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Cuando tu hijo te necesita y te encuentras lejos


¿Y si no estoy allí?': Amenaza de deportación tiene inmigrantes indocumentados buscando guardianes para niños nacidos en los Estados Unidos

Maria Sacchetti | The Washington Post | 5/14/2017, 4:37 p.m.
Cuando tu hijo te necesita y te encuentras lejos
José y su hija menor conversan mientras la familia prepara el fuego para una parrilla en la casa que comparte con su familia en el norte de Virginia. La pareja está indocumentada y recientemente arreglaron la custodia de sus hijas, 7 y casi 2 años, quienes son ciudadanas americanas. | Foto para el Washington Post por Allison Shelley

Eso estaba claro para Jose y su esposa, GG, mientras observaban noticias de inmigrantes arrestados semanas después de la inauguración de Trump, sentados juntos en en el sofá de la casa en Virginia que comparten con sus hijas, los padres de José, su hermana y su familia.

José es un soldador de El Salvador. GG de Honduras y trabaja en McDonald's. La pareja pidió que sus nombres completos no fueran publicados, por miedo a que ese tipo de exposición haría más fácil que los agentes de deportación los encontraran.

A pesar de que la administración de Obama deportó un número récord de inmigrantes indocumentados en algunos de sus años, el ex presidente dijo que dio prioridad a amenazas de seguridad y no a familias. Con el Presidente Donald Trump, esas reglas se han ido. En febrero, el Servicio de Inmigración y Aduana deportó a Guadalupe García de Rayos, la madre de dos niños que nacieron en los Estados Unidos y tienen ciudadanía americana. El 19 de abril la agencia deportó a Maribel Trujillo Diaz, madre de cuatro ciudadanos de los Estados Unidos.

Quienes han propuesto por mucho tiempo la reducción de la inmigración ilegal han aplaudido los esfuerzos de la administración de Trump, diciendo que aumentar las deportaciones va a evitar que otros quieran pasar la frontera sin permiso.

José y GG hablaron toda la noche acerca de cómo, en el peor de los casos, se asegurarían de que su hijas de 7 y casi 2 años estuvieran bien cuidadas.

Finalmente, José pidió a una amiga, nacida en Panamá y ahora ciudadana americana, que se covirtiera en la guardián temporal de las niñas en el caso de ser necesario. Los dos se conocieron años atrás en clases de inglés. "Me presenta como su hermano", dijo José.

Ella accedió a cuidar de las niñas si se llevaban a sus padres. Ya estaba acordado. Todo lo que tenían que hacer era firmar los papeles.

En un domingo reciente, el sol pasaba a través de las ventanas altas del salón de una iglesia mientras José, GG y un par de docenas de otros inmigrantes escuchaban a un abogado dar instrucciones.

La hija mayor de José mordía un ponqué. Su hija menor, con una capucha roja que decía "Soy un monstruo", saltaba en los brazos de su abuela.

"Es como custodia temporal", Robert Lacy, un abogado de inmigración de Fairfax, explicaba a los padres antes de examinar sus récords. "Como si se fueran de viaje. No es para mañana. Espero que no pase nunca".

Pero José sabía que las familias pueden separarse en cualquier momento.

Cuando tenía 5 años de edad, su padre se unió a los movimientos guerrilleros de izquierda en contra de la armada de El Salvador, apoyada por los Estados Unidos, en una brutal guerra civil.

Cinco años después, la madre de José fue también a luchar, dejando un grupo de amigos a cargo de José y sus hermanas.

Algunas veces su madre lo visitaba. Otras veces observaba la guerra desde su jardín. Las bombas iluminaban el cielo nocturno, helicópteros atacaban a través de los árboles y él se preguntaba si sus padres estaban a salvo.

Ocho años después de que la guerra acabara, el padre de José hipotecó la casa y compró un bus para comenzar una compañía de transporte. Días después se lo robaron. Con una deuda y sin oportunidades de vida, se unió a las miles de personas que cruzaban ilegalmente hacía los Estados Unidos. José, su madre y una de sus cuatro hermanas eventualmente lo siguieron. La violencia en su país había aumentado.

La historia de la familia - la soledad de las separaciones y el alivio de los reencuentros - se encontraba en la mente de José ese día en el salón de la iglesia mientras firmaba los papeles.

"Tuvimos la suerte de reencontrarnos", dijo. "Muchos nunca tienen ese chance. Yo sé lo que es perder a un papá".