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2018 el año del colapso: se profundiza la crisis de Venezuela


Un gobierno criminal que opera como un cartel de droga y una oposición complaciente solo retrasa la inminente salida de Maduro.

Dr. Carlos E. Ponce, Director para Latinoamérica y el Caribe Freedom House | 1/13/2018, 6:29 a.m.
2018 el año del colapso: se profundiza la crisis de Venezuela

Hugo Chávez desarrolló un plan de control de la fuerza armada. Y Maduro dejo avanzar este control hacia el manejo directo del negocio de la droga, oro, tráfico y otros negocios ilegales. Él y sus familiares, así como muchos de sus ministros y seguidores se han vinculado directamente con el narcotráfico y las mafias, lo cual ha secuestrado por completo el gobierno. Pero darle la industria petrolera a la Guardia Nacional, nombrando un General corrupto y violador de derechos Humanos como “Presidente” de la estatal petrolera PDVSA simplemente rompió el balance establecido por Chávez y ha dejado una gran fisura en la fuerza armada y en la industria petrolera. Ruidos militares son comunes en grupos que ya no tienen acceso al poder o en otros que no llegaron a tiempo a la fiesta.

Millones de armas distribuidas a mafias, pranes, colectivos y otros grupos armados complican una salida no violenta en Venezuela, con una policía corrompida hasta sus tuétanos, fuerzas especiales creadas solo para reprimir a la oposición y una fuerza armada como parte del problema, es difícil ver una capacidad de control de la violencia en Venezuela sin asistencia militar internacional.

PDVSA ahora esta acorralada entre la brutalidad de la gerencia militar corrupta y los familiares de Maduro. Por ende la producción seguirá cayendo y la mayor fuente de ingreso disminuyendo. Las molestias internas dentro de la industria son tales que se teme una paralización total de la industria petrolera de Venezuela en los próximos días.

No es posible frenar una crisis migratoria. Un estimado de 2.5 millones de personas emigraron de Venezuela en los últimos 5 años, la mayoría profesionales y clases medias, ahora es el momento de que los pobres busquen mejores oportunidades. Este año, una oleada masiva de migrantes complicará las fronteras con Brasil, Colombia, Curazao y Trinidad y Tobago. Miles de colonos-venezolanos y venezolanos pobres crearán una crisis migratoria humanitaria masiva fronteriza y nadie está preparado para eso.

La capacidad de hacer frente a esta crisis esta mermada. Por un lado un gobierno que opera como un cartel de droga y por otro lado una oposición complaciente. La oposición "formal", representada de alguna manera por la Mesa de Unidad Democrática (MUD), es una plataforma electoral, no un movimiento de oposición, sólo representa un grupo de partidos políticos débiles minimizados sin representación en los sindicatos, parcialmente en la sociedad civil, en los sectores privados o en la academia. No esta tampoco representada la diáspora que ya supera las 3 millones de personas. La MUD ha sido efectiva para ganar algunas elecciones, como las elecciones parlamentarias en 2016, pero totalmente ineficaces en el diseño e implementación de un verdadero plan de oposición contra el régimen dictatorial. Algunos de los miembros de la MUD han estado conspirando e incrustados con la corrupción dentro del régimen. La única alternativa para este grupo ha sido jugar el juego del gobierno de un falso "dialogo" que extendió la vida del gobierno de Maduro. Este grupo tratará de vender las elecciones presidenciales como la única alternativa viable y un candidato de oposición unitario único como la solución a todos los problemas. Ya han elegido a un presidente de la debilitada Asamblea Nacional que representa los intereses de un grupo en colusión con la dictadura. Un régimen que tiene poco respeto a la ley y cuya intención es manipular y reprimir para quedarse en el poder, intentará manipular a la oposición con algunas pequeñas concesiones electorales pero manteniendo el control del proceso, una elección presidencial será solo una "Crónica de una muerte anunciada".