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Las lecciones de Wayne Rooney en el DC United


En su Inglaterra natal, Rooney creció entre balones y guantes de boxeo

Jonathan Soto | 8/22/2018, 9:45 p.m.
Las lecciones de Wayne Rooney en el DC United
FÚTBOL. El inglés llegó a la capital para ser un mentor | DC United

Minuto 95. El DC United pelea por hacerse con la victoria en su duelo como local ante el Orlando City. Tiro de esquina. El portero David Ousted se une al grupo de elementos capitalinos que intentará a como dé lugar cabecear el balón con dirección hacia la red. Kofi Opare conecta con la testa, pero su esfuerzo se ve repelido por Oriol Rossell desde la línea de gol.

Desde ahí nace la oportunidad perfecta: Will Johnson corre por la esférica hacia la mitad del campo para aprovechar que la meta del cuadro de la capital no tiene quien defienda. Esa es la acción para agitar las redes y celebrar fuera de casa un tanto lapidario. Sin embargo, Wayne Rooney no dejará que otros amarguen lo que por defecto era suyo.

El delantero hace las labores de volante de primera línea, se desliza y quita de forma limpia el balón al contrincante, quien queda tendido sobre el gramado por la sorpresa de no creer que alguien estuviera ahí para apartarlo de algo que parecía más que seguro, y mucho menos un hombre de 32 años al que varios han intentado retirar en repetidas ocasiones.

El inglés cruza y enfila al ataque, pero antes de llegar a tres cuartos de cancha decide mandar un centro de larga longitud, un puente aéreo que tenía como destino la cabeza de Luciano Acosta. El argentino, autor de los dos tantos de su club en el empate, hasta ese momento contra los de Florida, cierra con una definición en la que el portero Joseph Bendik queda condenado por ubicarse a medio camino.

Las gradas del Audi Field vibran por los saltos de los fanáticos del DC United, quienes fueron testigos en primer grado de una jugada que podría determinar el rumbo del conjunto en lo que resta de campaña.

El miedo al fracaso

Pese al guión épico y la gloriosa intervención de Rooney, para el británico no hay otra forma de jugar al fútbol y esa suerte de desorden es la mayor virtud de un elemento cuya posición siempre quedará marcada en los libros como la del ariete, el jugador que recibe y busca el arco, pero la realidad demuestra otras cosas sobre él.

En su Inglaterra natal, Rooney creció entre balones y guantes de boxeo. Su manera de desempeñarse en el balompié era directamente proporcional a la contundencia con la que desde niño podía golpear. Hoy, aunque profesional de la primera disciplina, sigue siendo un apasionado de la segunda.

Las lecciones aprendidas en el pugilismo no fueron olvidadas y el domingo 12 de agosto las aplicó de forma excepcional. La garra, lucha, orgullo y entrega se fundieron en una sola para que el laureado deportista no abandonara y entregara una de las acciones que seguramente adornará los libros de historia del equipo.

El sacrificio de alguien que lo tiene todo no es común, mucho menos de quien llegó a la MLS como una figura consagrada, pero el delantero no sabe de descanso. Cuando vestía el uniforme del Manchester United llegó a ser usado como volante para un plan más defensivo. Esa condición de todoterreno lo volvió en un tipo único en la élite del fútbol.

Maestro en acción

La facilidad de tener a Rooney en las filas de un cuadro como el DC United es que las piezas más jóvenes del club bien podrán nutrirse no solo de alguien con tan larga experiencia y tantos títulos de su lado; lo harán también junto a un hombre que rompió los esquemas de una escuela tan disciplinada como la inglesa.

Las demostraciones no tardaron en llegar y hoy es un mentor en vivo, una extensión del técnico en la cancha. Hoy no hay mayor ventaja en el juego que contar con él y la forma en que se nutre el combinado capitalino es algo que invita a pensar en que los mejores años de conjunto, allá por la pasada década, hoy están más cerca de lo que muchos creen.

La mejor adquisición de los últimos años para un equipo que apuesta, como lo dicta la lógica, por el futuro, fue la contratación de un viejo delantero de 32 años.