primeros en probar a las enfermeras hace unos siete años, y otros cuatro hospitales han seguido el ejemplo desde entonces.