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Detrás del auge aparentemente caótico de la violencia de la MS-13 hay una jerarquía estructurada


Registros de la corte en Maryland señalan que existe una comunicación constante con líderes de pandillas en El Salvador.

Dan Morse | The Washington Post | 3/22/2017, 9:40 a.m.
Detrás del auge aparentemente caótico de la violencia de la MS-13 hay una jerarquía estructurada
El teniente Dave McClintock de la Policía de Parque del condado de Montgomery mira un signo la MS-13 tallado en un árbol en un bosque de Silver Spring, Maryland, en 2007. | Michael Williamson/The Washington Post

“Definitivamente es más organizado de lo que era hace dos o tres años”, dijo Robert Marker, presidente de la Red de Investigadores de Pandilla de la región del Atlántico Medio, con sede en Maryland.

Un abogado de Salmerón Larios, Manuel Retureta, no pudo ser contactado para hacer comentarios.

La MS-13 se formó en la década de 1980 en Los Ángeles por los inmigrantes salvadoreños que querían protección de las pandillas allí. Llegó a El Salvador y se extendió a otras ciudades de los Estados Unidos.

A comienzos de la década de 2000, los miembros de la MS-13 en Washington y sus alrededores habían crecido en número y ejecutado una serie de ataques con machete de alto perfil y asesinatos que centraron la atención de la policía en esta pandilla. Solamente en Maryland, la oficina del fiscal consiguió 42 condenas de presuntos pandilleros.

La pandilla en el condado de Montgomery pasó por años de relativa tranquilidad hasta hace unos dos años. Líderes en El Salvador, enfrentados a una represión por parte de la policía en su propio país, comenzaron a enviar instrucciones y miembros al norte de la región metropolitana de Washington, con órdenes de aumentar el poder de la banda, ganar dinero mediante extorsión y tráfico de drogas y enviar algunos ingresos a El Salvador, dijo el capitán Paul Liquorie, director de la División de Investigaciones Especiales del departamento de policía del condado.

Esas órdenes han sido reforzadas a través de la comunicación constante a través de redes sociales y teléfonos celulares. “El mundo se ha vuelto muy pequeño”, dijo.

“Creo que está estructurado en toda nuestra área, y eso no sucede por accidente”, dijo John McCarthy, fiscal del condado de Montgomery.

La cadena de mando no es inviolable, una consecuencia de tener muchos adolescentes y adultos jóvenes que pueden estar ansiosos de aumentar su propio poder, dicen los agentes policiales.

En la acusación de 22 páginas presentada el mes pasado contra el supuesto líder del “Programa Maryland”, las autoridades federales sustuvieron que se esperaba que mantuviera a las unidades locales de la MS-13 trabajando juntas, ya que muchos de los líderes de los “cliques”, conocidos como “shotcallers”, tienen una línea directa con supervisores en El Salvador.

“Los ‘cliques’ de la MS-13 mantuvieron contacto y reportaron a los jefes superiores, que con frecuencia estaban radicados en El Salvador”, escribieron los fiscales federales en documentos judiciales. “Los ‘cliques’ contactaron a sus líderes con base en El Salvador usando teléfonos celulares durante las reuniones de pandillas para mantenerlos actualizados en el negocio de las pandillas, para asesoramiento y para resolver los desacuerdos sobre las operaciones entre las unidades locales. Los líderes de unidades locales encarcelados que están basados en El Salvador se comunicaron periódicamente y dirigieron órdenes a las unidades de Maryland a través de teléfonos celulares que entran de contrabando a las cárceles salvadoreñas”.

La orientación hace hincapié en hacer frente a las pandillas rivales.

Uno de esos rivales, según concluyeron miembros de la MS-13 en el condado de Montgomery a finales de 2015, era un hombre de 22 años llamado Roberto Gutiérrez Cruz, de 22 años, que pensaban pertenecía a la pandilla Calle 18. La noche del primero de noviembre de 2015, fue atraído a los bosques detrás de una escuela primaria en Montgomery Village con el fin de fumar marihuana.