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¿En qué trabajan los salvadoreños con TPS en Estados Unidos?


De ser cancelado, un total de 195,000 salvadoreños perderán el estatus legal que han tenido. La mayoría ha vivido por más de 20 años en Estados Unidos.

Xenia González Oliva | elsalvador.com | 1/3/2018, 12:23 a.m.
¿En qué trabajan los salvadoreños con TPS en Estados Unidos?
Los salvadoreños con TPS han construido sus vidas en Estados Unidos desde donde también aportan a la economía de El Salvador. | elsalvador.com

Un análisis realizado por la codirectora del Centro para Investigación de Migración de la Universidad de Kansas, Cecilia Menjívar, determinaba que el ser propietarios de una casa es una muestra de la incorporación a la economía, de pertenencia y compromiso a una comunidad. “Para los beneficiarios de TPS, el ser propietario de una casa es un indicador económico, pero también una muestra de pertenencia y afiliación”, sostuvo en el reporte publicado en mayo de 2017.

“La gente está pensando en sus hijos que nacieron acá, pensando en la propiedad que compraron, que tienen, pensando en el trabajo, en la decisión que tienen que tomar. Si quedarse en los Estados Unidos y correr el riesgo de ser perseguidos por la Migración, que es menos peligroso que estar en El Salvador y ser víctima de la extorsión, de la violencia”, dice Pablo Alvarado, director de la Red Nacional de Jornaleros (NDLON, en inglés) y líder de movimientos que luchan por los derechos de los migrantes en Estados Unidos.

El investigador de la Universidad Don Bosco, Jaime Rivas, señala que El Salvador no cuenta con las condiciones para absorber en el campo laboral a todos los salvadoreños con TPS.

El Salvador lo vio crecer, lo educó, le enseñó lo que sabe y él le ha retribuido a través de proyectos y las remesas enviadas, dice Alvarado, quien también fue beneficiario del TPS muchos años atrás y llegó a los Estados Unidos a sus 20 años. La diferencia, sin embargo, está en que su talento y todo lo que ha tenido por ofrecer se lo ha dado a los Estados Unidos.

“Los tepesianos vinieron a la misma edad, le dieron los mejores años de sus vidas a Estados Unidos, son personas trabajadoras, es una fuerza laboral tecnificada… es una injusticia cruel cómo se usa a las personas y cómo se descartan”, lamenta Alvarado.

La última vez que Cory visitó El Salvador fue en 2004 por la muerte de su madre. Desde entonces, el dolor entrelazado a los recuerdos, además de los compromisos diarios, le ha impedido visitar de nuevo su tierra natal. Además de su familia en Estados Unidos, Cory envía remesas para sus hermanos y su hijo mayor, de 21 años, que aún vive en El Salvador. Si tuviera que regresar, se pregunta dónde estarán dispuestos a contratarla a una persona de su edad, pues ya tiene 38 años. “¿De qué vamos a vivir?”, dice y suspira.

Una amiga de Cory, a quien se identificara como Marcela, ha sido una de las miles de personas afectadas por la cancelación del TPS a Haití y Nicaragua. Cory la ha visto llorar, preguntarse qué podrá hacer en un país que ya es más un lejano recuerdo que el lugar donde creció.

Marcela y su familia han dicho que no se irán, que se quedarán indocumentados, que si un día les toca que los agarren y los manden de regreso así será, pero no se irán. “Uno piensa lo mismo, pero por el futuro de los hijos, no es por uno, es por el futuro de los hijos. No quisiera regresar así”, dice Cory.

Ella ha buscado asesoría con abogados, pero el servicio no es barato y las respuestas no han sido tan alentadoras. Hasta ha pensado que, antes de que ocurra lo peor, debe prepararse y tener listos todos los documentos de sus hijos.

Le pide apoyo al gobierno de El Salvador para negociar una reforma que los beneficie. ¿Y qué le pide al presidente de Estados Unidos?

“Que agarre consciencia, que no destruya familias… a uno le cuesta la vida acá… Pero yo tengo fe en Dios. Lo que esperamos y le pedimos a Dios es que nos den una reforma migratoria”.


Vía elsalvador.com