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Red solidaria de médicos envía suministros a Puerto Rico


En Estados Unidos continental, una red de médicos ágiles y decididos se ha coordinado para brindar ayuda a sus colegas en Puerto Rico

Amy Martyn | Kaiser Health News | 11/16/2017, 6:03 p.m.
Red solidaria de médicos envía suministros a Puerto Rico
La doctora Dalian Caraballo de Miami ayuda a organizar el transporte de suministros. Médicos con los que había trabajado la contactaron para colaborar. | Cortesía de la doctora Dalian Caraballo

La red de apoyo tiende a inclinarse a ser joven y femenina. "Tanto aquí, como en Puerto Rico, el 90% a 95% de las personas con las que trabajo son mujeres", dijo Rafael Enrique Guerrero-Preston, investigador y genetista de cáncer en Baltimore, quien nació en Puerto Rico. Conoció a McQuade y Saucier en línea por recomendación de otro médico.

"Nunca nos vimos en persona", dijo.

La doctora Dalian Caraballo, médica de cabecera en Miami, estaba organizando una campaña de donación y una página de Facebook para médicos puertorriqueños cuando un contacto la presentó con los voluntarios en Texas y Louisiana. Debido a que vive en una ciudad que es una conveniente parada para que los pilotos carguen combustible, Caraballo se encarga de recoger los suministros y cargarlos en los aviones antes de viajar a Puerto Rico.

Los aviones generalmente cargan 1.000 libras como máximo, por lo que solo se incluyen los suministros que un médico en Puerto Rico solicita específicamente. Cada caja es pesada, etiquetada y acompañada de un "manifiesto" o instrucciones que indican quién debe recibirla. "Incluso si [el envío] es pequeño, usted sabe que está llegando a los médicos correctos", dijo Caraballo.

Los médicos ayudan por motivos personales y de maneras que se relacionan con sus especialidades. La doctora Amarilis Sánchez-Valle, médica de Tampa, estudia afecciones genéticas metabólicas que requieren una fórmula especializada para bebés para evitar el daño cerebral y otros efectos sobre la salud.

Inicialmente, su preocupación fue su familia. "Tengo una hermana en Puerto Rico con esclerosis múltiple [a la que] le quedan solo dos dosis de su medicamento", escribió en correos electrónicos a la Cruz Roja Americana y la Sociedad Nacional de EM el pasado 25 de septiembre, cinco días después que María tocara tierra. "¿Hay alguna manera de llevar medicinas a Puerto Rico en los próximos días?"

Representantes de ambos grupos se disculparon y dijeron que no podían ayudar porque todos los canales oficiales de entrega habían sido interrumpidos.

Sánchez-Valle contactó a neurólogos en Tampa para obtener muestras del medicamento. "El problema era cómo llegar hasta allí. El aeropuerto estaba cerrado. FedEx estaba cerrado".

Un amigo la puso en contacto con una persona que trabaja para American Airlines. El empleado de la aerolínea acordó poner el medicamento en la bodega de carga de un vuelo con ayuda humanitaria. Sánchez-Valle dijo que su hermana tiene "suerte de tenerme. ¿Pero qué hay de todos los demás pacientes? ¿Qué pasa con mi población de pacientes [infantil]?", preguntó.

Sánchez-Valle se contactó con ex colegas en Puerto Rico y los proveedores de fórmula con los que trabaja. Varias compañías acordaron donar cientos de libras de fórmula.

La doctora Asa Oxner, médica internista en Tampa, Florida, usa una lámpara para contar píldoras mientras trabaja en un área de Puerto Rico sin electricidad.

Cortesía de la doctora Asa Oxner

La doctora Asa Oxner, médica internista en Tampa, Florida, usa una lámpara para contar píldoras mientras trabaja en un área de Puerto Rico sin electricidad.

La fórmula llegó a la isla gracias a la doctora Elimarys Pérez-Colón y su colega la doctora Asa Oxner, dos especialistas en medicina interna en Tampa. Las mujeres tomaron un vuelo comercial a San Juan a principios de octubre, cada una llevando cinco maletas con 800 libras de suministros, desde jeringas hasta filtros de agua y donaciones que recibieron de fabricantes y médicos como Sanchez-Valle. Cuando llegaron a San Juan, el aeropuerto parecía estar funcionando bien. Y la capital y otras ciudades costeras estaban recibiendo ayuda adecuada de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) y el ejército, dicen las mujeres.

Pero mientras viajaban a ciudades del interior como Villalba, donde entregaban suministros, encontraron necesidades increíbles.

Los hospitales y clínicas a las que llegaron funcionaban con generadores diesel. Los medicamentos para el asma escaseaban, señaló Pérez-Colon. Las personas de las ciudades pequeñas bebían agua sin tratar, un importante riesgo de infección. "Agua limpia es uno de los mayores problemas", dijo.

Para algunos residentes que ya tenían problemas de salud, sus condiciones empeoraron con el calor, la falta de electricidad y el acceso limitado al agua potable. Algunos informaron haber sido visitados por FEMA una vez; otros, nada.

"La ayuda no está llegando a las ciudades pequeñas. No está llegando al centro de la isla", dijo Pérez-Colón.


Esta historia fue producida por Kaiser Health News, un programa editorialmente independiente de la Kaiser Family Foundation