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Populares antiácidos, ¿podrían causar daño a los riñones?


Un creciente cuerpo de investigación sugiere que la popular droga que ayuda a su estómago podría dejarlo con un problema médico potencialmente mucho más serio.

Por Sydney Lupkin y Pauline Bartolone, Kaiser Health News | 5/23/2017, 3:12 p.m.
Populares antiácidos, ¿podrían causar daño a los riñones?
Sherry Herman, de 50 años, de Dayton, Ohio, ha estado tomando Prilosec por una década. Fue diagnosticada con enfermedad renal crónica. | Ty Greenlees para KHN

“Cuando los pacientes se quejan de molestias gastrointestinales, es fácil solo recetar un PPI”, dijo Steven Chen, doctor en farmacia y decano asociado para asuntos clínicos en la Escuela de Farmacia de la Universidad del Sur de California. Una vez que los pacientes empiezan a tomar la droga, es fácil “olvidar que pueden no necesitarla por largo tiempo”.

Alimentando el debate, está el cuestionado sistema de monitoreo de efectos secundarios de la FDA. Sin un sistema universal y obligatorio para rastrear el uso de drogas y sus efectos secundarios a lo largo del tiempo, dependen de fabricantes, médicos y pacientes para transmitir sospechas de daño como parte de un sistema mayoritariamente voluntario.

El doctor Sammy Almashat, del grupo de investigación Public Citizen, dijo que sólo una pequeña fracción de los efectos secundarios se reportan a la FDA y la base de datos está “subutilizada” por investigadores y reguladores. “Hacemos lo que podemos en este país con lo que se nos da. No es mucho”.

Regalo de Dios con incertidumbres

Los PPI, que llegaron al mercado en 1990, fueron una bendición para muchos pacientes.

Cuando Paula Cox, de 69 años, de Bainbridge Island, Washington, probó Prilosec por primera vez, fue como "tocar el cielo con las manos" porque la medicación evitaba los síntomas de acidez "extremadamente intensos" que la habían acosado desde los años 80. Cox ha estado tomando las píldoras por más de 14 años, y aunque no ha sufrido ninguno de los principales problemas de salud que destaca la investigación, le gustaría dejar de tomarlas a diario, especialmente a la luz de las noticias sobre los posibles efectos secundarios. Pero Prilosec es "lo único que está funcionando", dijo Cox.

Los PPI actúan bloqueando una enzima en las células que recubren el estómago, evitando que éstas produzcan ácido. Son la principal terapia probada para trastornos gastrointestinales superiores, disponibles bajo receta y, en dosis más bajas, sin receta médica.

En 2016, dos grandes estudios, que incluyeron datos de cientos de miles de pacientes que tomaron PPIs con receta, plantearon preocupaciones acerca del vínculo entre las píldoras y la insuficiencia renal, que daña los órganos, impidiendo que el cuerpo elimine deshechos de la sangre a través de la orina. La enfermedad puede poner en peligro la vida, y los pacientes pueden necesitar diálisis o un trasplante de riñón para sobrevivir. (Los medicamentos sin receta no fueron estudiados debido a la dificultad para recopilar datos).

Ambos estudios, uno publicado en JAMA Internal Medicine y el otro en el periódico de la Sociedad Americana de Nefrología, encontró que aquellos que toman PPI recetado fueron más propensos a desarrollar enfermedad renal que los pacientes que toman otra clase de medicamentos conocidos como bloqueadores H2, que tratan problemas digestivos similares. La investigación demostró que los pacientes que tomaban los PPI dos veces al día tenían más probabilidades de desarrollar la enfermedad y que el riesgo renal asociado con las píldoras aumentaba con el tiempo.

Cada estudio tuvo la misma limitación: fue "observacional", lo que significa que no fue un ensayo clínico estándar para determinar causa y efecto. Sobre la base de una recolección de registros de salud, la investigación pudo identificar sólo la asociación, es decir, si los pacientes que tomaban PPI eran más propensos a desarrollar enfermedad renal crónica que los pacientes que no los consumen.