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Detrás del auge aparentemente caótico de la violencia de la MS-13 hay una jerarquía estructurada


Registros de la corte en Maryland señalan que existe una comunicación constante con líderes de pandillas en El Salvador.

Dan Morse | The Washington Post | 3/22/2017, 9:40 a.m.
Detrás del auge aparentemente caótico de la violencia de la MS-13 hay una jerarquía estructurada
El teniente Dave McClintock de la Policía de Parque del condado de Montgomery mira un signo la MS-13 tallado en un árbol en un bosque de Silver Spring, Maryland, en 2007. | Michael Williamson/The Washington Post

Un hombre de 34 años fue atraído a bosques en el suburbio de Maryland, donde los asaltantes armados con cuchillos ya habían cavado su tumba. A un joven de 22 años, también llevado a una zona boscosa, le ordenaron ponerse de rodillas y luego le dispararon en la cara. Un joven de 18 años, emboscado cerca de un arroyo, fue apuñalado y apedreado mientras se arrastraba hasta el agua para luego morir bajo el puente de Capital Beltway.

Los impactantes asesinatos 18 meses atrás dieron señales de un resurgimiento en el condado de Montgomery de la famosa pandilla MS-13. Ahora que las autoridades federales han dado curso a investigaciones de crimen organizado, luego de arrestar a tres sospechosos vinculados con los asesinatos, los documentos judiciales revelan una cadena de mando brutal que según la policía impulsa la violencia.

La MS-13 se organiza en unidades locales llamadas “cliques”. Las pandillas de Maryland colocan a los posibles miembros bajo largos periodos de “observaciones” antes de permitirles entrar. La ascensión en la pandilla involucra al menos cinco designaciones de rango, según los registros de la corte, en la que los líderes de los “cliques” utilizan redes sociales y palabras codificadas para mantenerse en contacto constante con los superiores en Estados Unidos y El Salvador.

“No son militares, pero las unidades locales están estructuradas en el sentido de que tienen un entendimiento de quién otorga el permiso requerido para llevar a cabo ciertas acciones de la pandilla”, dijo Rod Rosenstein, el principal abogado de los Estados Unidos en Maryland.

La jerarquía hace cumplir la lealtad entre los miembros y la violencia contra los rivales, de acuerdo con los funcionarios policiales. Donde son menos efectivos, dicen, es en hacer dinero con sus “negocios” como la extorsión y el tráfico de drogas. Las cuotas recaudadas de los miembros de la MS-13 del Condado de Montgomery en sus reuniones semanales, según los detectives locales, pueden ser tan poco como 10 dólares.

“Lo que vemos, y por qué hacemos de estos casos una prioridad, es la violencia”, dijo William Moomau, un fiscal asistente en Maryland.

El asesinato de Denis Montufar Bautista, cuyo cuerpo fue encontrado flotando en un arroyo bajo el Beltway, fue vicioso.

Murió de puñaladas, golpes en la cabeza hechos con rocas pesadas y ahogamiento. Los documentos de la corte federal dicen que semanas antes del asesinato, miembros de la pandilla concluyeron que Montufar Bautista, también un asociado de la MS-13, había violentado las las reglas de la pandilla. Ellos sostuvieron una reunión disciplinaria llamada “tribunal” y lo sentenciaron a una paliza, de acuerdo con los registros judiciales. Montufar Bautista denunció el asalto a la policía, lo que llevó a los miembros de la pandilla local a pedir permiso y llevar a cabo su asesinato, de acuerdo con los registros judiciales.

Los fiscales federales también recientemente presentaron cargos de extorsión contra José Augustin Salmerón Larios, de 24 años, del condado de Anne Arundel, acusándolo de ejecutar el programa de Maryland de la MS-13, o el Programa de Maryland, que supuestamente coordinaba operaciones entre las unidades locales.