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Cómo una pequeña tienda de cocinas de D.C. sobrevivió la era de Amazon


La dueña se propuso crear un lugar para reunir la comunidad

Thomas Heath | The Washington Post | 9/12/2017, 2:55 p.m.
Cómo una pequeña tienda de cocinas de D.C. sobrevivió la era de Amazon
Leah Daniels es dueña de Hill's Kitchen en Capitol Hill. Ella se dispuso a crear un lugar de reunión de barrio que es tanto sobre la comunidad como sus herramientas de cocina. | Photo by Ricky Carioti for The Washington Post

La tienda Hill's Kitchen de Leah Daniels me recuerda a esa escena de la película “Milagro en la calle 34”, cuando el San Nicolás de Macy’s manda a los padres a otra tienda a buscar juguetes que Macy’s no vende, provocando la ira de los superiores que luego se dan cuenta que es una estrategia de mercadeo.

“No quiero que las personas compren cosas y luego vean a su estante y digan ‘Leah de Hill's Kitchen me hizo comprar eso’, dijo la vendedora de 37 años de edad. Trato de aconsejar a la gente acerca de sus compras y acerca de lo que realmente necesitan”.

Lo vi de primera mano cuando el fin de semana pasada pasé unas pocas horas en la cocina y tienda de cocina de Capitol Hill, cuando la vigorosa vendedora (y compañera fanática de los Nacionales de Washington) estaba en plena sesión con clientes que buscaban ayuda con bandejas de ponquecillos y ollas de latón.

Toda la escena es como un recuerdo con una vibra de pequeño pueblo feliz.

Daniels conocía casi a todas las personas que entraban. La tienda (¿no todo el mundo ama las tiendas de cocina?), en el primer piso de un townhouse, es un lugar de reunión comunal tanto como una tienda de utensilios e implementos de cocina. Esa es parte de la estrategia de negocios de Daniels: crear un almacén en el vecindario en el que pases a comprar a último minuto un exprimidor de ajo que necesitas para tu pasta al olio o un saco de harina cursi conmemorando Ohio (se venden los 50 estados) para el cumpleaños de un amigo. Su venta promedio es cada una de $30.

“Me gusta pensar que soy la doctora de cocina del vecindario, diagnosticando problemas”, dijo Daniels. “La tienda está construida sobre la base de relaciones continuas”.

Claramente le gusta el toma-y-dame con los clientes. Disfruta discutiendo sus pasiones, que son Capitol Hill, cocinar, su alma mater - la Universidad de Carleton - y los Nacionales. No sé en qué orden.

El mostrador central tiene una colección de piezas de los Nacionales que los clientes y amigos - pareciera que todos los clientes son amigos - le han dado.

“Los clientes los traen”, dijo Daniels. “Esto es acerca de ayudar a personas a resolver sus problemas de cocina, invitar a la gente a la comunidad de Capitol Hill, y acerca de consolar a fanáticos de los Nacionales luego de una derrota en las eliminatorias”.

Los clientes regulares incluyen personas visitando desde California, Minnesota y Florida que pasan por ahí cuando están en la ciudad - casi siempre para comprar algo.

Hervidores en Hill's Kitchen. La ventaja competitiva de Daniels es la comodidad para la multitud de Capitol Hill.

Photo by Ricky Carioti for The Washington Post

Hervidores en Hill's Kitchen. La ventaja competitiva de Daniels es la comodidad para la multitud de Capitol Hill.

Los ingresos del negocio están por debajo del millón de dólares, generando alrededor de los 100 mil dólares netos luego de gastos. El gasto mas alto son los productos que vende, los cuales representan el 55 por ciento de su total. El alquiler se come cerca de un tercio de sus ingresos de operaciones. Dice que la tasa de alquiler es la tasa del mercado (sus padres son los dueños del townhouse donde está localizada la tienda).