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Opioides: qué pasa con las personas con dolor crónico que realmente los necesitan


Para enfrentar la crisis por sobredosis de drogas, los estados están tomando fuertes medidas contra la prescripción de opioides.

Will Stone | KJZZ/KHN | 8/15/2018, 4:06 p.m.
Opioides: qué pasa con las personas con dolor crónico que realmente los necesitan
Shannon Hubbard padece un complejo síndrome de dolor localizado y se considera afortunada que su doctor no le cortara por completo su dosis de opioides. | Will Stone/KJZZ

El doctor Julian Grove, especialista en dolor, dice que los médicos ya están enfrentando presiones de distintos frentes para reducir el tratamiento con opioides.

WILL STONE/KJZZ

El doctor Julian Grove, especialista en dolor, dice que los médicos ya están enfrentando presiones de distintos frentes para reducir el tratamiento con opioides.

Todo comenzó con un esguince de tobillo durante un ejercicio rutinario de entrenamiento militar. Shannon Hubbard nunca imaginó que fuera el prólogo de una de las afecciones de dolor más debilitantes que se conocen, el síndrome de dolor regional complejo.

La condición hace que el sistema nervioso se descontrole, creando un dolor que no se corresponde con la lesión real. También puede afectar cómo el cuerpo regula la temperatura y el flujo sanguíneo.

En el caso de Hubbard se manifestó hace años, después de la cirugía en el pie, la manera más común que ese dolor se arraigue.

"Mi pierna parece que está ardiendo casi todo el tiempo. Es una sensación que se propaga a diferentes partes del cuerpo", dijo esta veterana del Ejército, de 47 años.

Hubbard acomoda su pierna, con cuidado de no rozarla contra la mesa de la cocina en su casa al este de Phoenix, Arizona. Está roja e hinchada, todavía con las cicatrices de una úlcera que la llevó al hospital hace unos meses.

"Comenzó como una pequeña ampolla y cuatro días después era del tamaño de una pelota de béisbol", explicó. "Tuvieron que abrirla y luego se infectó, y como tengo problemas de flujo sanguíneo, no sana".

La mujer sabe que es probable que esto vuelva a suceder.

"Durante los últimos tres años, me han recetado más de 60 medicamentos y combinaciones diferentes; nada me libró del dolor ", señaló.

Hubbard dijo que recibió inyecciones e incluso viajó por todo el país para tomar infusiones de ketamina, un anestésico que puede usarse para el dolor en casos extremos. Sus médicos han considerado amputarle la pierna debido a la frecuencia de las infecciones.

"Todo lo que puedo hacer es controlar el dolor", dijo. "Y los opioides se han convertido en la mejor solución".

Durante unos nueve meses, Hubbard tomó una combinación de opioides de acción corta y larga. Esto le dio suficiente alivio, dijo, para comenzar a salir de la casa y hacer fisioterapia.

Pero en abril todo cambió. En su cita mensual, el médico le informó que tenía que reducir la dosis. "Me quitaron una de las píldoras", dijo.

Hubbard supo que la causa era la nueva ley de opioides de Arizona, que impone restricciones a las recetas, y limita la dosis máxima para la mayoría de los pacientes. Pero también sabía que la ley no debía afectarla a ella, una paciente que ya padecía de dolor crónico.

Ella discutió con su médico, sin éxito. "Nadie dijo que hubiera alguna razón médica para interrumpir mi tratamiento. Se debió simplemente a la presión de las reglas sobre opioides".

Su dosis se redujo de 100 miligramos equivalentes de morfina por día (MME) a ​​90, la dosis más alta permitida para muchos nuevos pacientes en Arizona. Dijo que su dolor ha sido "terrible" desde entonces.

"Simplemente duele", expresó. "No quiero caminar, prácticamente no quiero hacer nada".

La condición de Hubbard puede ser extrema, pero su situación no es única. Para enfrentar la crisis por sobredosis de drogas, los estados están tomando fuertes medidas contra la prescripción de opioides. Cada vez más, algunos pacientes con dolor crónico como Hubbard dicen que se están convirtiendo en víctimas colaterales.