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Redefinen de la hipertensión arterial: 130 es el nuevo valor para la presión alta


Guías de la American Heart Association/American College of Cardiology

Redacción | 11/14/2017, 1:07 p.m.
Redefinen de la hipertensión arterial: 130 es el nuevo valor para la presión alta
La hipertensión representa el segundo mayor número de muertes por accidente cerebrovascular y enfermedades cardiacas prevenibles, después del tabaquismo. | Pixels

Las nuevas guías eliminan la categoría de prehipertensión, que se usaba para la tensión arterial con una máxima (sistólica) de entre 120-139 mm Hg o una mínima (diastólica) de entre 80-89 mm Hg. Las personas con esas lecturas ahora se categorizarán como con hipertensión Elevada (120-129 y menos de 80) o de Etapa I (130-139 u 80-89).

Las guías anteriores clasificaban 140/90 mm Hg como hipertensión de Etapa 1. Este nivel está clasificado como hipertensión de Etapa 2 en las nuevas guías

Se espera que el impacto de las nuevas guías sea mayor entre los jóvenes. Se espera que la prevalencia de hipertensión se triplique entre los hombres menores de 45 años, y se duplique entre las mujeres menores de 45, según el informe.

El daño a los vasos sanguíneos comienza poco después de que se eleve la presión arterial, comentó Whelton, que es profesor de salud pública global del Show Chwan en la Escuela de Salud Pública y Medicina Tropical de la Universidad de Tulane y en la Facultad de Medicina de Nueva Orleans. “Si solo va a centrarse en los eventos, eso ignora el proceso cuando está comenzando. El riesgo ya está aumentando a medida que entra en los 40.”

Las guías subrayan la importancia de la monitorización de la presión arterial en el hogar mediante dispositivos validados y la formación adecuada de los profesionales sanitarios, para revelar la "hipertensión del bata blanca", que se produce cuando la presión se eleva en un entorno médico, pero no en la vida cotidiana. Las lecturas en el hogar también pueden identificar la "hipertensión enmascarada", cuando la presión es normal en un entorno médico pero elevada en el hogar, lo que requiere tratamiento con hábitos de vida y posiblemente medicamentos.

“La gente con hipertensión de bata blanca no parece tener la misma elevación en el riesgo que alguien con verdadera hipertensión sostenida ", apuntó Whelton. "La hipertensión enmascarada es más siniestra y muy importante de reconocer porque estas personas parecen tener un riesgo similar a aquellas con hipertensión sostenida.”

Otros cambios en la nueva guía incluyen:

  • Solo recetar medicación para la hipertensión de Etapa I si un paciente ya ha tenido un evento cardiovascular como un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular, o tiene un alto riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular en base a la edad, la presencia de diabetes mellitus, enfermedad renal crónica o el cálculo del riesgo ateroesclerótico (utilizando la misma calculadora de riesgo utilizada para evaluar el colesterol alto).
  • Reconocer que muchas personas necesitarán dos o más tipos de medicamentos para controlar su presión arterial, y que las personas pueden tomar sus pastillas de forma más consistente si se combinan varios medicamentos en una única pastilla.
  • Identificar el estado socioeconómico y el estrés psicosocial como factores de riesgo para la hipertensión arterial que deberían considerarse en el plan de atención del paciente.

Las nuevas guías fueron desarrolladas por la American Heart Association, el American College of Cardiology y otras nueve organizaciones profesionales de la salud. Fueron redactadas por un panel de 21 científicos y expertos en salud que revisaron más de 900 estudios publicados. Las guías se sometieron a un cuidadoso y sistemático proceso de revisión y aprobación. Cada recomendación se clasifica según la fuerza (clase) de la recomendación seguida del nivel de las evidencias que la respaldan. Las recomendaciones se clasifican como I o II, con la clase III que no indica ningún beneficio o daño. El nivel de evidencia es indicativo de la calidad de la evidencia. Los niveles A, B y C-LD denotan evidencia recopilada de estudios científicos, mientras que el nivel C-EO contiene evidencia procedente de la opinión de expertos.

Las nuevas guías son las sucesoras del Séptimo informe del Joint National Committee on Prevention, Detection, Evaluation and Treatment of High Blood Pressure (JNC7), publicado en 2003 y supervisado por el National Heart, Lung, and Blood Institute (NHLBI). En 2013, NHLBI pidió a la AHA y al ACC que continuaran con la gestión de la preparación de las guías para la hipertensión y otros factores de riesgo cardiovascular.