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Edwin Aparicio, un salvadoreño que difunde el flamenco en Washington DC


Cuando empezó a audicionar para compañías de ballet clásico le dijeron que era muy “chaparrito”, pero el flamenco esperaba por él

Ricardo Sánchez-Silva | 9/26/2017, 11:21 p.m.
Edwin Aparicio, un salvadoreño que difunde el flamenco en Washington DC
Aparicio siente al Teatro Gala como su casa, a donde regresó para establecer su compañía de baile | Steve Johnson / Teatro GALA

Una mañana de invierno camino a la escuela, con tan solo un mes de estadía en Washington DC, el salvadoreño Edwin Aparicio se dio un duro golpe, no solo cultural, sino que también físico. Se estrelló contra el pavimento congelado y se maltrató la nariz. Inmediatamente la sangre cubrió su rostro y el trauma fue inminente. Tan solo tenía once años y se enfrentaba a un mundo nuevo y desconocido, pero con muchas sorpresas en el futuro.

“Me acuerdo que en vez de irme a la escuela o para la casa, me fui a donde un amigo que era ayudante de farmacia en la Mt. Pleasant. Sabía que era amigo de mi mamá. Así que el primer sitio que visité antes de cualquier museo o monumento fue el hospital”.

Aquel niño centroamericano nunca había visto nada similar en persona, sino “en la tele” de su país, donde solo existían cuatro canales de televisión como mucho. No hablaba inglés y recién dejaba atrás a sus amistades. “Me arrancaron de mi cuna”, así lo expresa él, quien para ese entonces nunca había visto personas de otras razas y pues, llegaba a un entorno multicultural. “Íbamos en autobús y me quedaba viendo mucho a la gente, porque tampoco había visto a un rubio. Mi mamá me decía: 'No te le quedes viendo a la gente tan fuerte, disimula un poco'”.

Aparicio, oriundo de San Miguel, llegó a este país después de que su padre se viniera como refugiado tras la guerra civil en El Salvador en los años 80, ya que su abuela había emigrado anteriormente y pidió a todos sus hijos. Gracias a él se vino con los papeles en regla. “En ese entonces, mis padres no estaban casados, así que mi mamá se tuvo que venir por tierra”.

Hoy día, Edwin es un reconocido bailaor de flamenco con 23 años sobre las tablas. Recibió la Cruz a la Orden del Mérito Civil por parte del Rey Felipe VI de España hace dos años . “Eso para mí fue un gran honor, siendo salvadoreño y también americano. El reconocimiento fue porque he difundido por muchos años en EEUU la cultura española y el flamenco”.

Érase una vez...

La participación de Edwin en una ópera de Plácido Domingo en DC, fue un trampolín en su carrera

Stan Weinstein / Teatro GALA

La participación de Edwin en una ópera de Plácido Domingo en DC, fue un trampolín en su carrera

Su carrera empezó con la decisión de salir de un salón de clases al que había empezado a asistir en el 10mo grado. Se encontraba en gimnasia, pero ya no había cupo. Fue así como el profesor tenía que sacar a algunos y pidió voluntarios para una nueva clase de ballet clásico. “Yo levanté la mano, prefería bailar que estar allí. Ya me llamaba la atención el baile, pero surgió de esa manera, entré a la clase”.

Después de dos años, el artista recibió una mala noticia. A pesar de que había empezado a audicionar en compañías pequeñas, un maestro le habló con sinceridad: era demasiado “chaparrito” para el ballet clásico. “Eso a mí me enfureció mucho. Me dijo que tenía una amiga que acababa de hacer una compañía de flamenco y buscaba chicos”. Sin embargo se negó rotundamente. Fue una etapa de rebeldía, tal como cuenta.