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Cómo un hombre inocente terminó muerto en el sistema de justicia de El Salvador


El pecado de Jorge Alberto Martínez Chávez fue tener el mismo nombre de un pandillero de la MS.

Sarah Esther Maslin | Especial para The Washington Post | 3/20/2017, 7:59 a.m.
Cómo un hombre inocente terminó muerto en el sistema de justicia de El Salvador
Pandilleros presos en un calabozo policial en el departamento de La Libertad en El Salvador. | CORT. Armando Trull

La víctima conocía el nombre de "Wisper": Jorge Chávez. Chávez estaba cubierto de tatuajes de pandillas, incluyendo “MS”, las iniciales de la pandilla Mara Salvatrucha, a través de su pecho y un águila en su espalda.

La investigación del fiscal se basó casi exclusivamente en el testimonio de la víctima. Esto es común en El Salvador. A pesar de los esfuerzos dirigidos por los Estados Unidos para introducir evidencia científica en el sistema judicial ─comenzando durante la guerra civil de 1980-1992 de El Salvador y continuando con el actual paquete de la Alianza para la Prosperidad, que incluye un programa de capacitación forense de cuatro millones de dólares─ la reforma ha sido lenta, de acuerdo a juristas académicos y grupos de vigilancia.

“El sistema legal fue creado para servir a la oligarquía, y sigue favoreciendo a los ricos y poderosos”, dijo el antropólogo Juan José Martínez. En estos días, los ejecutivos de negocios corruptos y los políticos a menudo escapan del escrutinio, mientras que la violencia de pandillas abruma a la policía y a los fiscales.

Las autoridades de San Pedro Masahuat atraparon a los cuatro pandilleros de menor rango pero no pudieron encontrar al famoso "Wisper". Fotografiaron su casa, pero según el expediente del caso, no hizo mucho más para localizarlo.

Los fiscales necesitaban más detalles, por lo que consultaron una base de datos federal de ciudadanos y se enteraron de un hombre de 37 años llamado Jorge Alberto Martínez Chávez. Una semana después, el 17 de diciembre, los fiscales revisaron los registros de prisión en línea y encontraron otro hombre de 29 años con el mismo nombre.

Las diferencias entre los dos hombres eran amplias: no sólo eran ocho años de diferencia, sino que provenían de diferentes ciudades. El hombre más joven era un miembro de la pandilla Mara Salvatrucha, que había sido encarcelado por extorsión en 2010, y fue buscado en relación con varios asesinatos. Él se hacía pasar por Jorge Chávez, el mismo nombre ofrecido por la víctima.

El hombre mayor era conocido como Jorge Martínez. No tenía antecedentes penales.

A pesar de las disparidades, los fiscales presentaron cargos contra Jorge Martínez, de 37 años. Molina dijo que el testigo identificó a Martínez en una alineación fotográfica. Sin embargo, el mismo testigo identificó posteriormente al otro hombre, Jorge Chávez, en otro reconocimiento fotográfico.

Este fue el inicio de la cadena que terminó con la muerte de Martínez.

A principios de 2015, "Wisper" fue acusado de matar a dos jóvenes en San Pedro Masahuat. Después de una serie de errores, estos cargos, también, terminarían llevando a la tumba al otro Jorge Alberto Martínez Chávez.

Hasta el 25 de abril de 2016, él no tenía ni idea de nada de esto.

La errónea captura

Ese día, un caluroso día típico en San Salvador, la policía de la capital detuvo a Martínez en la gasolinera donde trabajaba despachando autobuses. Los policías luego dijeron que les había parecido sospechoso. Corrieron su nombre a través de una base de datos y no podían creer la suerte que tenían. Pensaron que habían tropezado con "Wisper", un líder de pandillas y uno de los 100 criminales más buscados en el país, y lo detuvieron rápidamente.