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Ella pensó que había salvado a su hija de la MS-13 en El Salvador, pero la encontraron en EE.UU.


María Reyes mandó a buscar a su hija, Damaris, cuando tenía 12 años para protegerla de la violencia de pandillas. Pero éstas la encontraron en los suburbios de Washington.

Michael E. Miller | The Washington Post | 3/21/2017, 10:01 a.m.
Ella pensó que había salvado a su hija de la MS-13 en El Salvador, pero la encontraron en EE.UU.
María Reyes tiene el vestido que Damaris, su hija de 15 años, iba a usar para celebrar su cumpleaños el 28 de enero. Damaris desapareció el 10 de diciembre y su cuerpo fue descubierto el 11 de febrero. | Dan Morse/The Washington Post

Su hija había estado desaparecida durante aproximadamente un mes cuando María Reyes invadió la cuenta de Facebook de la chica de 15 años y descubrió las amenazas de muerte.

“Esos tipos quieren matarte”, advirtió un mensaje en español. “Ya les han dado permiso para agarrarte”.

“Prepárate”, decía otro mensaje.

Los perfiles de las personas que hacían las amenazas incluían cráneos, armas, ataúdes y signos de pandillas que Reyes reconoció inmediatamente como emblemas de la Mara Salvatrucha, más conocida como MS-13. La mujer de 36 años había presenciado la brutalidad de las pandillas callejera en El Salvador. Y en el verano de 2014, había mandado a buscar a su hija para que se uniera a ella en los Estados Unidos y así escapar de la MS-13.

Ella leyó las amenazas de muerte en la cuenta de Facebook y se dio cuenta de que había perdido a su hija, después de todo.

Cuatro semanas más tarde, el 11 de febrero, la policía encontró el cuerpo de Damaris Alexandra Reyes Rivas cerca de un parque industrial en Springfield, Virginia. Había muerto hacía un mes.

Damaris no había visto a su madre, a la izquierda, en 10 años cuando llegó a Maryland en 2014.

Damaris no había visto a su madre, a la izquierda, en 10 años cuando llegó a Maryland en 2014.

La policía arrestó a diez personas en relación con el asesinato cometido a manos de pandillas, así como otras seis por otro asesinato vinculado al caso ─una señal decepcionante del resurgimiento de la MS-13 en la región de Washington.

El aumento de la violencia relacionada con la MS-13 se produce en un momento de intenso debate nacional sobre la inmigración y la aplicación de la ley. Como candidato presidencial, Donald Trump a menudo advertía que “hombres malos” eran enviados desde América Latina a Estados Unidos. Como presidente, ha prometido acelerar las deportaciones, especialmente de aquellos con antecedentes penales.

La policía culpa a la MS-13 por una serie de asesinatos en el condado de Montgomery, Maryland, durante los últimos dos años. Las autoridades también están investigando si la pandilla es responsable de dos cuerpos encontrados en un parque del condado de Fairfax a principios de este mes.

En muchos de estos casos, la víctima o el presunto asesino ─a veces ambos─ son jóvenes adolescentes que llegaron a Estados Unidos desde Centroamérica a través de contrabandistas de personas (o coyotes), al igual que Damaris. Su destino ofrece una ventana a la forma en que menores no acompañados están cayendo presa de la MS-13, reforzando sus filas, pero también convirtiéndose en sus víctimas.

“No sabía que personas como estas existieran en los Estados Unidos”, dijo Reyes de la banda. “Pensé que era súper seguro tener a mi hija aquí conmigo”.

Huyendo de la violencia

La vida de Damaris fue apagada por la violencia antes de que ella fuera lo suficientemente mayor como para recordarla. En 2005, María Reyes estaba criando a su hija sola en San Vicente, El Salvador, cuando fue testigo del robo de un autobús. Ella cooperó con la policía, pero luego estaba preocupada de que los ladrones la fueran a buscar para vengarse de ella.

Reyes huyó en medio de la noche, dejando a Damaris con su abuela.