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Edwin Aparicio, un salvadoreño que difunde el flamenco en Washington DC


Cuando empezó a audicionar para compañías de ballet clásico le dijeron que era muy “chaparrito”, pero el flamenco esperaba por él

Ricardo Sánchez-Silva | 9/26/2017, 11:21 p.m.
Edwin Aparicio, un salvadoreño que difunde el flamenco en Washington DC
Aparicio siente al Teatro Gala como su casa, a donde regresó para establecer su compañía de baile | Steve Johnson / Teatro GALA

A pesar de su decisión, luego sintió curiosidad y fue a una sesión. “Cuando fui, me recuerdo que estaban haciendo sevillana, un baile típico de Sevilla, España. Me encantó, me picó el gusanito del flamenco y desde ese entonces, sí que empezó mi carrera de danza”.

Aparicio recuerda con mucho cariño su primera ópera en un lugar muy especial para él y donde en la actualidad funciona su compañía: el Teatro Gala. “Mi primera ópera fue allí, bailando ballet contemporáneo a los 17 años. Ellos empezaron un programa que se llamaba Paso Nuevo, para ayudar a chicos de mi edad a que no se perdieran en pandillas”.

Esfuerzo y educación

Al principio no vivía del arte, porque solo bailaba en compañías pequeñas que hacían competencias en el ambiente gay. Aunque no se travestía, formaba parte del grupo de bailarines de fondo para los espectáculos que hacían las Drag Queens. “Estaba en la secundaria, mientras trabajaba como secretario en una firma de abogados de inmigración, que fueron los que le hicieron los papeles a mis abuelos. Yo no sabía. Ellos aún son muy buenos colaboradores hacia el arte, nos ayudan en el teatro Gala con las visas de los artistas”.

Mientras que trabajaba allí y reunía dinero, cada cierto tiempo se iba tres meses a estudiar a España y cuando regresaba tenía su trabajo de vuelta. Recibió un gran apoyo de esta firma, según comenta. Eso lo hizo por al menos tres años. Al terminar su jornada laboral a las 7 pm iniciaba su otra faceta, la de bailaor. “Me daba tiempo de trabajar todo el día y luego ir a mis clases (de flamenco) en la noche. Eran días largos, entonces”. Allí empezó su transición para convertirse en artista a tiempo completo.

“Tenía una tarjeta de crédito de Bank of America, pero nunca antes había salido del país. Jamás había visto una peseta, cuando llegué al aeropuerto cambié $200, me senté en un banquito y empecé a estudiar ese dinero”.

Su historia, según dice, no habría sido la misma sin un trampolín fundamental, que le permitió en gran parte realizar sus viajes al antiguo continente. En los 90, trabajó con la Washington Opera, precisamente cuando Plácido Domingo la había acogido. “Empezó a traer zarzuela y bailaores de flamenco. Hice con él una de las primeras obras, que se llamaba El Gato Montés”. Al estar allí, un coreógrafo de renombre - Goyo Montero -, lo guío y motivó a realizar sus viajes para formarse.

Proyectos actuales

“Ahorita estoy ensayando la nueva obra que se llama Flamenco Extranjero que la vamos a presentar en el Teatro Gala el 3, 4 y 5 de noviembre. Se trata de cómo nosotros, los extranjeros, aportamos al flamenco. Los españoles nos ven como foráneos, pero a la vez ellos también lo son porque originalmente este arte es gitano”.

La presentación de este espectáculo se enmarca en el Festival Fuego Flamenco XIII (3 - 12 de noviembre), del cual Aparicio es curador. También se expondrá una muestra de historias desde la perspectivas de “bailaores no españoles quienes han elegido el flamenco como la pasión de sus vidas y como carrera profesional, gracias a lo cual han obtenido respeto y reconocimiento por la manera magistral en que se desenvuelven dentro y fuera de sus países, incluyendo España”, se lee en el portal de Gala.