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Algunos estados consideran mantener beneficios para quienes están a punto de perder su estatus de DACA o TPS

Virginia y Maryland, entre otros, mantendrían beneficios como las licencias de conducir y el costo de la matrícula al mismo precio que el de un residente del estado.
El hondureño Arturo Zelaya obtuvo su licencia de conducir en DC, sin un número de seguro social. Desde mayo de 2014, la capital otorga el documento sin importar el estatus migratorio. El Distrito ya está en cumplimiento con la ley federal "Real ID".

El hondureño Arturo Zelaya obtuvo su licencia de conducir en DC, sin un número de seguro social. Desde mayo de 2014, la capital otorga el documento sin importar el estatus migratorio. El Distrito ya está en cumplimiento con la ley federal "Real ID".

Los legisladores estatales de todo el país sopesaban una serie de proyectos de ley destinados a preservar las licencias de conducir y otros beneficios para los inmigrantes indocumentados que pueden perder el estatus de protección que por largo tiempo les había otorgado el gobierno federal.

Los inmigrantes de Centroamérica, Haití y Sudán verán expirar su estatus de protección temporal (TPS en inglés) durante los próximos 18 meses, mientras que el destino de 690.000 beneficiarios del programa de Acción Diferida para Llegadas durante la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés) de la era Obama sigue siendo profundamente incierto después de que los proyectos para proteger a los "soñadores" fallaron en el Congreso esta semana.

Los beneficiarios de DACA o TPS generalmente califican para licencias de conducir y cancelan por concepto de matrícula universitaria el mismo costo que un residente del estado, incluso en estados donde esos privilegios no están disponibles para los inmigrantes indocumentados. Ahora, con los programas en peligro, los legisladores en alrededor de una docena de estados están argumentando que esos inmigrantes no deberían ser llevados a una sombría economía después de vivir en los Estados Unidos durante décadas.

"Debido al cambio en la retórica nacional, va a ser un año realmente interesante a nivel estatal, en términos de cómo los estados se mostrarán a sí mismos como acogedores o no de ciertas poblaciones de inmigrantes", dijo Ann Morse, que supervisa una proyecto de inmigración en la Conferencia Nacional de Legislaturas Estatales. "Hay un debate público real que recién está comenzando".

Algunas jurisdicciones, como Maryland y el Distrito de Columbia, ya proporcionan licencias de conducir y tasas de matrícula locales a inmigrantes indocumentados que no tienen protección federal pero que son residentes desde hace mucho tiempo.

En otros estados, los intentos de "soluciones" locales a las endurecidas políticas de inmigración del presidente Donald Trump varían en ambición. Algunos tienen pocas posibilidades de aprobar proyectos de ley en legislaturas controladas por los republicanos, mientras que otros proyectos son impulsados por demócratas que son mayoría en sus asambleas legislativas estatales y buscan crear refugios seguros.

En Iowa, los demócratas están impulsando un Dream Act que permitiría cobrar la matrícula universitaria local a inmigrantes indocumentados, similar a las leyes que ya existen en Maryland, California e Illinois.

En Nueva York, el gobernador demócrata Andrew M. Cuomo, emitió una orden ejecutiva el mes pasado preservando las licencias de conducir para los beneficiarios de DACA cuyas protecciones expiran, mientras que la legislación en la Asamblea estatal busca mantener privilegios para conducir y beneficios de Medicaid financiados por el estado para inmigrantes de América Central, Haití y Sudán a quienes se les había otorgado TPS.

La Asamblea General de Maryland está considerando un proyecto de ley que facilitaría las cosas a las personas que se beneficiaron de DACA o TPS pero que no han vivido en el estado por mucho tiempo para aprovechar el Dream Act del estado.

Los demócratas en Virginia presentaron tres proyectos de ley que buscan preservar las licencias de conducir y el costo de la matrícula local para esas poblaciones, aunque los republicanos que tienen el control de la Asamblea General no permitieron que los proyectos de ley salgan del comité.

"Queremos personas productivas que aporten beneficios a la comunidad", dijo la delegado demócrata Jennifer Boysko, de Fairfax, quien apoyó un proyecto de ley estatal para los beneficiarios de DACA y argumentó que los proyectos de ley ayudarán a las empresas de Virginia a llenar puestos de trabajo. "Esta legislación simplemente lo haría mejor para todos".

Los defensores de los inmigrantes afirman que la postura más dura de la Casa Blanca sobre la inmigración ha sembrado miedo en todo el país, incluso cuando sentencias federales recientes han obligado al gobierno federal a continuar renovando los permisos de trabajo de DACA. Tras el fracaso de las propuestas para legalizar soñadores el jueves en el Congreso, los funcionarios del estado y los defensores de los inmigrantes se están preparando para recibir una oleada de inmigrantes vulnerables a la deportación.

En California, que el otoño pasado aprobó una ley para convertirse en un "estado santuario", los funcionarios asignan porciones de $45 millones en fondos anuales relacionados con la inmigración para asistencia legal a personas que luchan por permanecer en el país y para ayudar a los beneficiarios de DACA a renovar su estatus.

"La visión que se ha perseguido en California es de inclusión, donde nos aseguramos de que los inmigrantes continúen siendo parte de nuestro estado y sean elegibles para trabajar aquí y contribuir", dijo Layla Razavi, directora de políticas del California Immigrant Policy Center.

En Alexandria, Virginia, el residente Manuel López y su hija Xiomara López, de 23 años, han estado siguiendo nerviosamente el debate federal y los esfuerzos en Virginia para preservar sus licencias de conducir emitidas por el estado en caso de que pierdan sus protecciones de la deportación.

El padre ha tenido TPS desde 2001, cuando un terremoto de 7,6 grados de magnitud sacudió a El Salvador y mató a casi 1.000 personas.

Su hija, que se unió a él más tarde en los Estados Unidos, solicitó con éxito el estatus de DACA en 2012.

Ambos trabajan en un supermercado y ven la pérdida potencial de sus licencias de conducir como un obstáculo para mantener sus trabajos.

"Esto está teniendo un gran impacto en nuestra familia", dijo Manuel López. "La ansiedad me ha impedido dormir por la noche".

Steven Camarota, director de investigación del Centro de Estudios de Inmigración, dijo que aunque esos casos pueden generar simpatía, cualquier inmigrante que no haya recibido la residencia legal permanente del gobierno federal debe saber que su posición en los Estados Unidos es tenue.

Si el estatus migratorio de una persona cambia, dijo Camarota, los gobiernos estatales "no deberían estar subvirtiendo" la ley federal.

Simon Sandoval-Moshenberg, director legal del Programa de Defensa del Inmigrante del Centro de Justicia Legal en Virginia, dijo que no es realista pensar que varios cientos de miles de inmigrantes que se consideran a sí mismos como estadounidenses recogerán y se marchará del país una vez que cambie su estatus. Si ellos han sido miembros contribuyentes de la sociedad, dijo, los legisladores estatales deberían ayudarlos a aferrarse a sus trabajos o continuar asistiendo a la universidad.

"No es como si estuvieran perdiendo su estatus legal porque cometieron crímenes", dijo Sandoval-Moshenberg.

Luis Andrade, quien también es de El Salvador, dice que no está seguro de qué hará cuando el estatus legal temporal que ha renovado repetidamente desde 2001 expire en septiembre del próximo año. Él cree que tendrá que cerrar el negocio de camiones de comida que posee en Woodbridge, Virginia, si pierde su licencia de conducir y un permiso de trabajo federal que está ligado a su estatus legal.

Andrade, de 43 años, solía trabajar en la construcción y estaba orgulloso de haber ayudado a reconstruir el Pentágono después de los ataques terroristas del 11 de septiembre.

"Estuvimos allí a las 4 a.m. al día siguiente en busca de personas que estaban atrapadas", recordó.

Él ahorró lo suficiente como para establecer su negocio de alimentos, que vende comida mexicana y centroamericana a empleados de oficina en sus tres camiones en el área de Woodbridge.

En estos días, dijo, su mente está principalmente en sus dos hijos, de 5 y 10 años.

"Me preguntan: 'Papi, ¿te vas a ir? ¿Nos llevarás? Nunca hemos estado en El Salvador'", dijo. "Les digo: 'Tenemos que esperar y ver'".

(Traducción El Tiempo Latino/El Planeta Media)