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Chef venezolano Orlando Amaro: “Aún es posible lograr el sueño americano”


Ha cocinado para políticos y artistas a lo largo de su carrera en EEUU. Hoy día es chef corporativo de tres restaurantes en DC

Ricardo Sánchez-Silva | 10/3/2017, 11:09 a.m.
Chef venezolano Orlando Amaro: “Aún es posible lograr el sueño americano”
“Yayo”, como le dicen su familia y amigos, no cambiaría ni un segundo de su vida como inmigrante en EEUU. | Ricardo Sánchez-Silva

Un colchón inflable de Walmart en el suelo de su habitación en Miami, la soledad de dos años sin ver a la familia y jornadas de hasta 18 horas en la cocina, marcaron los inicios de un inmigrante venezolano que llegó a EEUU graduado de licenciado en gastronomía e incluso, “consagrado” en la cadena Hilton Hispana de su ciudad natal, Barquisimeto.

Sin embargo, desde aquel piso tropical en el que dormía, muchas veces lleno de pánico y ataques de ansiedad, renació un chef exitoso que hoy día hace vida profesional en el Distrito de Columbia, mientras que a lo largo del tiempo ha cocinado a políticos, artistas y personalidades.

“La soledad te mata, te consume. Si me hubiese pasado algo y amanecido muerto, nadie lo habría notado. Nadie estuvo pendiente de mi, ni me dieron la mano. Vivía solo con la computadora para poder ver a mi familia por internet”.

La historia de Orlando Amaro Farías en búsqueda del sueño americano inició con $500 en su bolsillo, ese día en el que una persona lo dejó en el Mall CityPlace Doral. “Bueno, aquí te dejo, camina y aplica. Busca trabajo”, fueron las palabras que recuerda le dijeron a aquel muchacho que apenas sabía el verbo “To Be” y presentarse en inglés, pero su determinación era muy grande.

“El primer restaurante al que llegué se llamaba Brasero's Steak House, era de carnes, de un venezolano. Ahí empecé, porque acababan de despedir al chef. Fue difícil, pues era una cocina donde todos hablaban inglés y tenían un sistema muy diferente al de Venezuela, México o Europa”.

Ya había logrado muchas cosas, pero pisar suelo americano te hace empezar desde ahí: abajo. Él lo hizo, literalmente desde su colchón inflable. En su país de origen la carrera que deseaba no existía en ese entonces, así que sus padres lo ayudaron para que estudiara en Yucatán, México. Una vez graduado regresó a Venezuela en donde laboró cuatro años como chef en el Hotel Hilton de su ciudad de origen, luego abrió un restaurante junto a un amigo inversionista y llegó a trabajar en la cocina del mejor chef del mundo en España.

Amaro: “Nunca desconfié de mí, ni de mis manos. Tengo un trabajo espectacular. Hago lo único que sé hacer en esta vida”.

Amaro: “Nunca desconfié de mí, ni de mis manos. Tengo un trabajo espectacular. Hago lo único que sé hacer en esta vida”.

Cuando pasó por la famosa cadena hotelera tuvo muchas frustraciones, pero salió victorioso. “Ese puesto lo estaba buscando gente que tenía 30 años en la empresa y no se lo habían dado. Solo los jefes me apoyaban, pero yo no convivía con ellos a diario, sino con los empleados de la cocina. Me tocó ganármelos, trabajando duro, lavando platos, como cocinero. Nunca me puse el título, siempre fui un humilde cocinero. Empecé de abajo hasta que ellos mismos llegaron a llamarme chef”.

“Tuve la oportunidad de irme a Europa, trabajé con con Ferran Adrià. Fui parte de su equipo, empecé como pasante sin ganar un euro, en la primera temporada de seis meses, pero la segunda fui contratado. Millones de personas quisieran tener esa oportunidad. Mandé correos todos los días por seis meses hasta que me respondieron, me dieron la bienvenida y una fecha. Era una cocina molecular - perfecta -, con un margen de error de 0%”.