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"Estoy optimista porque la lucha continúa"

La salvadoreña Esmeralda Fuentes Villalobos está afligida por el fin del TPS pero asegura que mantiene las esperanzas
JUNTOS. Los salvadoreños Manfredo Mejía y Esmeralda Fuentes Villatoro el lunes 8 de enero en el Restaurante Atlacatl en Arlington, Virginia.

JUNTOS. Los salvadoreños Manfredo Mejía y Esmeralda Fuentes Villatoro el lunes 8 de enero en el Restaurante Atlacatl en Arlington, Virginia.

DOCUMENTO. Esmeralda Fuentes Villalobos muestra su tarjeta del TPS.

Cortesía

DOCUMENTO. Esmeralda Fuentes Villalobos muestra su tarjeta del TPS.

La salvadoreña Esmeralda Fuentes Villalobos, quien por 17 años ha sido beneficiaria del Regimén de Protección Temporal (TPS), afirmó que está muy triste por la decisión del gobierno de dar por terminado ese programa migratorio, aunque mantiene la esperanza por encontrar una solución para ella y su familia.

Las emotivas declaraciones de Fuentes Villalobos se produjeron después de que el Departamento de Seguridad Nacional anunciara que los beneficiarios salvadoreños del TPS tienen hasta el 9 de septiembre de 2019 como una última prórroga de este programa aprobado para socorrer a personas desplazadas por desastre naturales. “Estoy un poco afligida pero hay esperanzas”, dijo Fuentes Villatoro a El Tiempo Latino el lunes 8 de enero, horas después de conocerse la decisión del gobierno de Donald Trump.

Nacida en el Departamento de Morazán, Fuentes tiene 17 años en Estados Unidos, país al que llegó después de los terremotos de 2001 “buscando un mejor futuro para mi familia y mi papá que quedó allá en El Salvador”.

Esmeralda tiene una hija de 12 años y asegura que con el dinero que gana como cocinera en el Restaurante Atlacatl en Arlington, Virginia, ayuda a mantener a sus padres con las remesas de dinero que envía.

Al igual que Fuentes, en EE.UU. viven más de 190.000 salvadoreños que cuentan con el beneficio del TPS y que ahora entran en una etapa de incertidumbre hasta el 9 de septiembre de 2019.

Muchos de estos salvadoreños tienen empresas, han formado a sus familias en este país y entre todos tienen casi 200 mil hijos estadounidenses.

“Vamos a ver qué pasa, siempre hay esperanzas y aunque uno se siente triste tenemos que salir para adelante”, afirmó Fuentes. “Tengo que seguir ayudando a mis padres en El Salvador y además tengo a mi hija de 12 años que me necesita aquí con ella”, agrega Esmeralda quien también tiene un hijo de 21 años en El Salvador.

“Mi hija está consciente de esta situación, está también triste porque su padre también tiene el TPS pero estamos juntos y con fe en encontrar una solución”, concluyó Fuentes Villalobos.

Según expresaron el lunes 8 activistas locales en Washington, DC, congresistas de EE.UU. y voceros del gobierno de El Salvador, la lucha contuará para tratar de encontrar una opción legal que beneficie a estas personas y al final de los 18 meses más de prórroga que están recibiendo tengan que abandonar el país. “Les digo a mis compatriotas que sigamos en la lucha y que nos mantengamos optimistas”, expresó.

Al lado de Esmeralda Fuentes se encontraba el también salvadoreño Manfredo Mejía, dueño del Restaurante Atlacatl, quien mostró al redactor una página original del rotativo La Prensa Gráfica de El Salvador en 1999 cuando ahí mismo en ese restaurante se registraban a los salvadoreños para el beneficio de la Ley Nacara.

“Fue un balde de agua para todos. Como salvadoreño y empresario me siento muy triste con esta decisión que han tomado las autoridades de Estados Unidos y es penoso también que nuestro gobierno en El Salvador sabiendo como está la situación de nuestro país se estén dando el lujo de atacar a Estados Unidos . Esa situación afecta las relaciones entre los dos países”, dijo Mejía.

“No hay que olvidar que por cada persona que tiene el TPS hay tres o cuatro personas más por lo que se multiplica el número de afectados”, agregó Mejía. “La delincuencia en El Salvador está muy grava. Me dolería mucho ver cómo estas familias, estos empresarios que han trabajado duro aquí tengan que irse a El Salvador porque así lleguen con ganas de trabajar allá inmediatamente las maras les comiencen a cobrar comisiones”, lamentó Mejía.

El líder comunitario de la organización Ciudades Hermanas Arlington-San Miguel afirma que en estas duras medidas antiinmigrantes “todos estamos pagando justos por pecadores” porque no es justo que por culpa de “una minoría de personas que andan en malas acciones se tomen estas medidas”, fustigó.

“En todos los lugares de trabajo siempre vas a encontrar cuatro o cinco salvadoreños porque son gente honesta y trabajadora”, exclamó.

Mejía envió un mensaje de optimismo a sus compatriotas. “Hay que tener fe en Dios y esperar que haya una nueva oportunidad para toda esa gente trabajadora y se encuentre una vía. No creo que la gente se acostumbró al TPS sino que los gobiernos de El Salvador siempre dijeron que iban a trabajar para que les dieran su residencia pero el trabajo que hicieron fue mínimo”, concluyó Mejía.