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El Presidente Trump quiere deportar miembros de la pandilla MS-13, El Salvador teme su regreso


Funcionarios salvadoreños temen que haya una inundación de pandilleros recién llegados que lleve a más violencia.

Joshua Partlow | The Washington Post | 5/24/2017, 10:23 a.m.
El Presidente Trump quiere deportar miembros de la pandilla MS-13, El Salvador teme su regreso
El graffitti de la pandilla MS-13 en el puente de la autopista de Springfield, Virginia, cerca del cual la policía encontró los restos de una adolescente asesinada por la banda criminal en febrero pasado. | Michael Miller/The Washington Post

SAN SALVADOR, El Salvador - La ofensiva de la administración Trump para deportar a más pandilleros centroamericanos alarmó a funcionarios que temen que el regreso de éstos pueda exacerbar la violencia en uno de los países con la tasa más alta de homicidios del hemisferio.

Este año, el gobierno de los Estados Unidos ha deportado a 398 pandilleros a este país, en comparación con 534 en todo el año 2016, según estadísticas del gobierno salvadoreño. Este fuerte aumento en la tasa de deportaciones de pandillas -y la perspectiva de más redadas de pandillas en Estados Unidos- han llevado a las autoridades salvadoreñas a celebrar reuniones de emergencia y proponer una nueva legislación para vigilar a los sospechosos que son enviados a casa.

"Esto afecta claramente a El Salvador, ya tenemos un clima de violencia en el país que estamos combatiendo", dijo Héctor Antonio Rodríguez, director de la agencia de inmigración del país. "Si regresan los pandilleros, por supuesto esto nos preocupa".

En tuits y discursos, el presidente Donald Trump ha hecho de la MS-13, o Mara Salvatrucha, el símbolo principal de los peligros de la inmigración ilegal y la necesidad de más y más rápidas deportaciones. Él ha comparado la "maldad" del grupo criminal con la de Al Qaeda. Prometió la semana pasada que la organización "saldrá de nuestras calles muy pronto, créanme". Recientes homicidios de alto perfil, como el asesinato de una joven salvadoreña de 15 años en Springfield, Virginia, y una serie de asesinatos en Long Island, han alimentado las preocupaciones de un resurgimiento de la MS-13 en Estados Unidos.

En El Salvador, esta pandilla y sus rivales, como la pandilla de la Calle 18, han aterrorizado los barrios durante décadas. La MS-13 se formó en comunidades de inmigrantes salvadoreños en Los Ángeles en la década de 1980, construyendo sus filas con los refugiados de la guerra civil del país. Las olas de deportaciones a lo largo de los años ayudaron a MS-13 a enraizarse en El Salvador y a convertirse en una poderosa organización criminal con decenas de miles de miembros en toda América Central.

Desde que el presidente Salvador Sánchez Cerén asumió el poder en 2014, el gobierno salvadoreño ha estado en pie de guerra contra la MS-13 y la banda de la Calle 18. Las autoridades han desplegado miles de policías y soldados adicionales para perseguir a los miembros de pandillas y limitar el acceso de los visitantes a las cárceles en un esfuerzo por impedir que los líderes de las pandillas los usen para emitir órdenes a los miembros del exterior. La policía y los soldados han sido regularmente acusados de violaciones de derechos humanos y ejecuciones extrajudiciales durante esta ofensiva.

Las autoridades salvadoreñas piensan que lentamente han estado progresando. El número de homicidios, que alcanzó su máximo en 2015 en más de 6.600, cayó un 20 por ciento el año pasado y ha seguido cayendo. Aun así, El Salvador tiene una de las tasas de homicidio más altas del hemisferio, y las pandillas se alimentan de comunidades, secuestran a los residentes y extorsionan.