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Salvada por su hijo tras recibir un riñón


Más de 100 mil personas esperan ser trasplantadas en EE.UU., de las cuales 22 mil son latinos

Ricardo Sánchez-Silva | 4/16/2018, 8:36 p.m.
Salvada por su hijo tras recibir un riñón
Harrison asegura que desde hace muchos años atrás quería darle un “pedacito” de regreso en gratitud a su madre por emigrar a EE.UU. | Ricardo Sánchez-Silva

Gladis Chicas, originaria de El Salvador, asistía anualmente a sus exámenes médicos de rutina hasta que en 2013, el doctor se alarmó tras detectar altos niveles de potasio en sangre, lo que sugería que sus riñones no estaban funcionando bien.

Hace cinco años su diagnóstico no era tan grave, sin embargo para 2017 fue indiscutible la necesidad de ser trasplantada. Necesitaba un riñón para seguir viviendo. “Empecé a hacerme análisis y tomé un medicamento por seis meses, hasta que llegó un momento en que ya no tenía Medicaid, así que lo dejé e inicié con la medicina natural, pero mi cuerpo se iba deteriorando… al igual que mis ánimos de de vivir”, relata Chicas.

Su hijo Harrison, hoy día de 26 años le dijo “mami, tenemos que hacer algo” y ofreció donarle uno de sus órganos, sin embargo, ella se resistió al principio, pues no quería que le pasara nada. Quizás los mitos y falsas creencias que rodean el tema constituyó una barrera inicial. “Le dije que él tenía un futuro por delante y que yo había vivido lo debía vivir. Entonces él insistió: ‘mami, lo que tú estás viviendo lo estamos viviendo nosotros’. Mi esposo y mis hijos sufrían mucho. Ellos son mi motor, entonces decidí que tenía que hacerlo porque por ellos tenía que vivir. Así es como hoy día estoy contando mi historia”.

Un proceso de búsqueda de información en internet y preguntas hacia los médicos inició para el joven. Cuando se dio cuenta de que le donaría el riñón a su madre sintió felicidad, pues no era una decisión inmediata, porque desde hace muchos años atrás Harrison quería darle un “pedacito” de regreso en gratitud a todo el esfuerzo que hizo, junto a su padre al emigrar desde el Salvador a los EEUU. “Así que el universo, el Cosmo y Dios me dieron la oportunidad de donar un órgano a mi mamá para que pudiera vivir”.

Harrison, Gladis y Elizabeth promueven la donación como un acto de humildad, caridad y amor.

Harrison, Gladis y Elizabeth promueven la donación como un acto de humildad, caridad y amor.

Las palabras del latino están llenas de una gran carga emocional y así lo hace notar, su madre está feliz a su lado. El proceso de recuperación fue más corto para él, pues en cuatro semanas después de la intervención quirúrgica ya estaba jugando fútbol. Al principio tenía la piel reseca, pues ahora un solo riñón hace el trabajo de dos, pero todo fue parte de un proceso de adaptación. Para efectos clínicos, es suficiente uno, algo que no se compara en lo trascendental que fue ese gesto de amor. Ahora ambos tienen una vida normal y promueven la donación de la mano de la organización Done Vida (Donate Life).

“En el país tenemos en este momento más de 116 mil personas de nuestras en en la lista de espera, 22 mil son latinos, de las cuales 19 mil esperan un riñón. Si cada uno recibiera uno de estos órganos de un donante fallecido o de alguien que done en vida, podríamos reducir la lista de espera a un 98%. Es crucial y sabemos lo que significa esto para nuestra comunidad. Como organización hablamos de la donación y el dolor que las familias sufren cuando hay donantes fallecidos, pero hoy tenemos una historia de esperanza, es un testimonio real, vemos las dos partes de la donación”, dice Elizabeth Escovar, vocera de Done Vida DC, al referirse al caso de la salvadoreña y su hijo.