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El léxico político de un multimillonario populista


Usando términos históricamente atemorizantes, Trump está utilizando un nuevo lenguaje para impulsar el cambio

Marc Fisher | The Washington Post | 3/12/2017, 1:52 p.m.
El léxico político de un multimillonario populista
Presidente Donald Trump en una conferencia de prensa en la Torre Trump en Nueva York, el 11 de enero de 2017. | Bloomberg photo por John Taggart

Globalismo: Durante su campaña Trump dijo que al decidir entre él y Hillary Clinton, los votantes se enfrentaban “a una decisión entre el Americanismo y el globalismo que ella ofrecía”. Para Trump y Bannon, lo que Trump llama “el falso globalismo” connota empleos que se envían al extranjero, inmigración fuera de control y una élite internacional de líderes políticos y financieros que se benefician de una economía globalizada, al costo de buenos trabajos y salarios para la clase media americana.

Para muchos - incluyendo grandes mayorías en el Congreso en las últimas dos décadas - que han apoyado el movimiento mundial hacia una economía con vínculos más cercanos entre fronteras nacionales, el globalismo no es un insulto si no más bien una aspiración. Pero Trump dijo durante su campaña que Clinton era parte de una conspiración global de banqueros que “traman la destrucción de la soberanía de los Estados Unidos”. El "globalismo" ha sido utilizado por muchas décadas por nacionalistas en muchos países como una abreviatura para la intención de élites de degradar la cultura y tradiciones nacionales, buscando sustituirlas por un sistema globalizado y de unificación de mercados. Comenzando en los años 90, algunos en la extrema derecha han enfocado sus críticas a este “nuevo orden mundial”, el sistema de alianzas económicas que distintos tipos de teóricos conspiradores vieron como una conspiración infame en contra de la clase trabajadora.

Corporativista: A pesar de que Bannon y muchos otros que apoyan a Trump promocionaron su candidatura como un rechazo al corporativismo - el sistema de regulaciones y subsidios a través de los cuales el gobierno ayuda a impulsar beneficios empresariales - el mismo Trump ha defendido subsidios y otros beneficios a corporaciones a lo largo de su carrera.

Tanto personas de derecha como de izquierda han usado el término “corporativista” para denunciar a políticos que ponen sus ganancias y valores bursátiles por encima de los intereses de la clase trabajadora. La palabra fue usada para criticar tanto al Presidente George W. Bush como a su sucesor, Barack Obama, a pesar de sus extensas diferencias políticas. En el caso de Trump, la palabra se está usando para rechazar políticas que apoyan a las compañías que envían empleos americanos al exterior. “El Corporativismo era antes una parte del Americanismo”, dijo uno de los oficiales principales de la administración. “La personas solían decir ‘lo que es beneficiosos para GE es beneficioso para América’ “. Pero luego vino la globalización y “la corporación fue desagregada del país”, dijo el oficial, porque algunas de las compañías americanas hicieron más dinero invirtiendo fuera del país que dentro de sus fronteras.

El Corporativismo comenzó como un ideal impulsado por los pensadores del siglo IXX en Europa, incluyendo líderes de la Iglesia Católica, quienes visualizaron un sistema basado en las empresas privadas y la religión en la que trabajadores, empresarios y el estado pudieran unirse por el bien común. Pero en los años 60, los académicos de izquierda y teóricos libertarios reutilizaron el término para rechazar aspectos del capitalismo americano, ya sea porque estaba muy enfocado a la ganancias de corporaciones, tal como pensaban muchas personas de izquierda, o porque era muy limitado por regulaciones del gobierno y beneficios sociales, tal como argumentaban los libertarios.