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Se acaba la ayuda para los más vulnerables en Puerto Rico


El gobierno quiere que las aseguradoras contratadas por Medicaid desarrollen sus propios programas para pacientes en la isla

Sarah Varney | Kaiser Health News | 4/3/2018, 12:41 p.m.
Se acaba la ayuda para los más vulnerables en Puerto Rico
Ausberto Maldonado volvió a Puerto Rico hace una década para cuidar a su madre enferma, luego de una vida como trabajador agrícola en los Estados Unidos continental. El dinero que recibe del Seguro Social no le alcanza para comparar alimentos para todo el mes. Y la ayuda por el huracán está terminando. | Sarah Varney/KHN

SAN JUAN, Puerto Rico - Caminar por el patio trasero de Ausberto Maldonado, en Bayamón, un suburbio de San Juan, es un recordatorio constante del poder destructivo del huracán María.

"Vea, se rompió la rama de ese árbol, que es tan gruesa como un árbol, y ahora está en mi jardín", dijo Maldonado, un jubilado de 65 años.

El árbol caído, y las ratas que viven en él, impiden que Maldonado cuelgue su ropa. Para quitar el árbol, debe presentarse en una oficina del gobierno local. Pero las úlceras diabéticas en sus pies hacen que le duela caminar.

Después de una vida de trabajo en los Estados Unidos continental, recogiendo maíz y espárragos, y procesando pollos en plantas avícolas, Maldonado regresó a Puerto Rico hace una década para ayudar a cuidar a su madre enferma, quien ya falleció. Hoy, el hombre retirado vive al día. Recibe $280 por mes del Seguro Social y $89 al mes en cupones de alimentos: alrededor de $3 al día para comida.

Seis meses después que el huracán María devastara Puerto Rico y su economía, matando al menos a 1.052 personas, se suman situaciones indignas cada día, especialmente para las personas frágiles o ancianas. Muchos sienten que la actual crisis económica es casi tan amenazante como la tormenta.

El huracán también paralizó la red eléctrica de la isla, y hasta el domingo 25 de marzo 86,000 consumidores aún no tenían electricidad en sus hogares y negocios, afectando a cientos de miles de personas.

En la región montañosa central de la isla, ciudades y vecindarios enteros continúan dependiendo de los costosos generadores a gas, poniendo en riesgo a los adultos mayores y enfermos crónicos que dependen de ventiladores y máquinas de apnea del sueño. Muchas casas a la vera de las carreteras permanecen completamente a oscuras y no tienen agua limpia.

El apoyo de emergencia del gobierno, que ayudó a pagar algunos servicios de atención médica y las necesidades de transporte relacionadas con el cuidado de salud de los puertorriqueños después de María, se está acabando. Las donaciones privadas de agua y alimentos se han reducido. Y no está claro quién continuará con ese trabajo, si es que alguien lo hará.

Maldonado abrió los gabinetes en su ordenada cocina. Hay algunas latas de carne en conserva, espagueti y frijoles. Suena melancólico cuando cuenta lo que le gusta cocinar.

"Cuando tengo suficiente comida, cuando hago mis compras", dijo, "tengo huevos, pan, café y jugo para el desayuno. Me gustaría hacer espaguetis o algún tipo de ensalada y tal vez un pequeño postre para la cena”.

Pero el horno está desenchufado, y no hay jugo ni huevos ni lechuga. Han pasado meses desde que comió verduras frescas, contó Maldonado.

"Cuando hay muy poco, entonces me pongo a dieta", dijo.

Ya era bastante difícil llenar sus estantes antes de la tormenta, pero ahora, dado que muchos grupos de ayuda están cancelando sus donaciones, Maldonado necesita encontrar dinero para comprar agua potable y embotellada, y para reemplazar su refrigerador, que se rompió por la tormenta.