José Andrés: De cómo el debate migratorio afecta la cocina de un restaurant | El Tiempo Latino | Noticias de Washington DC
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José Andrés: De cómo el debate migratorio afecta la cocina de un restaurant


“El muro no hará que Estados Unidos sea más seguro o mejor. Pero el dinero que nuestros inmigrantes envían a sus países de origen ciertamente lo hace”.

José Andrés | Especial para el Washington Post | 1/22/2018, 3:03 p.m.
José Andrés: De cómo el debate migratorio afecta la cocina de un restaurant
José Andrés | The Washington Post

Washington es el tipo de ciudad donde se puede aprender mucho escuchando las conversaciones durante la cena. En mis restaurantes, tuve la suerte de unirme a la conversación de presidentes y primeras damas, senadores y embajadores.

Pero en este momento, puedes escuchar las conversaciones más importantes si caminas más allá de las mesas y en mis cocinas. Allí -en medio del estruendo de los cuchillos picando, los platos chasqueando y los chefs gritando una secuencia entrecortada de pedidos de comida- escucharás de personas que se parecen mucho a Estados Unidos. El inglés predomina, pero también podrás ver haitiano Creole, francés y español. Los ciudadanos natos y ciudadanos naturalizados como yo trabajamos junto a aquellos con visas temporales. Creo que todas estas voces nos hacen más fuertes, más creativos y valientes, menos complacientes y temerosos.

Manuel es una de esas personas en la cocina que prepara comida para los poderosos. (Estoy usando solo su primer nombre aquí, para protegerlo de las amenazas a las que se enfrentan muchos inmigrantes). Nació en El Salvador, en un pequeño pueblo llamado Santa Rosa de Lima. Llegó a los Estados Unidos en 1997 y, después de un terremoto masivo en su país natal, recibió el estatus de protección temporal (TPS) en 2001. Cuando los funcionarios de inmigración le preguntaron cómo entró en los Estados Unidos, no mintió sobre su caminata a través de la frontera. "Matamoros", dijo.

También fue en 2001 que Manuel comenzó como cocinero en mi restaurante español, Jaleo. He llegado a conocerlo como alguien que trabaja duro, paga sus impuestos y está criando a sus hijos -un hijo con estatus de Acción Diferida para las Personas Llegadas durante la Niñez (DACA) y dos hijos nacidos en Estados Unidos- para respetar el país que tanto le dio. Pero ahora, el futuro de su familia está en duda. "Solo quiero trabajar para poder enviar a mis dos hijos nacidos en Estados Unidos a la universidad, quiero que tengan una vida mejor que la mía", me dijo.

La decisión de la administración Trump de revocar el estatus de protección para salvadoreños (que afecta a 200.000 inmigrantes que viven en los Estados Unidos, incluyendo 32.000 en el área de Washington), haitianos (59.000 inmigrantes) y posiblemente hondureños (86.000 inmigrantes) ha sumido a familias en todo el país en el caos. Este cambio de política también tiene el potencial de devastar mi industria y dañar la economía en general.

El Congreso creó el Estatus de Protección Temporal (TPS en inglés) en 1990 para proporcionar un estatus legal a los extranjeros que no podían regresar a sus hogares de manera segura debido a guerra, desastres naturales u otras condiciones extremas. Las administraciones republicanas y demócratas por igual han extendido esas protecciones, de seis a 18 meses a la vez, reconociendo que las condiciones siguen siendo peligrosas. El Salvador, por ejemplo, se encuentra en tal estado de agitación que el Departamento de Estado aconseja a los ciudadanos de los Estados Unidos que reconsideren viajar allí. Una afluencia de decenas de miles de ciudadanos que regresan solo empeoraría las cosas.