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Trump ha guardado silencio sobre América Latina. Probablemente eso es bueno


La región finalmente puede encontrar su voz.

Jackson Diehl* | The Washington Post | 1/8/2018, 12:32 p.m.
Trump ha guardado silencio sobre América Latina. Probablemente eso es bueno
Personas buscan alimentos en un supermercado el 6 de enero del 2018 en la ciudad de Caracas, Venezuela. | Miguel Gutiérrez ─ EFE

Almagro no es el primer líder latino en respaldar un boicot: el presidente argentino, Mauricio Macri, apoyó la medida en una entrevista con el Financial Times en noviembre y agregó que pensaba que tendría "un amplio respaldo" en toda América Latina. El Grupo de Lima, una coalición ad hoc de una docena de países que presionan por el cambio en Venezuela, dijo en su última reunión que podrían ser necesarias más sanciones contra el régimen, aunque no especificó cuáles deberían ser.

Que los líderes regionales pidan una acción tan drástica de los EE. UU. es una forma de medir cuánto ha crecido la mala situación en Venezuela. El país está literalmente hambriento de alimentos y medicinas: la mayoría de los venezolanos dicen que no tienen acceso a una alimentación adecuada, y las personas mueren por falta de antibióticos básicos. Venezuela tiene la tasa de inflación más alta del mundo, más de 50 por ciento al mes. Almagro señala que ha producido más inmigrantes que huyen del caos, unos 4 millones, que los enviados por Siria a Europa. Una de ellas, la ex fiscal general Luisa Ortega, dijo al Wall Street Journal el mes pasado que las fuerzas de seguridad habían matado a 8.292 personas en solo dos años y medio.

Quienes se oponen a un embargo de Estados Unidos típicamente han argumentado que haría una de las crisis humanitarias más graves del mundo aún peor. Pero Almagro desestimó ese caso. "La peor sanción que podría pasarle a la población sería tener 10 años más de la dictadura de Maduro", dijo. "No hay nada peor que esto. Cualquier sanción que genere la perspectiva de un cambio político genera una esperanza real".

La salida, como lo ve Almagro, es una presión tan severa que obligue al régimen a permitir la "reconstrucción completa del sistema electoral" antes de unas elecciones presidenciales libres y justas. Admite que las probabilidades de éxito no son buenas: "Estamos desafiando la historia", dice. Eso es cierto en más de una forma: no es frecuente que los latinoamericanos pidan públicamente una intervención tan enérgica de los EE.UU.

*Editor adjunto de la página editorial

(Traducción El Tiempo Latino/El Planeta Media)