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Trump sistemáticamente aleja a la diáspora latina, desde El Salvador hasta Puerto Rico y México

El nativismo del presidente puede costar asientos en el Senado en Arizona y Nevada, así como varios escaños de la Cámara de Representantes en sur del país.
Activistas pro inmigración, líderes comunitarios e inmigrantes protestaron el lunes 8 de enero de 2018, frente a la Casa Blanca, en Washington, Estados Unidos, contra la cancelación del estatus de protección temporal (TPS) a los salvadoreños.

Activistas pro inmigración, líderes comunitarios e inmigrantes protestaron el lunes 8 de enero de 2018, frente a la Casa Blanca, en Washington, Estados Unidos, contra la cancelación del estatus de protección temporal (TPS) a los salvadoreños. EFE/Lenin Nolly

Un presidente títere que secretamente intentase alejar a los hispanos tendría dificultades para causar tanto daño al partido republicano como lo hace el presidente Donald Trump.

La administración anunció el lunes que dará por terminados los permisos de residencia provisional de unos 200.000 salvadoreños que han vivido en los Estados Unidos desde al menos 2001, por lo que están al borde de enfrentarse a la deportación. Trump terminó anteriormente con lo que se conoce como el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) para nicaragüenses y haitianos, y se espera que suspenda el permiso a los hondureños a fines de este año.

Esto es parte de una estratégica y amplia forma de presión para que los EE.UU. sean menos hospitalarios con los inmigrantes, tanto legales como ilegales. Los arrestos por causas migratorias han aumentado en 40 por ciento. Trump redujo la cantidad de refugiados a los que se le permite entrar anualmente a los EE.UU. al nivel más bajo desde 1980 y el Departamento de Justicia ha intentado tomar medidas enérgicas contra las "ciudades santuario" durante su primer año.

De manera más consecuente, Trump creó una crisis política artificial al anunciar el fin del programa de Acción Diferida para los Llegados durante la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), que impide que unos 700.000 inmigrantes indocumentados que fueron traídos al país cuando eran niños sean deportados y les permite obtener permisos de trabajo.

El presidente ahora está tratando de utilizar a los "soñadores" como moneda de cambio para obligar al Congreso a recaudar 18 mil millones de dólares para su muro fronterizo, rompiendo una promesa de campaña de que México pagaría por ello. Los republicanos del Congreso también están ofreciendo negociar una extensión del TPS a cambio de reducir el programa de lotería de visas de diversidad.

Existe la posibilidad de que se produzca un cierre del gobierno en las próximas semanas debido a las negociaciones sobre el muro y/o DACA.

La inmigración es el mayor obstáculo en las negociaciones para mantener el gobierno abierto más allá del 19 de enero, es decir, el próximo viernes. Los republicanos dicen que los demócratas mantienen secuestradas las conversaciones sobre el gasto para asegurar una solución sobre DACA, que preferirían considerar por separado. Al reunirse con un grupo bipartidista de legisladores en la Casa Blanca el martes por la noche, tanto Trump como los líderes demócratas creyeron que tenían la mejor solución, una receta de problemas. El resultado más probable es otro acuerdo a corto plazo.

Fuera de Washington, el perdón de Trump a Joe Arpaio después de que fue declarado culpable de desacato al tribunal por ignorar la orden de un juez federal de parar las detenciones por prejuicios raciales, dijo mucho a los hispanos que ven al ex alguacil de Arizona como un fanático. También se espera que el presidente viaje más adelante este mes para observar prototipos de posibles muros fronterizos, creando una imagen visual que a su base le encantará pero que impulsará aún más a los latinos.

De manera más consecuente, Trump amenazó con abandonar la recuperación de Puerto Rico en octubre si la gente de la isla no expresaba más gratitud por sus esfuerzos a raíz del huracán María. Ha minimizado el número de muertos, arrojado rollos de papel a personas que lo perdieron todo y atacó personalmente a la alcaldesa de San Juan. Mientras tanto, muchos todavía no tienen electricidad, y la electricidad podría no estar completamente restaurada hasta mayo. Para colmo de males, Puerto Rico es uno de los mayores perdedores con la reforma fiscal del Partido Republicano.

La continua crisis humanitaria ha desencadenado una afluencia masiva de puertorriqueños hacia tierra firme, específicamente al perenne campo de batalla político que es la Florida. A diferencia de aquellos que se benefician del TPS, los puertorriqueños son ciudadanos de los EE. UU. De manera que ellos pueden registrarse fácilmente para votar. Su enojo colectivo contra Trump lo hace probable.

Nativismo

El nativismo (la política de proteger los intereses de los nacidos en EE.UU. frente a los de los inmigrantes) de Trump puede costarle a los republicanos este año asientos en el Senado correspondiente a los estados Arizona y Nevada, así como varios escaños de la Cámara de Representantes en la región sur del país, de este a oeste. El principal candidato del partido para la elección del Senado en Florida, el saliente gobernador Rick Scott, podría optar por no presentarse si el ambiente político continúa siendo tan malo.

Pero el problema más grande es el daño que Trump está infligiendo a su partido adoptivo a largo plazo. Cuando miren hacia atrás dentro de un siglo, es probable que los historiadores escriban que la inmigración y el cuidado de la salud fueron los temas definitorios de nuestro tiempo. Cinco años después de que la "autopsia" del Comité Nacional Republicano de las elecciones de 2012 destacara la urgencia de apelar a los latinos, Trump lleva a su partido por el mismo camino seguido por Pete Wilson en California cuando abrazó la Proposición 187 para ser reelecto en 1994. Tuvo una victoria pírrica. Los republicanos en California ahora no pueden presentar un candidato creíble para gobernador o para Senador este año.

Así empezó la campaña

Nada de esto es sorprendente. Trump literalmente inició su campaña en junio de 2015 con un ataque contra inmigrantes mexicanos. "Están trayendo drogas. Están trayendo delincuencia. Son violadores", dijo. "Y algunos, supongo, son buenas personas". Trump hizo docenas de comentarios igualmente desagradables antes de las elecciones, desde llamar a crear una "fuerza de deportación" hasta decir que un juez federal que nació en Indiana no pudo adjudicar un caso de fraude contra la Universidad Trump porque sus padres emigraron de México.

Miller y Kelly

Los últimos movimientos destacan la cantidad de tela para cortar que los intransigentes todavía tienen en la Casa Blanca, específicamente el consejero de política Stephen Miller y el jefe de gabinete John Kelly. Pero el último decisor es el propio Trump.

Fin del TPS

La secretaria de Seguridad Nacional Kirstjen Nielsen, protegida de Kelly, dijo el lunes que determinó que las condiciones en El Salvador han mejorado significativamente desde que los terremotos devastaron el país en 2001, lo que sirvió como justificativo para el programa original del TPS. Ella está otorgando un período de gracia de 18 meses para que la gente se vaya o consiga la residencia legal, y para darle al Congreso una ventana para cambiar la ley.

"Defensores de inmigrantes, funcionarios del gobierno salvadoreño y otros imploraron a Nielsen que extendiera la designación del TPS, citando la violencia pandillera del país y el efecto potencialmente desestabilizador de enviar tantas personas a casa", señalaron los reportes de Nick Miroff y David Nakamura. "La tasa de homicidios de El Salvador -108 por cada 100.000 personas en 2015- fue la más alta del mundo para un país que no está en guerra, según los datos más recientes de la ONU ... Los alcaldes de Houston, Los Ángeles y otras ciudades con un gran número de salvadoreños habían pedido a Nielsen que tuviera en cuenta las grandes contribuciones de los beneficiarios de TPS, un tercio de los cuales son propietarios de viviendas en EE.UU.

“Otros pidieron a Nielsen que considerara a los aproximadamente 190.000 hijos nacidos en Estados Unidos de salvadoreños beneficiarios del TPS. Sus padres ahora deben decidir si separan a sus familias, llevan a sus hijos a El Salvador o permanecen en los EE.UU. y se arriesgan a la deportación. Oficiales de alto rango del Departamento de Seguridad Nacional dijeron a los reporteros el lunes que los padres salvadoreños tendrían que tomar esa decisión”.

Conozca a una de las personas afectadas por el anuncio. De una historia de Maria Sacchetti, del Washington Post: "Oscar Cortez siente que tiene una vida estadounidense normal. Lleva una tarjeta de Costco. Tiene raíces en los Medias Rojas de Boston. Y cinco días a la semana, se levanta antes del amanecer, se pone cuatro camisas y dos pares de pantalones, y se aventura en el aire helado para trabajar como fontanero (o plomero), un buen trabajo que paga su casa de Maryland y el fondo universitario de sus hijas. En las calles 15 y L NW en Washington, Cortez vio las noticias en su móvil mientras se tomaba un descanso de colocar una tubería de cobre en la construcción de la nueva sede de Fannie Mae, "sientes que está en el aire", dijo el pelirrojo de 46 años. "Me siento mal y ofendido". Están jugando con nuestra estabilidad ... Considero que este es mi país".

"Cortez dijo que visitó a sus padres en 2016 por primera vez desde que se fue y se sorprendió al ver que la casa tenía seis cerraduras en cada puerta para protegerse de los ladrones. La gente que conocía, se había ido o muerto. Extraños lo miraban en la calle. ‘Me sentí como un extranjero en mi propia tierra’, dijo. "Todo el mundo te está mirando como si fueras del espacio exterior".

Sin sueño americano

La columnista del Post, Petula Dvorak, argumenta que Trump le está quitando el Sueño Americano a cientos de miles de personas trabajadoras: "Como ella no sabía cómo calmar sus nervios el lunes, Carmen Paz Villas hizo lo que mejor sabe hacer. Ella se fue a trabajar, a limpiar habitaciones en el hotel. En su día libre. "Y ahora, lloro y lloro", dijo Paz Villas, entre habitaciones, cuando se enteró de que, sin importar lo duro que trabaje, el país al que ella llama hogar desde hace 18 años ya no quiere a su familia. "Todo el mundo con TPS, todo lo que podemos hacer ahora es llorar". Porque, de acuerdo con nuestro gobierno de hoy, no es suficiente trabajar duro, abrir un plan de retiro (401k), comprar una casa, obedecer la ley, iniciar un negocio, obtener una tarjeta de Costco, convertirse en un fanático de los deportes, ganar el premio de Empleado del mes y tener una familia para convertirse en estadounidense".

El anuncio de Trump significa que el esposo de Paz Villas no puede quedarse: "Es de El Salvador. Ella es de Honduras, y la administración anunció hace dos meses que aproximadamente 57.000 hondureños en Estados Unidos con estatus de protección como ella también podrían tener que irse pronto. Eso es mucho para su hogar, sus hijos, sus vecinos y sus amigos en Gaithersburg (Md.)".

Mensaje del Papa

Ishaan Tharoor del Post contrasta el anuncio del Departamento de Seguridad Nacional con un discurso que el Papa Francisco pronunció esta semana en el Vaticano: “Se lamentó del clima hostil en Occidente hacia los refugiados y los migrantes. Él criticó a los políticos que demonizan a los extranjeros "con el fin de despertar temores" e instó a una mayor acción global para ayudar a los solicitantes de asilo. ‘En la tradición judeocristiana, la historia de la salvación es esencialmente una historia de migración’, dijo el pontífice. Ese es un mensaje que claramente no registra el presidente Trump”.


Con Breanne Deppisch y Joanie Greve.

(Traducción El Tiempo Latino/El Planeta Media)