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A los 80 y 91, estas dos mujeres desafían a la palabra envejecer


Si se puede envejecer con clase,

Bruce Horovitz | Kaiser Health News | 2/7/2018, 12:59 p.m.
A los 80 y 91, estas dos mujeres desafían a la palabra envejecer
Harlene Goodrich (izq.) y Dorothy Kelly son ejemplo de cómo envejecer bien. Arriba, Goodrich se detiene en Vernal Fall, en el Parque Nacional Yosemite, durante una caminata en 2016 para esparcir las cenizas de su difunto esposo. | Cortesía de Harlene Goodrich

Según las dos mujeres no importa a qué partido político se apoye, lo más importante es que a uno le importen las cosas lo suficiente como para involucrarse. También dicen que la clave para envejecer bien es comenzar el proceso con espíritu positivo cuando aún se es joven, manteniéndote comprometido con las personas y con actividades estimulantes.

A los 78, Kelly se convirtió en la primera concejal republicana en su distrito de mayoría demócrata. Fue reelegida a los 81.

Cortesía

A los 78, Kelly se convirtió en la primera concejal republicana en su distrito de mayoría demócrata. Fue reelegida a los 81.

"El envejecimiento comienza cuando eres más joven y continúa cuando eres mayor", dijo Kelly, quien vive en una comunidad para jubilados a las afueras de Pittsburgh. Kelly es bien conocida por su cocina y por las fiestas que organiza. El año pasado invitó a ocho familiares a las cenas de Pascua, Acción de Gracias y Navidad en su departamento. Una noche, durante las vacaciones, se superó a sí misma recibiendo a 20 personas de su comunidad para elaborar a mano una torta de nueces y hornearla. Todavía hace sus propias compras y conduce al supermercado.

Goodrich insiste en que no sintió su arribo a los 80 como una limitación, sino más bien como una inspiración. Y recientemente lo celebró con sus dos hijos y sus siete nietos en un hotelito de la región de Kentucky famosa por sus caballos. Durante la cena de celebración de su ochenta cumpleaños, sus hijos la sorprendieron con un imitador de Elvis que le cantó “Love Me Tender”.

Goodrich, quien a los 50 años regresó a la universidad para obtener una maestría en escritura creativa de la Universidad del Sur de California, ha ganado desde entonces varios concursos de dramaturgia, y esas obras de teatro se estrenaron en tres festivales diferentes. Además, a los 60 años hizo una edición propia de su libro infantil.

"Nadie envejece de repente", dijo Goodrich. "Creo que todos estamos en el camino de la vida. Puede que sea vieja en unos años, pero soy la misma persona que ha estado viviendo la misma vida de siempre. La clave es participar en cada etapa del camino".

Algunas veces esa participación es dolorosa. Tanto Goodrich como Kelly son viudas. Kelly perdió a su esposo, George, solo dos semanas antes del que hubiera sido su 50 aniversario de bodas. Se conocieron cuando eran universitarios en la escuela de farmacia, se casaron, tuvieron dos hijos y viajaron juntos por el mundo.

Goodrich y su esposo Michael documentaron el inicio de su caminata desde la frontera con México hasta la costa de California en enero de 1983

Cortesía de Harlene Goodrich

Goodrich y su esposo Michael documentaron el inicio de su caminata desde la frontera con México hasta la costa de California en enero de 1983

Después de la muerte de George, una afligida Kelly comenzó a escribirle cartas cada día a su esposo durante casi dos años. Esto la ayudó a superar la pérdida. "Tengo un montón de cartas, pero no creo que nadie quiera leerlas", expresó.

Goodrich perdió a su segundo marido, Michael, también maestro de escuela como ella, después de 33 años de matrimonio, pero no antes de que los dos lograran una hazaña increíble: caminar todo el estado de California. Lo hicieron durante muchos años, por partes, desde 1983, y finalmente completaron el largo viaje desde San Diego hasta la frontera con Oregón en 2005, cuando Goodrich tenía 68.

Pero ella no ha terminado de explorar. Nunca ha dejado de ponerse metas. Nunca ha dejado de crecer. Goodrich llevó a su familia al valle del Loire, en Francia, en 2016. Trabaja con un entrenador personal dos veces por semana y camina todos los días, a menudo hasta la playa. Y últimamente ha tomado clases para aprender a tocar el ukelele.